viernes 24 de mayo de 2024 - Edición Nº1997

Provincia | 16 abr 2024

Situación peronista

Kicillof se enfrasca en la gestión pero delega en su tropa la construcción política

Sectores ligados al Gobernador bonaerense anticipan que pujarán por lugares preponderantes en la confección de las boletas parlamentarias en el 2025. Pelea con La Cámpora y expectativa por el rol de Cristina.


Por: Federico Cedarri

La construcción política de Axel Kicillof con miras a una hipotética candidatura presidencia en 2027 comienza a dar sus primeros pasos, obligado en cierta parte por el antagonismo al que lo ha sometido el gobierno de Javier Milei.

El Gobernador prefiere bajar el perfil e imparte la orden a su tropa de que públicamente no haya margen para ninguna manifestación en ese sentido, sin embargo hay dirigentes que están comenzado a trabajar efectivamente para proveer de músculo político a una estructura puramente kicillofista.

El mandatario bonaerense tiene que lidiar con una manda histórica que no ha sido salteada hasta el momento, no hubo un solo gobernador de la provincia de Buenos Aires que haya llegado al gobierno nacional vía elecciones, ni siquiera pudo lograrlo el todopoderoso Eduardo Duhalde, dueño del aparato electoral más aceitado que se tenga memoria en la provincia de Buenos Aires.

El Cabezón llegó a la presidencia pero por decisión parlamentaria concertada en Asamblea Legislativa dos años después de la fracasada intentona en las urnas.

Kicillof prefiere por el momento saltearse ese antecedente histórico y entreteje alianzas con distintos sectores del tablero político de la oficialista Unión por la Patria: consolida su vínculo con los movimiento sociales a los que le ha otorgado secretarías en la cartera de Desarrollo de la Comunidad que conduce Andrés Larroque y los alcaldes liderados por el tándem del matancero Fernando Espinoza y el avellanedense Jorge Ferraresi.

El Gobernador descuenta el apoyo de los intendentes peronistas del interior de la provincia, a muchos de cuales ayudó con el arrastre de votos a acceder al poder despojando a Juntos por el Cambio, los principales ejemplos son los de La Plata con Julio Alak, Bahía Blanca con Federico Susbielles y Olavarría con Mariano Wesner.

Más allá del apoyo interno dentro de la provincia con más habitantes del país, el mandatario necesita expandirse imperiosamente y comenzar a cosechar apoyo político extramuros bonaerense.

El ajuste milíesta lo empuja a ensayar conexiones de gestión comunes con el pampeano Sergio Ziliotto y el cordobés Martín Llaryora en la búsqueda de una defensa común de las tres provincias del centro del país, aunque con el mediterráneo los contactos no se explicitan públicamente para no perturbar la quinta schiarettista.

Algunos intendentes como Jorge Ferraresi no ocultan la pretensión de comenzar a diagramar un armado que solvente el lanzamiento del Gobernador más allá de los límites de la provincia de Buenos Aires.

Cerca de Kicillof entienden que ha llegado la hora de que el mandatario tenga injerencia real en la confección de las listas legislativas bonaerenses en el 2025: “Axel debe hacer pesar su hegemonía aparte de ser el que le está poniendo el pecho al ajuste mileísta”, descarga ante PDS un legislador que frecuenta asiduamente la gobernación provincial.

Más allá de su mano derecha, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, el Gobernador bonaerense escucha a su ministro de Obras y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, que suma influencia en la toma de decisiones de la mesa chica kicillofista.

La pelea con La Cámpora por las listas

Sabe el mandatario bonaerense que en su intento de poblar las listas con referentes propios deberá chocar indefectiblemente con La Cámpora que hace tiempo se acostumbró a colonizar la lapicera a la hora de elaborar los listados para el Parlamento provincial.

El titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, por el momento transita un período de tregua con el gobernador Kicillof cimentado en la resistencia contra el ajuste mileísta.

Sin embargo, distintas fuentes consultadas por este portal no descartan que las fricciones comiencen a aflorar nuevamente cuando se ingrese a la recta final hacia el 2025: “Axel deberá hacerse fuerte y sacar a La Cámpora del medio, ya han tenido demasiada injerencia en todos estos años, ahora que acompañen”, sostiene un legislador peronista con terminal en un alcalde del interior a este portal.

Kirchner por ahora se ampara en el impasse logrado con el mandatario bonaerense y busca concentrar poder político volviendo a las bases de su construcción, La Cámpora.

Es sabedor de que el sector de intendentes que mantuvo recelo hacia el armado que el titular del PJ tenía en su momento con Martín Insaurralde está esperando ansioso la oportunidad de despojarlo sin más del poder partidario.

El acuerdo de no agresión con Kicillof constituye hoy el mayor reaseguro de Kirchner para permanecer sin sobresaltos en la comandancia pejotista provincial.

No obstante, será esencial el rol que una vez más cumpla la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que buceará una resolución salomónica entre los dos bandos en pugna para evitar que la sangre llegue al río.

Kicillof se enfrasca en la gestión y busca salir airoso del momento más traumático que enfrenta su nuevo mandato: “No hay margen para jugar a la política en este momento”, deslizan en los pasillos gubernamentales.

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