El ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires Walter Correa definió las bases del movimiento provincial para el 2027, con Axel Kicillof al frente del armado. En este sentido, despojó las internas pero busca un esquema con todo el peronismo dentro, y dio su valoración hacia la CGT, las CTA y el caso de Manuel Adorni. El funcionario entiende que no hay manera que el peronismo abra una interna cuando hay un candidato que reúne los laureles y atesora dos apoyos electorales masivos en su trayectoria de gestión.
En declaraciones periodísticas, Correa admite algunos errores que el Movimiento Derecho al Futuro, espacio que lidera el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ya se apunta a corregir de cara a la síntesis electoral que se avecina en 2027. “Desconfiguramos el sujeto, erróneamente. Pusimos el sujeto joven y corrimos el sujeto trabajador. Y para volver a tener un movimiento sano, contundente y que atraviese al tiempo (hay que) volver al sujeto trabajador y trabajadora”, exclamó en lo que pareció ser una frase doctrinaria más pero que engloba no una estrategia sino un modo de vivir la gestión y que, sostiene, el peronismo debe desempolvar para reconciliarse con la sociedad argentina.
“Tenemos que dejar de ser el partido peronista de los militantes y volver a ser el movimiento que representa al pueblo trabajador. Es un error. Fue un error cambiar el sujeto y configurar el partido solamente a los funcionarios y a la militancia”, expuso en lo que, para quien redacta esta nota, es una frase que le apunta al órgano más sensible del peronismo y su vínculo con la gente.
Impulsar el federalismo es un desafío que el peronismo debe retomar.
— Walter Correa (@waltercorreaok) April 11, 2026
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La figura de Axel Kicillof aparece en el planteo de Walter Correa como el único eje ordenador que ubica al peronismo como alternativa electoral y social. El ministro lo considera la continuidad política de un proceso que, según su mirada, encuentra en la Provincia de Buenos Aires una base de resistencia frente al modelo nacional.
“Axel es el hijo natural del proceso de Néstor y Cristina. Es el sobreviviente… Lula no tuvo un referente en términos de construcción natural, tampoco Evo (Morales), ni Correa. Nosotros tenemos un emergente que es Axel. Que más allá de su característica positiva desde la concepción intelectual o su trayectoria académica, es un gran compañero, es un buen tipo. En términos políticos, culminó un capitulo, y se reabre otro”, valoró.
En relación a la CGT, Correa reconoce que los viejos y vetustos debates sobre el recambio generacional ya pasaron del pendiente al ser un proceso en marcha. Pondera la imagen de Jorge Sola y Cristian Jerónimo como la resultante de la transición de época que se le reclamaba a la central. “El recambio generacional, no se discute más. Se superó y es algo que se comprende y está acompañando a este proceso”, puntualizó.
El dirigente del Cuero sostiene que la CGT aparece como un actor que, lejos de replegarse, sostiene presencia territorial y capacidad de respuesta en un contexto adverso, con foco en la defensa del empleo, las paritarias y las condiciones laborales. Le valoró profundamente a la CGT la estrategia desarrollada en la pelea por la reforma laboral. “Es sumamente acertada”, sobre lo que luego termino en que la Justicia le otorgó la cautelar que suspende alrededor de 83 artículos.
Para volver a tener un movimiento sano, contundente y que atraviese el tiempo, hay que volver a darle centralidad al sujeto trabajador y trabajadora.
— Walter Correa (@waltercorreaok) April 15, 2026
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Uno de los aspectos interesantes de la construcción de la gestión de Correa al frente del Ministerio de Trabajo bonaerense fue la amalgama creada sobre las bases de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma como un sostén más amplio del movimiento obrero, donde no solo se reconoce a la CGT sino también a las distintas expresiones sindicales.
Correa destaca la existencia de un sindicalismo territorial con experiencia reciente de gestión y conflicto, lo que abre la puerta a una articulación más integral. “Hay un sindicalismo territorial que es muy fuerte, que pasaron de los libros de peronismo a vivir el peronismo en los doce años de Néstor y Cristina”, califica.
Y, finalmente, lo convoca a ser parte: “Esos compañeros son los que nosotros tenemos que alentar, proteger, abrazar. Tenemos en el territorio nacional más de 50 mil trabajadores en distintas centrales que tienen responsabilidades sindicales. El objetivo es que esos compañeros/as también peguen el salto cuantitativo para poder integrar las fuerzas que se vienen”.
Sobre la discusión interna del peronismo, el planteo sobre la disputa de la centralidad pierde terreno para Correa. Relativiza el peso de las internas partidarias y ubica al gobernador bonaerense como la alternativa insuperable a las demandas del mundo del trabajo. “Si el gobernador gana la provincia de Buenos Aires dos veces consecutivas con un apoyo masivo y contundente del pueblo trabajador, no hay más internas. Los peronistas de bien acompañamos al gobernador, no se discute más nada. Nunca me vas a preguntar a mí, `che, Walter, ¿qué opinás? En Formosa ¿qué interna hay? No, ganó Gildo, no se discute. Y ganó Ricardo Quintela en La Rioja. Para mí la figura de Axel está sostenida, reforzada por el pueblo trabajador”, sella. “Es el gran candidato del movimiento peronista. Y después, si cada uno de nosotros nos dedicamos a que predomine la agenda del pueblo trabajador, la interna se diluye”, cierra contundente.
En cuanto al impacto del caso vinculado a Manuel Adorni y los hechos de corrupción que investiga la Justicia, Correa introduce una lectura más sociológica que política. Interpreta que el fenómeno expone tensiones de clase dentro del propio esquema de poder, donde ciertas trayectorias generan rechazo incluso entre los propios sectores que acompañan al gobierno. “Adorni también es un tema de clase, parece que venía de una clase baja y se enriqueció de golpe, hasta los propios parece que lo rechazan. Pero la sociedad le picó el boleto al presidente y su gobierno”, definió.