jueves 29 de febrero de 2024 - Edición Nº1912

Lanús | 31 oct 2023

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

¿Hacia dónde avanza la libertad de Grindetti? De líder indiscutido a libertario borocotizado

“Sus propuestas terminan siendo inviables”, dijo sobre Milei, el intendente de Lanús que aún sigue de licencia. Ahora se justifica de manera baladí, que “un momento bisagra” lo empuja a apoyar ideas fascistas. ¿Habrá soñado alguna vez con semejante falta de libertad para decidir?


Por: Ricardo Carossino

Néstor Grindetti decía el pasado 17 de octubre que Mauricio Macri estaba “lejos del pensamiento estratégico profundo del (candidato a Presidente de la Nación por la Libertad Avanza, Javier) Milei”. La primera pregunta que surge 12 días después de esa declaración sin sentido es ¿les mintió a sus electores? Y la segunda: ¿entonces qué tan cerca estaba Macri y él mismo, del pensamiento superficial del libertario? Parafraseando al intendente de Lanús, la respuesta sería, el ex presidente de la Nación, estaba muy cerca del pensamiento estratégico superficial del libertario. Punto y aparte.

Insólitamente, la otra pregunta es cómo un dirigente político pudo cometer tantos errores en apenas un año para ir del dialoguismo resaltando el liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta a cuadrarse bajo el mando de un kamikaze como Javier Milei.

De pronto, el presidente del Club Independiente presenta una inesperada, escueta, bizarra y pobre justificación para estar parado en el lugar más incómodo de su vida política: “Estamos ante un momento bisagra de la historia política Argentina, acompaño la decisión que han tomado Mauricio Macri y Patricia Bullrich de estar siempre del lado del cambio”. Es todo. Ya está. No tenía más para decir. Apenas 26 palabras para argumentar semejante contrasentido ético. Al menos, hubiera tenido la mínima consideración de pararse al lado de su ex candidata a presidenta cuando eligió esta histórica “borocotización”.

¿Hay algo más infantil, más improvisado, más fantasioso que decir que apoya a Milei porque es un “momento bisagra”, eliminando toda consideración por la seriedad, despreciando todo análisis contextual, corriendo a esconderse en la frase hecha, en el lugar común, en la total carencia de pensamiento crítico, en la desnudez total y absoluta de ética política?

Al cabo lo que más desnuda este pase de Grindetti a La Libertad Avanza es que no tiene más lugar en el PRO. Precisamente, él, Mauricio Macri, Patricia Bullrich y hasta el Colorado Diego Santilli, sin futuro de gestión, terminaron blanqueando sus propias debilidades dentro de la oposición. De acá en más, a la cola del reparto cuando se reabran las negociaciones de poder después del 19 de noviembre.

En el receteo de la oposición, donde los viejos líderes caerán por propio peso por los errores y las derrotas, quienes actuaron intentando fortalecer un espacio al que combatieron como LLA, quedarán (ya quedaron) totalmente deslegitimados y mirarán todo el tiempo por encima de sus hombros para oír con vergüenza (si es que la tienen) lo que dirán sus propios dirigentes en voz baja.

Todavía protegido por medios amigos y temerosos de un poder que ya no tiene, su nombre dejó hasta de brillar en las noticias más relevantes. Quizás prefiera ocultarse en un absurdo anonimato que de nada le va a servir, porque cometió un tremendo error: abandonar su propio espacio, dónde, conservando algo de dignidad, aún hubiera tenido un crédito para jugarse una ficha más a una chance.

Por supuesto que Grindetti se cuadra como soldadito de plomo ante las órdenes del sargento Macri y eso termina de desnudar la relación tóxica, de un hombre que fue dueño de la Tercera Sección y hasta el 2022, referente ineludible del PRO en un conurbano peronista.

En sus momentos de gloria, Grindetti, hasta lograba que Axel Kicillof se llegara a Lanús y se subiera al mismo escenario de un opositor porque su figura como intendente y armador de la sección más importante, no podía ser ninguneada ni aún por un gobernador. A tanto había llegado el ex ministro de Economía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pero al cabo, nunca pudo cortar el cordón umbilical con el hombre más negativamente influyente de la política argentina, alguien que eligió dinamitar su propio espacio para que nadie se quede con el capital político acumulado desde 2008.

Grindetti se pegó a la costilla de Mauricio Macri que nunca entendió (y no le interesó entender) la política de la Provincia de Buenos Aires, que despreció abiertamente la noción fundamental de esa misma política que es la militancia, que persiguió, espió y castigó a sus propios dirigentes conduciendo el PRO con las maneras autoritarias que supo aprender de su padre, enriquecido al amparo de la última dictadura militar.  

En eso sí hay coherencia. Quienes pusieron a la familia Macri en el centro de la escena, ahora le reclaman su definición y el heredero de la fortuna no tiene ningún empacho en responder agradecido a sujetos torturadores como el Tigre Acosta que desde la prisión celebró la sociedad que enfrentará a Unión por la Patria en el ballotage.

Grindetti decidió rifar una carrera política en función de seguir los delirios de su mariscal, que en su fantasía personal no quiere dejar nada en pie, y que termina confirmando una sospecha que se tenía desde hacía ya un año: su sociedad política con Javier Milei.

Vale repasar dos de las últimas declaraciones postelectorales de Grindetti. La primera dirigida a sus electores: “Gracias a los millones de bonaerenses que nos votaron, les queremos decir que desde Juntos por el Cambio no los vamos a dejar solos. Con nuestros intendentes y legisladores vamos a seguir trabajando para lograr más seguridad, más transparencia y menos impuestos”.

La segunda declaración luego de su estruendosa derrota fue: “Felicitaciones Jorge Macri por tu enorme elección en la Ciudad de Buenos Aires y por ser el próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad! Estoy seguro de que vas a poder mejorar un proceso de transformación que ya tiene 16 años. Siempre poniendo a los vecinos cómo única prioridad”.

Con su pase a La Libertad Avanza, con su salida del PRO, lo que hace es, precisamente dejar solos a sus votantes y abandonar ese proceso de transformación del PRO. Grindetti, que supo encaramarse como el líder (hasta indiscutido en un momento) para conducir concejales, referentes barriales, diputados y senadores provinciales en la sección más trascendente políticamente hablando del país, ahora se convirtió en el último eslabón de la cadena de poder.

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