sábado 25 de mayo de 2024 - Edición Nº1998

Gremiales | 3 may 2024

ANÁLISIS

La CGT hizo los deberes y se prepara para paralizarle el país a Javier Milei

En el marco del Día de los Trabajadores, los gremios de la central movilizaron y mostraron su poder de fuego en la calle. La jornada fue la antesala para el segundo paro nacional, que se espera frene toda la actividad productiva, una señal para que el Senado rechace la Ley Bases.


Por: Diego Lanese

Pablo, hay que llamar a un paro por tiempo indeterminado, nos están vendiendo el país”. la mujer intentaba que sus palabras llegaran al dirigente camionero, que en medio de Héctor Daer y Carlos Acuña marchaba por la avenida Independencia, hacia el Monumento al Trabajo. Además, agitaba un cartel de cartón, que con fibras llevaba una leyenda contundente: “Senadores, el Pueblo no olvida a quien lo traiciona. No a la Ley Bases”. El pedido de esta señora y su advertencia a los legisladores, fue un poco el espíritu de la jornada del 1° de mayo, cuando unos 300 mil trabajadores se movilizaron como antesala del paro nacional del próximo 9 de mayo. En el marco de un día gris, nublado y algo frío, la movilización mostró el músculo que tiene la CGT, que pese a las críticas que recibe es la principal usina de resistencia a las políticas de Javier Milei, por lo menos en la calle. En unidad con las dos CTA y los movimientos sociales, la central obrera armó esta gran marcha, y ahora tiene como desafío paralizar el próximo jueves la actividad productiva del país, en el segundo paro nacional desde que asumió el libertario. “Tenemos una agenda de reclamos muy claros, que tienen que ver con la situación social, con las decisiones que se fueron tomando a lo largo de estos meses de gobierno, decisiones que tuvieron que ver con un ajuste brutal sobre los sectores más vulnerables”, subrayó Daer entre una marea de micrófonos, celulares y personas, que se acercaron al lugar para pedirle a la principal entidad del movimiento obrero que profundice su plan de lucha contra el Gobierno nacional.

 

El segundo paro de la CGT tendrá como escenario de fondo el tratamiento de la Ley Bases, que tuvo media sanción esta semana, y que ahora tratarán los senadores. Si bien la Cámara alta es menos dialoguista con el Presidente y sus medidas, si se tiene en cuenta que los gobernadores dieron apoyo mayoritario en Diputados, nadie se anima a decir qué pasará con la aprobación final. Por eso haber dado una muestra contundente de unidad contra el ajuste fue clave en Azopardo, donde trabajaron hasta tarde el martes para organizar sin problemas la jornada. En la dirigencia existe un malestar sobre cómo se trata a las medidas gremiales. “Todos nos piden paro, pero después se pasan horas y horas en la tele diciéndonos golpistas o ‘casta sindical’, y nadie dice nada”, se quejó en la marcha un dirigente que habló con Política del Sur. En su razonamiento, el peronismo incluso “quiere que pongamos el cuerpo a la pelea, pero cuando logran llegar al poder nadie nos llama”. Esta interna ya explotó en varios espacios vinculados con el PJ, que en esta marcha del 1°de mayo intentó hacer muy visible su presencia y su respaldo a la medida. En medio de las negociaciones, Pablo Moyano afirmó que no se reunirá “con ningún gobernador de Juntos por el Cambio” y aseguró que “los 33 senadores peronistas van a votar en contra de la Ley Bases” y que "hay que ir a buscar a los que no pertenecen a Unión por la Patria”. También apuntó irónicamente contra el presidente Javier Milei a quien “le dio la razón” ya que son "sus salarios los que le ganaron a la inflación, los de los trabajadores no”.

La dirigencia sindical sabe que hay importantes sectores de la sociedad argentina que desconfía de ellos, por eso cada paso que se da se hace con extrema cautela. Pero con lo drástico de las medidas y el terrible efecto sobre los trabajadores, es lógico que se dejara el discurso moderado, que apelaba a la famosa gobernabilidad, con uno de directo enfrentamiento al modelo libertario. En ese sentido fue el documento consensuado por los gremios para leerse en la jornada. “Cuando todos los derechos sociales, laborales, sindicales y previsionales se encuentran amenazados, (el 1° de mayo) es un día de reivindicación y defensa de las conquistas y derechos adquiridos que se pretenden vulnerar sin respetar la voz de las y los trabajadores”, advirtió la CGT en el texto. Para la central obrera, “transitamos un grave momento como país y como sociedad”. “Un Gobierno nacional que, en nombre de una mal entendida ‘libertad de mercado’, implementa un ajuste brutal que sufren especialmente los sectores de menores ingresos, las clases medias asalariadas, jubilados y pensionados. Precios liberados en alimentos, en medicamentos, en energía y en los servicios esenciales y salarios disminuidos en su poder de compra. Paritarias intervenidas por el ministro de Economía que impide la adecuada actualización de los salarios; recesión y aumentos incesantes que generan caída en los niveles de actividad económica y los índices de consumo básicos, que —en la práctica— representan una fenomenal transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados y privilegiados de la economía”, describió el documento.

 

Para afianzar su postura, los gremios llevaron algunos datos a la marcha, que tuvo algunas columnas muy multitudinarias, como la de Camioneros o La Fraternidad, dos gremios hoy enfrentados en distintas entidades del transporte. Pero esos viejos disgustos parecen ser secundarios en estos momentos, donde la unidad en acción suma adherentes y la conducción de la CGT aparece como la representación de la resistencia a Milei y su gestión. Por eso los pedidos de paro por tiempo indeterminado, que hace suyo la izquierda, sin lograr abrir un canal de diálogo real con la dirigencia, que considera que sus críticas constantes son “un agravio que no se puede dejar pasar”. “Un 31 por ciento de caída real en las partidas presupuestarias de jubilaciones y pensiones, un 87 por ciento en obras públicas, un 39 por ciento en subsidios al transporte, un 76 por ciento en transferencias a las provincias, un 18 por ciento en recorte a las universidades y un 13 por ciento en programas sociales; son solo algunos de los indicadores que ponen en evidencia que el ajuste no lo paga la casta; sino que recae sobre los sectores más vulnerables”, afirmó el texto de la CGT para graficar la situación de crisis. “Todo esto ante un Gobierno que no muestra un programa económico sustentable ni consistente, que no proyecta un horizonte de expectativas alentadoras a futuro, ni hacia un crecimiento integral con inversión productiva y no solo financiera”, agregó.

Para la dirigencia sindical, el de Milei es “un gobierno sin diálogo social, que sólo se vincula con los representantes de intereses amigos, que agrede y desecha a los trabajadores y a sus organizaciones, menosprecia a los jubilados y pensionados que no pueden esperar, se desentiende de la atención de los más vulnerables, discrimina a las y los hacedores de la economía popular, desfinancia la salud pública, la educación pública, la ciencia, la tecnología y la cultura, mientras se deteriora gradualmente el valor capital de las pequeñas y medianas empresas y comercios, profundizando así el grave cuadro de pobreza estructural e indigencia que devasta nuestra comunidad”. Desde la Casa Rosada decidieron minimizar el impacto de la jornada de protesta y el paro que se viene, e insisten con su estrategia de hablar de “casta sindical”, que busca deslegitimar los reclamos, en especial los vinculados a la reforma laboral. En este punto no pueden admitir que esa norma tuvo un grado de negociación con la dirigencia gremial, vía los gobernadores, que “tercerizaron” los pedidos para que se garantice el financiamiento de las estructuras, entre otras cuestiones. Por eso, se intentó un giro en la forma de relacionarse con los gremios y le armaron una “contra cumbre” a la vicepresidenta Victoria Villarruel con líderes sindicales alejados de la CGT. El anfitrión del festejo fue el secretario general del gremio de Gastronómicos de la Ciudad de Buenos Aires, Dante Camaño. “Estoy en el sindicato con los trabajadores, espero que la CGT también esté con los trabajadores”, indicó la titular de la cámara de Senadores. Además, entre los asistentes estuvieron el secretario de Seguridad porteño, Waldo Wolff; el ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad, Roberto García Moritán; y el ex ministro de Trabajo Jorge Triaca. La pata sindical libertaria debutó con críticas a la dirigencia, pero su continuidad no parece estar garantizada. Hay que recordar que Triaca fue el encargado de acercar funcionarios al ex Ministerio de Trabajo, que vivió en estos meses una verdadera sangría de dirigentes ex PRO.

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