Por: Diego Lanese
Por estas horas, se vive una situación de tensión en el INDEC, por la renuncia de dos importantes funcionarios, que volvieron a alimentar las sospechas sobre el manejo de los datos oficiales. La situación pasó por debajo del radar mediático por el escándalo de las coimas en las compras de medicamentos, pero mantiene en alerta a la conducción del organismo, ya que la situación vuelve a poner la forma en que se mide la inflación en duda.
Las salidas de Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida del INDEC, y de Georgina Giglio, directora del Índice de Precios al Consumidor, terminan por alimentar las sospechas de un instituto de “estadísticas amañado”. Así lo hizo un grupo de gremios que vienen descreyendo de los datos del IPC, y piden una actualización que por el momento se anuncia pero no se formaliza.
En este contexto, se conocieron datos de una encuesta que marca que siete de cada 10 argentinos no le cree a las estadísticas oficiales, en especial aquellas vinculadas con la suba de los precios, que marcan en las góndolas una realidad distinta a la festejada por el gobierno nacional.
En tanto, los trabajadores del INDEC volvieron a difundir los datos de su propia canasta de productos y servicios para una familia tipo, que quedó a un paso de los 2 millones de pesos. Por eso este jueves realizarán una protesta para pedir un aumento de salarios de emergencia.
Las renuncias de los dos funcionarios del INDEC desataron una nueva oleada de dudas respecto de las estadísticas oficiales. En especial porque bajo la órbita de Manzano estaban los números vinculados a la pobreza y al empleo, dos de las áreas más sensibles. El INDEC informó que Giglio “regresa a cumplir funciones en la dirección Provincial de Estadística de la provincia de Buenos Aires por cuestiones personales” y será reemplazada por Josefina Rim.
La nueva metodología de medición estaba lista según había anunciado Marco Lavagna, sin embargo, la misma nunca se terminó por aplicar, quizás por temor a afectar el relato oficialista respecto de la inflación y la pobreza. Para los gremios, ambos renunciamientos no son “casualidad”, sino que representan “un acto de defensa ante la inexplicable manipulación de datos que se mantiene por presiones políticas”.
Así lo expresó la Mesa Sindical, conglomerado de gremios que comenzaron a reunirse para rechazar el Impuesto a las Ganancias y ahora trabajan en temas sensibles para los trabajadores, como este. En un documento, al que tuvo acceso Política del Sur, pidieron que se termine de formalizar la actualización de las canastas de medición. “De hecho, el INDEC tiene un nuevo método de medición que se acerca más a la realidad que sentimos los argentinos en nuestros bolsillos, pero no quieren poner en práctica porque develaría una incómoda diferencia cada vez más difícil de ocultar”, advirtió.
La Mesa Sindical viene cuestionando los índices de inflación, que son el caballito de batalla del gobierno para sostener su relato de “modelo exitoso”. Por eso trata de mantener en bajo tono las críticas a las estadísticas oficiales. En este sentido, denunciaron que el INDEC recurre a la “manipulación de datos que se mantiene por presiones políticas” a la hora de ponderar el índice de inflación, al tiempo que reveló que el organismo diseñó una nueva herramienta de medición que “se acerca más a la realidad”, pero que no la aplica porque mostraría “una incómoda diferencia”. También, señaló la existencia de renuncias en áreas especializadas en el tema.
Además, consideró que “cada vez es más notorio que la inmensa mayoría de la población cree que las cifras que informa el INDEC no reflejan de manera realista el aumento de su costo de vida”. Cabe recordar que en julio fue del 1,9 por ciento. “Esta artimaña estadística que utiliza el Gobierno para no admitir que la inflación real es mayor a lo comunicado oficialmente mes a mes ya tiene secuelas en la propia institución”, reveló, vinculando estas maniobras con las renuncias de la semana pasada. Asimismo, enumeró que “nuestros salarios pierden valor, la economía se estanca y los datos de la inflación no son ciertos”. “¿Hasta cuándo?”, se preguntó. Por eso, la Mesa Sindical reiteró su reclamo de “una reparación salarial del 20 por ciento para todos los trabajadores, jubilados y pensionados equivalente al diferencial que existe entra la inflación oficial del Gobierno y la inflación real”.
La desconfianza que tiene los gremios es compartida por la población, o eso al menos parece expresar una encuesta realizada por la consultora Zentrix, que revela un dato alarmante: el 67,4 por ciento de los argentinos desconfía de las cifras de inflación que informa INDEC, al considerar que no reflejan de manera realista el aumento de su costo de vida. Solo un 29,9 por ciento de los encuestados afirmó confiar en las estadísticas oficiales del organismo. El sondeo expone cómo esta percepción está atravesada por una fuerte polarización política.
Según el informe, la confianza o desconfianza hacia el INDEC varía significativamente según la orientación política de los encuestados. Entre los votantes del ex ministro de Economía Sergio Massa, la desconfianza hacia el INDEC alcanza un contundente 94,4 por ciento. En contraste, entre los seguidores del presidente Javier Milei, el nivel de desconfianza baja al 43,8 por ciento, mientras que un 52,2 por ciento respalda los datos oficiales.
Este fenómeno deja en evidencia que, en la Argentina, incluso los indicadores económicos más técnicos como la inflación se ven teñidos por la grieta política. La encuesta también revela un contexto general de pesimismo económico: el 64 por ciento de los consultados califica como negativa la situación económica del país, y más del 40 por ciento considera su situación personal como mala o muy mala. La desconfianza hacia el INDEC no es nueva, pero se intensifica en momentos de crisis económica. Con una inflación interanual aún en niveles elevados y un poder adquisitivo golpeado, la percepción ciudadana tiende a desconectarse de los números oficiales y se vincula más con la experiencia cotidiana en góndolas y tarifas.
Necesitamos un INDEC independiente de los gobiernos de turno.
— ATE-INDEC (@ATEIndec) August 13, 2025
Posición de la junta interna de ATE - INDEC ante la publicación del IPC de julio y las recientes declaraciones de funcionarios del gobierno nacional.
Texto completo: https://t.co/XJPcbKAQ8p pic.twitter.com/wHOIYbllVm
Por último, la Junta Interna de ATE en el INDEC difundió los datos de su informe de julio, que marca el salario “deseable” para este momento, caracterizado como “de un brutal ataque al pueblo trabajador (activo o no activo), la criminalización de la protesta, el achique del estado y una crisis institucional muy grave, con fuertes movilizaciones en la calle y denuncias de corrupción contra el gobierno nacional”.
Según el reporte, al que tuvo acceso Política del Sur, “un trabajador necesitó 1.906.092 pesos para satisfacer las necesidades mínimas de un hogar constituido por una pareja de 30 años con dos hijos en edad escolar”. Este valor se compone de “652.632 pesos necesarios para adquirir una canasta alimentaria mínima y de 1.253.460 pesos para acceder a otros bienes y servicios básicos”.
Desde que asumió el gobierno “la inflación acumulada es de un 214,5 por ciento, y la pérdida del poder de compra de un 27 por ciento para el caso testigo (Nivel D Grado 0)”. En el periodo de referencia de este cálculo, que va de diciembre 2015 a julio 2025, “la pérdida del poder adquisitivo de nuestros ingresos, para el nivel D0 es de un 52 por ciento”. “Para graficarlo de una manera clara es igual a 38 canastas básicas Totales a valores del mes de julio del año”, concluyó el reporte. Por eso, este jueves se hará una radio abierta frente a la sede del INDEC, para pedir urgente reapertura de la paritaria estatal y una recomposición de emergencia”.