jueves 29 de febrero de 2024 - Edición Nº1912

Provincia | 30 ene 2024

Escenario provincial

Kicillof apuesta a la territorialidad para solventar su proyecto partidario

El Gobernador bonaerense suma el respaldo decidido de los principales alcaldes del conurbano y acumula músculo político en la pelea interna del peronismo. Formará mesas sectoriales con los municipios para monitorear la situación social y continuará fogoneando la protesta de sectores políticos y productivos contra el gobierno de Milei.


Por: Federico Cedarri

El gobernador bonaerense Axel Kicillof camina resuelto a encaramarse como la opción válida de confrontación dentro de la variopinta oposición a Javier Milei.

Hoy el justicialismo bonaerense y fundamentalmente su base de territorialidad que son los intendentes, se encolumnan sin miramientos con la figura del gobernador bonaerense.

Si bien Kicillof cuando asumió su segundo mandato evitó un enfrentamiento directo con la administración nacional, el paso de los días y la persistencia de la frialdad en la relación tanto con el ministro de Economía, Luis Caputo, como con su par de Interior, Guillermo Francos, complementado con un recorte de 11 puntos en el mes de enero de los gastos discrecionales que recibía la provincia, lo terminaron arrojando hacia un perfil más confrontativo.

El Gobernador eligió participar activamente de la marcha cegetista, allí se lo pudo ver rodeado de los principales referentes de su base de sustentación política, los puntales de la Mesa de Ensenada Jorge Ferraresi y Fernando Espinoza.

Tanto el avellanedense como el matancero porotean apoyos con vistas a la renovación de autoridades partidarias, a los dos los une un mismo objetivo: desplazar a Máximo Kirchner del sillón partidario bonaerense.

Kicillof tirará de la cuerda con el Gobierno nacional pero es un hecho que no la romperá, en su fuero íntimo aspira a encauzar institucionalmente la relación con la administración Milei sobre todo porque necesita que le respeten algunos compromisos labrados con la Nación que son fundamentales para el normal funcionamiento de la provincia.

El Gobernador alardea su poder territorial en la estratégica provincia de Buenos Aires, lo que lo posiciona indefectiblemente como una opción de poder concreta hacia el 2027 dentro del peronismo.

Sabe que tendrá el desafío de gobernar el distrito más poblado y conflictivo del país que contó en los últimos cuatro años con un financiamiento adicional del gobierno nacional que en este período no va a replicarse. “Axel tiene la prueba de fuego en estos cuatro años, aunque creemos que lo más complejo ocurrirá en este 2024 donde veremos en todo su esplendor la motosierra para con la provincia”, suelta con desosiego a PDS un legislador provincial peronista ligado a un importante intendente.

En este sentido, Kicillof había advertido sobre cierta animosidad del Gobierno nacional hacia la provincia de Buenos Aires.

Lo que parece no tener vuelta atrás es la relación del Gobernador con La Cámpora y en especial con su líder, Máximo Kirchner.

Desde que asumió su segundo mandato, Kicillof no convocó a la Casa de Gobierno de La Plata al patagónico y solo mantiene el puente con la agrupación otrora juvenil a través de la alcaldesa de Quilmes, Mayra Mendoza.

Nadie sabe a ciencia cierta cuál va a ser el movimiento siguiente de Kirchner que por ahora solo conserva el apoyo de los 12 intendentes provinciales camporistas, muy poco por cierto para intentar continuar ejerciendo influencia en las decisiones partidarias provinciales una vez roto el puente con los alcaldes del conurbano que solventaba Martín Insaurralde.

Kirchner controla la Cámara Baja bonaerense con Alejandro Dichiara y el bloque de diputados provinciales con su alfil Facundo Tignanelli, pero su aura está acotada al Palacio de calle 53.

Profundizar los movimientos sectoriales

El agravamiento de la situación económica en los principales distritos del Gran Buenos Aires ya despierta inquietud en la gobernación bonaerense.

Kicillof reunió a los principales alcaldes de aquellos lugares para interiorizarse de los inconvenientes que los asolan al tiempo que despliega un juego de poder territorial, también participó el platense Julio Alak que se ha convertido en un pilar del kicillofismo.

Los intendentes denuncian que el drástico recorte de los fondos nacionales ha derivado en un incremento de personas en los comedores y deja al descubierto la situación angustiante que sobrevuela a los sectores más vulnerables.

Otra cuestión que los aflige tiene que ver con el congelamiento de más de 100 obras públicas que financiaba la Nación y que repercutirá en un aumento gradual de la desocupación con la consiguiente caída de la actividad económica.

Kicillof contraataca y redoblará la apuesta, esta vez se pondrá al frente de una mesa sectorial que coordinará con los alcaldes un seguimiento exhaustivo de la cuestión social, un tema que obsesiona al mandatario provincial.

De igual modo, continuará amparando las protestas sectoriales contra el Gobierno nacional en los principales distritos del Gran Buenos Aires que encabezan los intendentes peronistas con el apoyo sostenido de los movimientos sociales y los pequeños sectores productivos.

El Gobernador es conocedor de que vendrán tiempos tumultuosos por el deterioro de la situación social y prefiere armar diques de contención para evitar convulsiones que puedan erosionar su proyecto político.

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