lunes 15 de abril de 2024 - Edición Nº1958

Provincia | 4 oct 2023

Campaña oficialista

Massa se desmarca de su gobierno y apela a la recreación de expectativas como bala de plata para llegar al ballotage

El ministro de Economía hará hincapié en el futuro y machacará con los logros en Ganancias y quita del IVA a productos de la canasta básica. Busca comprometer por enésima vez a los alcaldes del conurbano en la defensa irrestricta de la boleta completa de Unión por la Patria.


Por: Federico Cedarri

Sergio Massa atraviesa los días finales en la cuenta regresiva hacia el 22 de octubre surfeando los inconvenientes que se precipitan a borbollones en la campaña: busca denodadamente esquivar el escándalo por la irrupción de fotografías inconvenientes que protagonizó el ex jefe de Gabinete de Axel Kicillof y socio político de Máximo Kirchner, Martín Insaurralde.

En el entorno del ministro candidato subrayan que su jefe salió airoso en el primer debate entre los postulantes presidenciables, valoran positivamente que no sufrió sobresaltos significativos y que pudo esgrimir inclusive distintas propuestas disrruptivas como la implementación de una moneda digital.

Pero fundamentalmente resaltan que logró escapar ileso de cualquier embate sobre el affaire Insaurralde, al que solo hizo mención escuetamente cuando se retiraba ya con el conocimiento de que el lomense se bajaría de la candidatura a concejal en acuerdo con Cristina Kirchner.

En rigor, Massa ya no espera mucho de la Vicepresidenta en la recta final, la aparición de la titular del Senado Nacional en la presentación de un libro sobre Néstor Kirchner y la nula referencia al tigrense durante aquella exposición le han dejado claro al ministro que está lidiando sin un compromiso tajante del kirchnerismo en la concreción de la empresa de llegar al ballotage.

“El fuego amigo no ayuda en nada, Cristina no da señales, ahora esto de Insaurralde que se suma a lo de Batakis con los nombramientos a familiares, todo junto y en el transcurso de pocos días pareciera que quieren boicotear las chances de Sergio”, se queja ante PDS un importante referente massista que no obstante no pierde las esperanzas.

Si bien en el entorno de Massa dan por sentado que la inflación volverá a ubicarse en dos dígitos en septiembre tienen la módica esperanza de que comenzará a moderarse en octubre.

Además, piensan que se sentirá con fuerza el impacto del dinero volcado a la calle por Sergio Massa para compensar la devaluación, mitigar la erosión salarial y apuntalar al alicaído mercado interno: “Ya estamos jugados, hicimos todo lo que había que hacer”, se sinceran.

Massa no disimula un ápice su complicidad táctica con Javier Milei, queda expuesto que los dos candidatos se sienten cómodos en su papel de confrontación mutua buscando aislar a Patricia Bullrich para llegar ambos al repechaje del 19 de noviembre.

El ministro candidato no descansa, sigue fatigosamente intentando seducir a radicales ligados a Martín Lousteau y al gobernador jujeño y ex socio político del tigrense, Gerardo Morales, a quienes les ofrece por lo bajo eventuales lugares en su hipotético gobierno en el marco de un abstracto proyecto de unidad nacional más concebido para captar voluntades que para gobernar.

Massa ha retomado el vínculo con el hasta ahora funcionario larretista, el economista Martín Redrado, a quién se lo sindica como uno de los candidatos para ocupar el Palcio de Hacienda si el tigrense gana la presidencia.

Despegue de su propio gobierno y recrear expectativas

El ministro de Economía ya ensaya sin ruborizarse un desmarque de la actual gestión de la que es parte fundamental, inclusive con el manejo de la botonera.

El objetivo es cargar las tintas de los magros resultados en el presidente Alberto Fernández y en la gestión económica de Martín Guzmán recalcando que no acumuló dólares cuando se presentaron escenarios favorables propiciados por la coyuntura internacional. “Sergio solo se hace cargo del año que es Ministro, pidió perdón por los errores y hasta se hizo cargo de los desbarajustes ajenos”, suelta otro massista que trabaja en la provincia de Buenos Aires.

En el comando del tigrense han resuelto un replanteo de la campaña, solo se escucharán propuestas sobre un hipotético gobierno y se dejará bajo la alfombra las consecuencias de la suba descontrolada de la inflación y la escalada dramática de la pobreza. “Mirar hacia adelante es la nueva insignia, apelar a la esperanza”, repiten como un mantra.

Hay optimismo en el bunker massista, revolean números de sus propios encuestadores que lo consolidan en el segundo lugar a pocos puntos de Javier Milei que se encontraría, juran, estancado.

Del mismos modo que aceptan que el piso del Ministro por el peso específico del aparato peronista puede llegar a ser alto en torno a los 33 puntos, también convalidan que el techo se queda a mitad de camino y hasta los mismos sondeos propios, entre los que se cuentan los del legendario encuestador del peronismo Hugo Haime, lo dan perdidoso y con mucha distancia frente a Milei.

"El escenario no es favorable en el ballotage para Massa y es por eso que el ministro busca apelar a la esperanza y a la promesa efectiva de un horizonte más placentero que el actual, recrear las expectativas, esa es su bala de plata”, analiza junto a PDS un consultor de opinión que mide en el conurbano y grandes centros urbanos del territorio bonaerense.

En el entorno de Massa no se desaniman y aseguran que ya trabajan para la segunda vuelta. "El ballotage es otra elección, ahí volvemos a empezar de cero”, sostienen presos de un desmedido entusiasmo.

En el tramo final de la campaña, el tigrense buscará comprometer por enésima vez a los alcaldes del conurbano para que no se desbanden en el reparto delivery de boletas: “Estamos resignados a que lo harán igualmente”, tira ante PDS un legislador peronista del interior provincial con un dejo de resignación.

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