viernes 01 de mayo de 2026 - Edición Nº2704

Policiales | 11 mar 2026

Ritual que reivindica el delito

"La Última Despedida Tumbera", un fenómeno marginal cada vez más frecuente en la región

Los "homenajes" a delincuentes muertos se repiten y sus imágenes son compartidas en redes sociales. El ritual incluye motos incendiadas y tiros al aire, que muchas veces pueden ser balas perdidas mortales para los vecinos.


Con cada inicio del ciclo lectivo, jóvenes disfrazados despiden su etapa escolar, en una celebración que denominaron "el Último Primer Día" o "UPD". Sin embargo, casi en simultaneo, un fenómeno marginal comenzó a repetirse cada vez que un delincuente muere en robos, enfrentamientos o accidentes vinculados al mundo del delito.

A modo de ironía, en redes sociales, algunos ya se animaron a bautizar el ritual cómo "Última Despedida Tumbera", y aunque no son nuevas, comenzaron a repetirse con cada vez más frecuencia en el Conurbano Bonaerense con un denominador común:  motos, caravanas, música, tiros al aire. 

El "homenaje" es compartido a traves de videos y fotos compartidos al público con la consigna de, en vez de condenar el comportamiento criminal, reivindicarlo.

La "UDT" más reciente en la región ocurrió semanas atrás durante la despedida de un presunto motochorro de 14 años que murió abatido por un efectivo de la Policía Federal en Monte Chingolo. Tras conocerse la noticia, un nutrido grupo de allegados protagonizó una actividad que alteró la tranquilidad del barrio: se escucharon cortes de motos, música y detonaciones de armas de fuego.

Las imágenes registradas por testigos mostraron la caravana de motociclistas recorriendo las calles mientras realizaban maniobras y aceleraban los motores para provocar los famosos “cortes”. En medio del velorio, la despedida también exhibió un fuerte sentido de pertenencia barrial, con consignas que en las redes suelen repetirse cada vez que muere un joven vinculado al delito: “volá alto ladrón” o “robate el cielo wacho”.

En ese tipo de ceremonías, la palabra "ladrón" pasa a tener un significado de pertenencia, casi como un simbolo de identídad, junto a mensajes violento, promesas de venganza, y un papel central de las motos, a las que a veces prenden fuego porque simbólicamente, “no sacó” a su amigo de la escena.

Balas perdidas

Una de las problemáticas más graves de los "velorios tumberos" son las balas perdidas por los disparos efectuados al aire. Uno de los casos más drámaticos sucedidos en la región, ocurrió en abril del año pasado en Villa Centenario, donde una familia casi sufre una tragedia.

Una bala perdida de poderoso calibre atravesó el techo de una casa, rebotó en una pared y pegó en la pierna de un adolescente de 13 años que estaba en su habitación, y que, gracias a un milagro, solo sufrió una herida leve. 

Los funcionarios policiales que se presentaron en el lugar, confirmaron a que a pocas cuadras de allí, sobre la calle Recondo, se "celebraba" el peligroso ritual, que consiste en personas disparando sus armas al cielo, acompañados de ruidos de motos acelerando.

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