jueves 25 de julio de 2024 - Edición Nº2059

Provincia | 12 mar 2024

Debate frenado

El impasse entre Kicillof y Kirchner puso en el freezer la interna del PJ bonaerense

El ajuste mileísta logró sellar una tregua política entre el Gobernador y el titular partidario que postergó las disputas intestinas por la conducción pejotista. Se espera que Cristina tenga una participación crucial en el proceso político del peronismo provincial.


Por: Federico Cedarri

El recorte despiadado de fondos a la provincia de Buenos Aires logró apaciguar por el momento las rencillas internas que se habían desatado en el PJ bonaerense y que amenazaban con desplazar del trono presidencial partidario a Máximo Kirchner.

El patagónico venía sufriendo los embates del sector de intendentes ligados a Axel Kicillof que componen la Mesa de Ensenada para que convoque a un debate interno que eventualmente podría desembocar en un llamado anticipado a elecciones partidarias.

Como anticipó PDS, Kirchner luego de quedar huérfano del apoyo que le brindaba la estructura que otrora comandaba Martín Insaurralde se refugió en La Cámpora y dejó pasar el primer tiempo del gobierno de Javier Milei sospechando que el ajuste que impondría el libertario podía darle una chance de supervivencia al mando del máximo órgano partidario provincial.

Las consecuencias sociales del ajuste se abaten sobre todo en el Gran Buenos Aires, una meca del kirchnerismo, por lo que el Gobernador bonaerense, Axel Kicillof, decidió concentrar sus esfuerzos en pilotear la borrascosa realidad y mandó a parar cualquier intento de rebelión interna para combatir a Kirchner.

El patagónico correspondió con gestos, estuvo presente en la primera fila durante la conferencia del mandatario donde anuncio que iba a la Justicia por la poda del Fondo de Fortalecimiento Fiscal y también se corrió hasta la Legislatura bonaerense para escuchar a Kicillof en el inicio de las sesiones ordinarias.

De hecho, ambos comenzaron a reunirse más periódicamente y juntos prohijaron el proyecto de defensa del FONID que Kirchner presentó en la Cámara de Diputados de la Nación y del cual Kicillof es un entusiasta operador buscando el apoyo de sus pares provinciales.

“La tregua tiene su fundamento en que no es momento para internismo, la provincia está siendo desangrada y el peronismo necesita a todos sus cuadros trabajando en la resistencia al gobierno de Milei”, suelta con alivio a PDS un importante legislador peronista que tiene relación con los dos protagonistas.

En rigor, las diferencias de Kicillof con Kirchner encuentran su origen en la presión que ejerció La Cámpora en comunión con el insaurraldismo para que el Gobernador fuese a la boleta nacional, además de que Máximo exige más lugar en el gabinete bonaerense para los suyos y cuestiona por lo bajo que el mandatario no abra más el juego en la gestión provincial.

“Más allá de que tengan disidencias en los matices políticos, el objetivo es enfrentar el ajuste feroz de Milei y en eso están plenamente de acuerdo Axel y Maximo", se escucha cerca del mandatario provincial.

Freno de armados políticos

El impasse político en el ámbito del peronismo bonaerense también detiene el impulso del sector de alcaldes de la Mesa de Ensenada que con gran ímpetu habían comenzado a porotear apoyos para ir por el sillón partidario.

En ese menester estaba el alcalde de Avellaneda, Jorge Ferraresi, que rompió lanzas con el cristinismo sobre fines del año anterior cuando renunció a su puesto en el Instituto Patria.

El avellanedense estaba en tratativas con otro de los alcaldes que despunta furia contra Kirchner, el jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray.

Más allá de estos movimientos, el gobernador Axel Kicillof bajó línea a los alcaldes que lo bancan: pidió dejar las escaramuzas internas de lado y concentrarse efectivamente en la gestión.

Como anticipó PDS quien finalmente tendrá la última palabra en la lucha intestina bonaerense será Cristina Fernández de Kirchner que no ha perdido predicamento en las barriadas del conurbano, según los sondeos a los que accedió este portal.

La reaparición de Cristina en la escena política es un signo de que la ex presidenta no piensa correrse a un lado como muchos suponían luego de la derrota de Sergio Massa en el ballotage.

Lo cierto es que algunos apuestan a que la “pax” lograda entre Kicillof y Kirchner podría comenzar a erosionarse en unos meses cuando comience el tránsito electoral que desembocará en marzo del 2025 con la elección de las nuevas autoridades en el PJ bonaerense.

Fuentes cercanas a La Cámpora avisan a PDS que van a dar la lucha y que esperan tener a Cristina como ordenadora del proceso: “Cristina no nos va a dejar en banda y a lo sumo se puede llegar a un acuerdo con lista de unidad”, pronostica un referente camporista a este portal.

Los popes de la Mesa de Ensenada sostienen en privado que las diferencias entre Kicillof y Máximo K en algún momento volverán a aflorar y se desatará la postergada lucha política para ir por el peronismo bonaerense: allí se anota Ferraresi y algunos intentan sumar al lote de candidatos al matancero Fernando Espinoza o a alguien de su riñón.

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