jueves 16 de abril de 2026 - Edición Nº2689

Gremiales | 15 abr 2026

SEGURIDAD SOCIAL

La crisis del PAMI desnuda la cara más cruel del ajuste libertario en salud

Médicos comenzaron un paro de 72 horas por cambios “unilaterales” lanzados por la obra social. A esto se le suma la deuda que mantiene con farmacias y otros prestadores, que hace peligrar la atención. El oficialismo niega la situación, pero la necesidad de sostener el equilibrio fiscal está dejando en “terapia intensiva” todo el sistema de atención.


Por: Diego Lanese

A través de una resolución conocida durante el fin de semana, el PAMI cambió la forma de pagar los honorarios de los médicos de cabecera, que atienden a jubilados en todo el país. La modificación genera un ajuste importante en los ingresos de los profesionales, que salieron a denunciar una reducción de casi el 50 por ciento de los ingresos, lo que generó un paro de actividades de 72 horas, que se cumple esta semana.

El caso no es aislado, y es parte de una crisis estructural en la obra social nacional. Desde noviembre del año pasado, varios prestadores denuncian que hay atrasos en los pagos, comenzando con las farmacias, que aseguran que el gobierno mantiene una “millonaria deuda” con el sector, que en muchos casos decidió cortar los descuentos. 

En medio de esta situación, hubo rumores de una salida del ministro de Salud Mario Lugones, ante la falta de recursos que debe girar el Hacienda. Según se difundió, en una reunión con Luis Caputo la semana pasada, el funcionario pidió algo así como mil millones de dólares para sanear la obra social, algo que hasta el momento no se consiguió.

El ajuste libertario, que apunta  achicar todos los ministerios, golpea especialmente al sistema sanitario, que entre otras cosas anunció el cierre del Plan Remediar, un histórico programa nacido al calor de la crisis del 2001, y sobrevivió hasta nuestros días. “esto es un genocidio planificado”, alertan distintos entidades de jubilados, que recalcaron que los adultos mayores “no pueden esperar”. 

La situación del PAMI desnuda la enorme crisis que se vive en el sistema sanitario. Esta misma semana, la CGT emitió un documento donde habló de “crisis terminal” en la seguridad social, afectada fuertemente por la falta de financiamiento. En el caso de la obra social nacional, la semana pasada voceros del gobierno adelantaron una supuesta solución al conflicto, a partir del compromiso de enviar los fondos necesarios para pagar a los principales prestadores, comenzando con las farmacias.

Pero esta semana se anunció la reforma del nomenclador de los médicos de cabecera, lo que disparó el paro de 72 horas de os profesionales. Se trata de la Resolución 2026-1107-INSSJP-DE, dictada el pasado 9 de abril, que según los profesionales implica un fuerte ajuste en sus ingresos. De acuerdo al gremio que los representa, la medida fue presentada por el organismo como un “ordenamiento” del sistema, pero en la práctica modifica las condiciones de trabajo y reduce de manera significativa la remuneración real.

La resolución también introduce cambios administrativos. En su articulado, el organismo dispone la modificación del nomenclador común y la aprobación de un nomenclador unificado para médicos de cabecera, con el argumento de “evitar la dispersión normativa”. Además, crecen las protestas internas frente a reordenamientos que son leídos como políticas de vaciamiento de áreas clave y que ponen aún más en riesgo la correcta prestación de los servicios. Mientras, las farmacias siguen alertan por un latente colapso en la provisión de medicamentos de no regularizarse los pagos.

Ante esta situación, desde distintos sectores aclararon respecto del financiamiento del PAMI, y afirmaron que está “en crisis”. Uno de ellos fue el defensor Adjunto de la provincia de Buenos Aires, Walter Martello, que publicó que en el primer bimestre del año, “las prestaciones registraron una caída del 29,8 por ciento real interanual”.

Para Martello, esto se confirma por la convergencia de tres factores: La eliminación del impuesto PAIS —que aportaba recursos directos al instituto—, fundamentalmente la reducción de la asistencia del Tesoro (-57,7 por ciento real), y la menor recaudación del sistema de seguridad social. La tendencia, además, no es transitoria: en el primer trimestre, la asistencia del Tesoro acumula una caída del 41,3 por ciento.

En este contexto, los datos a los que tuvo acceso Política del Sur distintas señales del sector prestacional dan cuenta de “tensiones crecientes en el sistema, vinculadas a atrasos en pagos, incremento de pasivos y dificultades en la provisión de medicamentos”. Este escenario “se inscribe en una política económica que prioriza el equilibrio fiscal en un marco de caída de ingresos tributarios”.

Sin embargo, ello plantea un interrogante central: cómo se compatibiliza ese objetivo con la sostenibilidad de los sistemas de protección social. “El PAMI no es una partida más. Es el principal sostén de la atención de salud de millones de personas mayores”, concluyó Martello, usando datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), 2026.

En el caso de las farmacias, en muchas zonas del país se están cortando los servicios, producto del retraso del pago de las recetas, que se generó a partir de un descalce que comenzó en noviembre del año pasado. Al respecto, la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) recalcó que “la situación es límite”.

“El retraso en los pagos se profundizó desde noviembre y tenemos prestaciones de enero, febrero y marzo sin abonar”, resaltaron desde la entidad. “Esto lo veníamos anticipando hace meses pero en el último período la situación se puso más complicada. El plazo de las farmacias para pagar a las droguerías es de 15 días, entonces si el envío de los fondos por parte del financiador que es PAMI no llega en tiempo y forma, esto se rompe”, dijo la COFA. La dirigencia farmacéutica advirtió que el problema se replica en unas 10 mil farmacias de todo el país, aunque hay localidades más complicadas que otras por la escasez o carencia de medicamentos.

“Nosotros tratamos de mantener el stock pero dependemos de que las droguerías nos dejen las cuentas abiertas. Mientras tanto tenemos que pagar sueldos, cargas sociales y otros gastos sin recibir el dinero establecido en el convenio con PAMI”, resaltó una fuente de la COFA, consultada por Política del Sur. “Nosotros siempre tenemos que dar la cara y brindarle el medicamento al paciente. Ya pusimos la cara cuando se quitó el beneficio del 100 por ciento de descuento de PAMI, también cuando no nos envían las vacunas en forma suficiente. Pero llega un momento que se necesita una respuesta, que es poner al día los pagos”, agregaron las fuentes consultadas.

En tanto, desde el PAMI negaron que la medida que afecta a los médicos implique un recorte salarial y aseguraron que la actualización del esquema representa, en realidad, una mejora en los ingresos de los médicos de cabecera. Según explicaron, el valor de la cápita pasó de 946 pesos a 2.100 pesos, lo que incrementa el ingreso fijo de los profesionales.

En ese sentido, indicaron que un médico con 800 cápitas pasó de percibir 756.800 a 1.680.000 pesos mensuales, lo que representa una suba del 121 por ciento. Afirmaron además que la decisión apunta a “ordenar el sistema y hacer más previsible la inversión. También sostuvieron que la unificación del nomenclador responde a un reclamo histórico del sector, ya que simplifica la operatoria y reduce la carga administrativa vinculada a la transmisión de órdenes médicas”.

Por otra parte, remarcaron que el nuevo esquema permitirá fortalecer los controles sobre las prestaciones, en particular en la validación de consultas y la trazabilidad del trabajo médico, ante posibles inconsistencias en los registros. Finalmente, señalaron que existe el compromiso de revisar el valor de la cápita a medida que se estabilice la situación, con el objetivo de avanzar en una recomposición progresiva de los ingresos.

Pero desde la asociación médica advirtieron que la situación podría derivar en un "éxodo masivo" de profesionales, con impacto directo en el funcionamiento del primer nivel de atención del PAMI. En esa línea, remarcaron que el médico de cabecera cumple un rol central en el seguimiento de enfermedades crónicas, la emisión de recetas, la indicación de estudios y las derivaciones a especialistas. Además, alertaron que una eventual reducción del plantel podría trasladar la demanda hacia clínicas privadas y hospitales públicos, incrementando la presión sobre el sistema sanitario y generando riesgos de discontinuidad en la atención de jubilados y pensionados.

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