martes 05 de marzo de 2024 - Edición Nº1917

Sociedad | 3 feb 2024

SEGURIDAD Y CONFUSIÓN

A pesar de la inseguridad, confirman a Villar al frente de la Bonaerense: el comisario con un mal recuerdo en Lomas de Zamora

Estaba operativo desde diciembre. La inseguridad volvió a azotar al conurbano en enero. ¿Cuántos homicidios por años hay en la Provincia? El contexto nacional terminó por tapar la polémica. Kicillof tuvo que hacer equilibrio político y trata de cambiar la cara de la Bonaerense. Asumió un nuevo jefe. Al comisario Villar se lo recuerda en Lomas por varios exabruptos contra los vecinos. ¿Qué decían de él en el Frente Renovador en 2017?


Por: Ricardo Carossino

Como pocas veces se vio, la cuestión nacional ha tapado por completo la polémica de la denominada “inseguridad del conurbano” a pesar de una serie de crímenes violentos que se sucedieron en enero.

Para los medios nacionales, hasta el asesinato de una nena de 9 años en Lomas de Zamora, desapareció rápidamente de los titulares para hacerse eco del epicentro de la tensión social que en estos momentos pasa por el Congreso (Ley Ómnibus + Patricia Bullrich y su represión antipiquete).

Mientras tanto, en el conurbano bonaerense pasan cosas y son violentas. El último hecho conocido fue hace cuatro días en Merlo uno más y van…

Leonardo Antonio Quinteros, de 49 años, fue interceptado por ladrones en la puerta de su casa y escaparon en el vehículo luego de asesinarlo de un balazo en el estómago. Hay detalles que sirven para la crónica amarilla, pero que no agregan mucho más al hecho de que se vive en peligro.

El gobernador Axel Kicillof intenta tener una conducta política que lo diferencie de la derecha argentina amante de los discursos populistas del castigo y la bala, y quizás por eso en su segundo mandato decidió no seguir apostando al “duro” de Sergio Berni y cambió radicalmente el perfil de su Ministerio de Seguridad con Javier Alonso.

Si algo logró hasta el momento con este cambio es haber logrado para bien o para mal, al menos, que las polémicas políticas y de cartel, entre los ministerios nacional y provincial, no terminen eclipsando el saldo trágico que mes a mes tiene que padecer el conurbano.

Según un estudio elaborado por Chequeado.com con datos de la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires, hasta 2023, el conurbano tiene una tasa de homicidios dolosos de 4,9 cada 100 mil habitantes, mientras que el interior de la Provincia de Buenos Aires registra una tasa de 1,6.

El departamento judicial Moreno-General Rodríguez tiene la mayor tasa de homicidios dolosos del Conurbano bonaerense, con 6,95 en 2022 (último dato disponible), según cifras oficiales. Le sigue La Matanza, con 6,73. Después la departamental de Lomas, Brown y Echeverría y atrás la de Avellaneda-Lanús.

Incluso, si se mira el contexto provincial, de acuerdo con el informe “Delitos y violencias en la Provincia de Buenos Aires 2009-2022. Una aproximación desde las estadísticas judiciales”, del Observatorio de Políticas de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, entre 2015 y 2022 se dio una “significativa disminución de los homicidios dolosos”.

Pero no alcanza, cada muerte injusta y absurda es un dolo más grave y fuerte que cualquier índice y para quienes gobierna se les suma el costo político de ser los responsables de la protección de la ciudadanía. Aunque quizás la percepción de la inseguridad tenga que ver con cuestiones que la trasciende ya que, en 2023, se votó más mirando una la inflación real de 120% anual y a la grieta clásica de la Argentina (peronismo – antiperonismo), que al miedo a los homicidios dolosos.

En este extraño y fuerte contexto, el gobernador Kicillof dio conocer una nueva noticia en este campo y se refiere a los nuevos conductores operativos de una fuerza que tiene 90.000 efectivos con una “la tropa” de 40.048 oficiales o agentes, 2898 tenientes, 5127 subtenientes y 6318 sargentos.

Ahora el gobernador oficializó formalmente el cargo y seguiran a cargo de ordenar y conducir operativamente esta fuerza son Javier Carlos Villar y Héctor Conrado Cisneros como jefe y subjefe, respectivamente, de la Policía de la provincia de Buenos Aires, a pesar del enero caliente con que tuvo que lidiar Kicillof por la inseguridad.

A través de un comunicado, el Ministerio de Seguridad bonaerense dio a conocer que por decisión del gobernador  y de Alonso, “es voluntad de los mismos realizar la designación definitiva del Jefe de Policía de la Provincia Comisario General Javier Carlos Villar, y del Subjefe de la Policía Comisario General Héctor Conrado Cisneros”.

El 14 de diciembre pasado, a través de la Resolución 2/2023 se había dispuesto que Villar y Conrado Cisneros asumían sus cargos "de manera excepcional, con carácter ad honorem, y hasta tanto se designe jefe y subjefe de Policía".

Precisamente en la zona sur fue donde en 2017 protagonizó unos de los hechos más polémicos en términos de relación de la Policía con la comunidad, en ese caso en Lomas de Zamora, durante las gestiones bonaerense de María Eugenia Vidal y su entonces ministro de Seguridad Cristian Ritondo.

Fue un año particular en la que los intendentes que hoy forman parte de Unión por Todos le pedían a la gobernadora “orgullosamente bonaerense”, hacerse cargo políticamente de la policía de la Provincia y fue Martín Insaurralde en ese año unos de los impulsores de esta demanda.

De hecho, en medio de aquel escándalo con el comisario Villar que se peleó con los vecinos, Insaurralde había mantenido una reunión con Ritondo y el ministro había dispuesto reforzar la seguridad y tareas preventivas en ese distrito sumando personal policial asignado al traslado de detenidos para que esté en la calle, además de incrementar los móviles para las dependencias locales.

¿Pero qué pasó con Villar? “No me vengan a romper las pelotas con chicanas”, había respondido estando a cargo de la Departamental Lanús, en diálogo con lomenses, que protestaban por las muertes violentas en la zona y terminó con un sumario interno y un pedido a declarar por parte de Asuntos Internos. Eso sucedió tras las muertes de Agustín Bustamante, Mirta Alegre, Josefa Carrozieri y Braulio Herrera, todos asesinados en ese municipio durante mayo y junio de 2017.

“¿Vos que sos? ¿Comerciante? ¿Todos los comerciantes trabajan bien?”, argumentó Villar ante el reclamo de los vecinos, según una grabación que realizó uno de las personas que ingresaron a la comisaría. Cuando los vecinos comentaron que ellos mismos eran los que le pagaban el sueldo y que por eso “necesitaban mayor protección”, el comisario explotó. “No me vengan con boludeces”, dijo en un tono elevado y agregó que si alguno de ellos lo “mantiene”, él “se cagaría de hambre”. “Con esas chicana no me vengan a romper las pelotas”, comentó Villar, quien destacó sus 27 años como policía.

Incluso en ese momento el diputado provincial del Frente Renovador, Ramiro Gutiérrez consideró que comisario no debía formar más parte de la fuerza: “Un comisario de la Policía de la Provincia que, en lugar de defender a las víctimas, las agrede, las increpa, no debe ser más parte de la fuerza”, reiteraba el legislador del espacio que preside Sergio Massa, al tiempo que responsabilizaba al ministro Ritondo y al intendente Insaurralde por “no haber expulsado al comisario inspector”.

Hoy el mismo Villar asumió al frente de la Policía Bonaerense a cargo de Javier Alonso para cambiarle la cara a una fuerza institucionalmente desprestigiada, con casos probados de gatillo fácil, polémica y muy mal vista por una gran parte de la sociedad de la Provincia. La pregunta es si Kicillof eligió bien, o no había nada mejor para poner al frente de la tristemente célebre Bonaerense.

 

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