lunes 17 de junio de 2024 - Edición Nº2021

Sociedad | 3 jun 2024

LA PEOR INTERNA PERONISTA

La arrogancia de Álvarez contra el pragmatismo de Ferraresi: una interna entre resistencia y toma de poder

Julián Álvarez tiene una imagen negativa del 60%. Ferraresi una positiva del 60%. El intendente de Lanús por una pésima gestión municipal pierde contra la pésima gestión nacional de Milei. Quiere ser el “Che Guevara” de esta secuencia política, pero no lo quieren ni sus propios socios políticos.


Por: Ricardo Carossino

Como se sabe, el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, ha tomado la iniciativa de encarar junto a los intendentes más importantes de la Tercera Sección Electoral (Juan José Mussi, Mario Secco, Fernando Gray y Fernando Espinoza) el eje que lance a la candidatura presidencial al gobernador Axel Kicillof, quien hoy según las encuestas, es el mejor ubicado como líder opositor dentro de Unión por la Patria.

La troika tiene consistencia y músculo político para hacerse valer ante la Casa Rosada, que dicho sea de paso, aceptó que el gobernador bonaerense sea el destino de la polarización con Javier Milei con lo cual las cartas para 2025 y por el momento para el 2027 estarían echadas.

Sin embargo, como se sabe, el otro sector del peronismo kirchnerista comandado por Máximo Kirchner, pelea por conseguir un espacio que le permita anotar candidatos el próximo año y no tuvo mejor idea que uno de sus 12 intendentes, el de Lanús más precisamente, pretenda ser la cabecera de playa para el desembarco como líder opositor.

Justamente, Julián Álvarez, la peor de las gestiones de todos los jefes comunales del Gran Buenos Aires según la encuesta de CB Consultora. El hombre tiene una gestión que hace agua por los todos los frentes y ahora con graves denuncias por la ineficacia en sus políticas edilicias en las escuelas.

Pero en un plenario que hizo hace 48 horas con una modesta concurrencia de no más de 100 dirigentes, se acordó de todo esto y comunicó cinco meses después de asumir que se centrará su “gestión en la salud, la seguridad y los servicios públicos”.

Pero no conforme con repetir las promesas de campaña de hace un año, se atrevió a más y confirmó su pretensión de ser nada menos que “la cuna de la resistencia de este gobierno nefasto (por el gobierno nacional, obviamente)”.

Eso sí, para que le quede claro a Ferraresi que Álvarez quiere ser quien baje de Sierra Maestra, mandó a calentar la interna y a provocar al Grupo Ensenada que convoca a intendentes de gestiones extensas, repetidas y exitosas, y dio la orden de descolgar un pasacalle de apoyo a Kicillof, de la concejala Belén Barrueco, alfil en Lanús del intendente de Avellaneda.

Lo que evita decir el intendente de La Cámpora es que, así como su gestión es tan mala como la de Milei, la enorme diferencia es que el Presidente de la Nación, por obra y gracia de una notable campaña de comunicación sigue sosteniendo en toda la Argentina un increíble apoyo del 46%, mientras que Julián Álvarez apenas si araña el 30% de apoyo en un municipio, siendo el de peor imagen del ranking.

Pero además, la pretensión del lanusense de erigirse como el “líder de la resistencia”, en lugar del líder de la toma del poder, es que en la interna que eligió sale perdiendo contra populares intendentes, como Ferraresi que cosecha un 60% de imagen positiva, Fernando Gray un 66%, Mariano Cascallares un 60%, Mussi un 64%, Espinoza un 45% y Secco un 60%. La imagen negativa de Álvarez es de 60%.

Aún con la pésima gestión que está haciendo al igual que Milei lo que debería plantearse es cómo puede pretender ser el pilar de la resistencia cuando un gobierno que tiene una peor aún gestión que la de Lanús, y conserva un gran apoyo a diferencia de Álvarez.

El intendente de Lanús por no ejecutar políticas de higiene urbana, por no ayudar ediliciamente a escuelas, por no reducir al menos un punto el índice delictual, por no iluminar el Municipio y por no controlar su propia interna en el gobierno pierde contra un hombre peor aún que él.

Milei no entrega 6.000 toneladas de comida aún con la orden judicial, restringe medicamentos oncológicos, recorta la ayuda a discapacidad, no ayudó a la población por el tornado en Bahía Blanca, tampoco a los inundados en Concordia. No hizo nada por la epidemia del dengue, demostró apatía por el temporal que afectó a 68 distritos bonaerenses en marzo pasado, desfinanció universidades, generó una crisis de gas, y no quiso atender el conflicto salarial de policías y docentes en Misiones.

Aún así el líder de La Libertad Avanza tiene más empatía con sus votantes que Álvarez con los militantes peronistas. Esto demuestra la mala praxis política de conducción y la falta total de carisma de un dirigente que mucho debería replantearse primero como intendente antes de arrogarse el puesto de líder de una resistencia.

 

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