viernes 17 de mayo de 2024 - Edición Nº1990

Gremiales | 10 may 2024

ANÁLISIS

El paro hilvanó varias victorias para los gremios en su lucha contra el ajuste de Milei

La jornada tuvo un alto impacto, pese a los intentos de minimizar su potencia por el Gobierno. Por capítulos, los colectiveros torcieron el brazo de DOTA y además ratificaron la nulidad del DNU. Los estatales rompieron el cerco de miedo. La pelea por desprestigiar la medida se quedó en el relato mediático.


Por: Diego Lanese

Si fuera una película, el paro nacional de la CGT y el resto de las centrales obreras del país sería calificada, en término generales, de previsible. Incluso aburrida. Es que la contundencia de la medida se hizo en todo el país, con alta adhesión de sectores claves como el transporte público, la docencia y los sectores industriales. La dirigencia habló de acatamientos cercanos al 90 por ciento y destacó el compromiso de los trabajadores, a la postre los protagonistas de esta película. Del otro lado, como villanos, funcionarios del Gobierno salieron a minimizar el impacto, con viejas argumentaciones “anti sindicales”. Hasta aquí, nada nuevo en el horizonte. Pero adentro de la narrativa, hay escenas que aparecen con victorias claras del sindicalismo, que pueden marcar un punto de inflexión en su pelea contra el plan de gobierno de Javier Milei. Una, la del fallo judicial que ratificó que el transporte no es un servicio esencial y permitió a los trabajadores de DOTA hacer paro. Otra, la de los estatales, que vencieron el discurso de miedo y paralizaron la administración pública. Además, en la lucha mediática por “contar” el paro, las voces de la calle fueron clara: quien no paró no se enojó con la protesta. Así, se desactivó el aparato mediático que intentó desacreditar la medida y sus organizaciones.

 

El paro se volvió una victoria para el movimiento obrero por las pequeñas batallas que se fueron consiguiendo durante la jornada. La más importante fue la de la UTA, que dejó en evidencia al grupo DOTA y logró un fallo para que respete el derecho a huelga. En la previa, este holding se amparó en el DNU 70 y obligó a sus choferes a tener “un 50 por ciento de servicios” bajo el argumento que el decreto declara esencial el transporte público. Pero la Justicia laboral ratificó la validez de la medida de fuerza en el sector. Así lo dictaminó el juzgado del Trabajo número 69, al confirmar que “no rige por una cautelar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23 que consideraba servicio esencial a la actividad y que obligaba a la prestación del 50 por ciento del servicio en el marco de una medida de fuerza”. Los abogados de UTA solicitaron a la Justicia laboral “una medida autosatisfactiva a fin de preservar el libre ejercicio de la huelga a la totalidad de los trabajadores de las empresas del Grupo DOTA. “Declarar que no resultan aplicables al conflicto de marras, las disposiciones del DNU 70/23, encontrándose vedadas las empresas demandadas de imponer cualquier tipo de sanción a los trabajadores que participaran de la medida de fuerza, sin perjuicio de la aclaración vertida, respecto del pago de salarios, en el considerando respectivo”, dice el fallo, al que tuvo acceso Política del Sur.

El grupo DOTA tiene unas 100 líneas en la zona del AMBA y es el gigante del transporte público. Tiene una fuerte pelea con la conducción de la UTA que conduce Roberto Fernández, al punto que allí nació y creció la Agrupación Juan Manuel Palacios, el espacio opositor que intentó varias veces destronar al dirigente del manejo del gremio. El espacio liderado por Miguel Ángel Bustinduy fue varias veces acusado de tener una relación demasiado amistosa con la empresa, algo que puede cambiar luego desde este paro. No sólo porque DOTA le negó el derecho a adherirse a sus choferes, sino además porque la movida terminó con otro fallo judicial a favor de la conducción del gremio: deberán seguir girando la cuota sindical. La empresa sostuvo que el DNU estableció que la retención ya no era automática, sino con la expresa voluntad del trabajador. El gremio reclamó que ese aspecto también está dentro del capítulo laboral del decreto y por lo tanto invalidado. El fallo de este jueves en ese expediente también ratificó que el decreto está suspendido. Por lo tanto se mantendrá el giro de recursos. Otro triunfo para el conductor de la UTA.

 

Otro triunfo de los gremios se dio en el marco del Estado nacional. La amenaza del Gobierno de descontar el día a los estatales que se sumen al paro no tuvo mayores efectos y el acatamiento en el sector público fue uno de los más masivos. Según la conducción de ATE, el nivel alcanzó al 90 por ciento, y expresa el malestar que hay respecto del ataque que la gestión libertaria está realizando contra los trabajadores públicos. “Los intentos del Gobierno por infundir miedo y temor fueron infructuosos. Salvo aquellos que garantizan guardias mínimas en servicios esenciales, ningún estatal concurrió a trabajar. En este momento, la adhesión a la medida es casi total en todo el país”, señaló Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE. Durante la medida de fuerza en las 23 provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los más de 2.200 municipios sólo se garantizan guardias mínimas en los hospitales, centros asistenciales de adultos mayores, adolescentes y niños, y en servicios esenciales para hacer frente a emergencias, según dijo el gremio estatal. Además, se destacó que la medida tuvo alcance a nivel provincial y comunal, pese a los ataques mediáticos que recibieron, tanto desde que comenzaron las medidas contra el ajuste y los despidos como para llamar a movilizarse el 1°de mayo y este paro nacional.

El Gobierno usó mecanismos conocidos para desacreditar la medida. En la previa atacó a la dirigencia que convocaba, apelando al término “casta sindical” y apuntando a figuras que suelen ser bastante contrarias a la clase media. Y luego intentó minimizar su impacto. Para eso eligió que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hiciera un simulacro de viaje en colectivo, que se hizo para mostrar cierta “normalidad en la jornada”. Pese al armado y las declaraciones, el viaje no pudo ser: no tanto porque no había transporte, sino porque la tarjeta SUBE de la funcionaria no tenía crédito. Otra estrategia es insistir con el dato que Milei lleva en cinco meses de gobierno dos paros nacionales, contra ninguno de Alberto Fernández en cuatro meses. En el ranking de paros de la CGT, se sabe, está primero Raúl Alfonsín y le sigue Fernando de la Rúa con 8 medidas de fuerza en los dos años que duró su mandato. Carlos Menem también enfrentó 8 paros generales y se convirtió en el presidente peronista con más protestas nacionales de este tipo en su haber, aunque se llevaron a cabo a lo largo de los 10 años que estuvo en el poder. Cristina Kirchner y Mauricio Macri, paradójicamente, sufrieron la misma cantidad de paros organizados por la CGT: cinco cada uno.

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