Por: Federico Cedarri
Una de las cuestiones que el Ejecutivo bonaerense deberá abordar irremediablemente en los próximos meses tiene que ver puntualmente con la cobertura de las vacancias en la Corte Suprema de Justicia bonaerense. En rigor, son cuatro los lugares que hay que llenar en un máximo tribunal provincial que por el momento debe acudir a la convocatoria del titular de la Procuración para poder juntar el quórum necesario cuando los ministros deben celebrar una acordada.
Durante las frenéticas negociaciones por el endeudamiento que solicitó a la Legislatura bonaerense Axel Kicillof sobre finales del 2025, se llegó a un principio de acuerdo con algunos sectores de la oposición que brindaron su voto favorable a la toma de deuda para avanzar en un esquema preliminar de repartija de los cuatro lugares que tendría lugar en el transcurso del presente año.
Vale recordar que los pliegos en cuestión que eleve en su momento el Ejecutivo al Parlamento deben pasar por la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos del Senado que todo indica seguirá presidiendo el camporista Emmanuel González Santalla.
La prestación de acuerdos de los candidatos a ministros de la Corte Suprema bonaerense deben ser por avalados por el voto unánime de los integrantes del ente de análisis para obtener el salvoconducto al posterior tratamiento en el recinto.
En concreto, el plan original que se habría pactado allá por diciembre de 2025 consistía en que el oficialismo se quedaría con tres miembros, uno para cada sector interno:kicillofismo, cristinismo y massismo.
La cuarta silla en cuestión se habría estipulado que recaería en el abadismo, esta negociación de la tropa del marplatense con el oficialismo se habría constituido en uno de las principales causales por lo que Alejandra Lordén y Valentín Miranda pegaron el portazo del bloque UCR – Cambio Federal que conduce Diego Garciarena para formar un nuevo espacio en la Cámara Baja, ligado al territorialismo de los intendentes.
La posible denominación a la Corte de un referente del abadismo habría entrado en un cono de sombras en los últimos tiempos, ya que este sector radical detenta escasa influencia en lo que es la nueva composición legislativa.
Si bien no se termina de descartar a un referente del senador nacional para sentarse en el máximo tribunal bonaerense, otro sector del radicalismo alejado de la égida de Abad podría terminar finalmente insertando un ministro en la Corte: son varios lo que han dejado rodar el nombre del antiguo decano de la Facultad de Derecho de La Plata Miguel Berri.
También, se menciona la chance de que algún legislador de los bloques dialoguistas que acompañaron al oficialismo en la aprobación del endeudamiento pueda ocupar eventualmente la cuarta silla en juego para terminar de completar a la Suprema Corte bonaerense y regularizar su funcionamiento.
Lo concreto es que más allá de los rumores que recorren profusamente los corrillos legislativos aún no hay avances concretos de la elevación a la Legislatura de los pliegos de aspirantes. Es más, todavía no se ha confirmado oficialmente la nueva composición de la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, aunque como viene informando PDS la seguirá condiciendo el cristinismo con el avellanedense Emmanuel González Santalla.
El pedido de avanzar en la conformación de la Corte viene siendo reiterado ante el gobernador Axel Kicillof desde principios de 2025 cuando el Cuerpo deliberativo quedó mermado luego del retiro de Luis Genoud, que falleció a los pocos meses.
Lo concreto es que al máximo tribunal le urge tener cuanto antes la plena constitución de sus miembros para poder afrontar los desafíos que se avecinan. Hasta podría constituirse en un factor esencial si finalmente algunos alcaldes peronistas buscan el atajo de recurrir a la Corte Suprema bonaerense para que se pronuncie sobre las reelecciones indefinidas, amparándose en el argumento de que la Constitución bonaerense solo limita la reelección a dos mandatos al gobernador y vicegobernador.