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Provincia | 26 sep 2023

NUEVA RECONFIGURACIÓN DE PODER

La UCR mira a diciembre e intenta no quedar encerrada en el laberinto de Bullrich

Un centenario partido con la mayor historia política del país depende hoy de Patricia Bullrich. ¿Increíble? ¿Hay diálogo entre Massa y Lousteau? El rol de los líderes radicales que asoman. Qué se discute hoy en el radicalismo bonaerense. Se viene un barajar y dar de nuevo en la UCR, pero no antes del 22 de octubre.


Por: Ricardo Carossino

El candidato a presidente de la Nación por Unión por la Patria, Sergio Massa, envía mensajes a los radicales en cada oportunidad que encuentra y les avisa que, si llega a la presidencia, los llamará para conformar un gobierno de unidad, al igual que a peronistas que militan en el PRO.

Por empezar, el ministro de Economía no la tiene fácil. Primero tiene que llegar al ballotage, o al menos eso es lo que indican las tendencias que elaboran todas las consultoras. Después del 22 de octubre, empezará otro capítulo. La pelea para llegar al 10 de diciembre, será cuesta arriba.

Pero más difícil la tienen los radicales aliados al PRO y a Patricia Bullrich ya que esas mismas tendencias marcan que no pasarán de octubre. Esto preocupa más a los amarillos que a la UCR, porque el centenario partido ya empieza a pensar en el último mes del año, calculando que la candidata de Mauricio Macri quedará en el camino.

Juntos por el Cambio, de no pasar a la segunda vuelta, tendrá un final anunciado en lo que se prevé como una importante reconfiguración del poder opositor que incluye, además, al peronismo y al kirchnerismo si es que Javier Milei es electo Presidente de la Nación.

Pero la UCR está intentando que no sea La Libertad Avanza la ganadora y si bien trabaja para la campaña de los amarillos, no verían con malos ojos que fuera Massa el próximo primer mandatario nacional. Lo que se dice en los pasillos de los Concejos Deliberantes del conurbano es que el ministro de Economía en un anterior rol de presidente de la Cámara de Diputados supo ganarse contactos radicales que empiezan a ser de mucha utilidad.

Si bien hay intentos por aceitar un relanzamiento de la UCR con Ricardo Alfonsín y Leopoldo Moreau por el lado de UP, lo cierto es que no estarían logrando construir por ese lado. La mayoría de los correligionarios no quiere estar tan ligado al peronismo por lo que el plan no sería por el lado del oficialismo si Massa ganara.

Pero los contactos que Massa construyó en Diputados están sirviendo ahora para un diálogo que intenta planificar un nuevo futuro. El candidato de UP quiere el apoyo de la UCR, afirmaron a Política del Sur dos fuentes de ambos partidos, pero la idea no es una sociedad política al estilo JxC.

Las segundas y terceras líneas tanto de UP como de la UCR están empezando a imaginar una nueva conformación de la correlación de fuerzas que no sea antagónica, que clausure definitivamente la grieta.

Como se ve, no hay radicales alimentando el discurso de la aniquilación del kirchnerismo que proponen Bullrich y Néstor Grindetti en la Provincia de Buenos Aires. Es más, no hay radicales en los medios de comunicación sosteniendo ese plan de campaña que sirve más para no perder votos amarillos que para ampliar y crecer a otros sectores.

El influjo de Massa se empieza a sentir y se ven situaciones políticas que apuntan a una reconfiguración del radicalismo. El primer síntoma de la enfermedad de JxC fue la disidencia en cuanto al quórum para tratar la derogación del Impuesto a las Ganancias.

Evolución desoyó las directivas de Bullrich y de Mario Negri. Incluso, ausencias como la de Facundo Manes y otros diputados de la UCR, revelaron la rebeldía hacia los amarillos que ven caer su imperio.

Sin embargo, el radicalismo este 22 de octubre jugará con todo lo que tiene para hacer la mejor elección posible porque se juega el sostenimiento de la estructura parlamentaria y por supuesto las intendencias bonaerenses por lo que cada voto cuenta. Después, cuando quede claro el ballotage, se verá cómo se sigue.

Un colega que cubre el Congreso confirmó a PDSur el “hartazgo” de muchos radicales con el macrismo: “El radicalismo sabe y admite que quedó enredado en la interna entre Bullrich y Larreta cuando tenían un mejor candidato (por Facundo Manes). Perdidos por perdidos, ya con el diario del lunes, piensan que hubieran preferido fracasar con candidato propio”.

“Los referentes del radicalismo reconocen puertas adentro, que tomaron decisiones malísimas pensando que el PRO todavía tenía consenso social, pero ahora reconocen que a los amarillos se les cumplió un ciclo”, dijo este periodista de la Cámara Baja nacional.

Como ejemplo, Evolución, espacio liderado por el senador nacional, se mostraron en desacuerdo con la idea de la candidata de Juntos por el Cambio de construir la "Unidad Penal Dra. Cristina Fernández de Kirchner". "No me parece bueno como plataforma electoral", señaló Emiliano Yacobitti.

Consultado, un referente del radicalismo de la Primera Sección explicó: “Si Patricia Bullrich llega a la Presidencia todo sigue igual, pero si no, difícilmente los amarillos sigan conduciendo. Habrá radicales que querrán continuar con esta alianza, pero otros ya plantean reorganizar el futuro”.

En ese sentido, este concejal del radicalismo de Morón sostuvo que, si la alianza opositora no llega a la presidencia, en diciembre se llamaría a una reunión convencional para determinar el nuevo rumbo del partido, quizás ya lejos del PRO.

Massa alienta esta iniciativa. Alberto Fernández tenía la importante misión de desarticular la coalición opositora, sacar del juego al ala dura del macrismo y construirse una oposición moderada, pero falló en su intento. Ahora es el turno del líder del Frente Renovador.

Por lo que comentan a PDSur fuentes del massismo, si gana, Massa ofrecería todo el apoyo que se necesite, para que la UCR se independice del PRO y adquiera relevancia operativa, política y opositora sin la influencia de Mauricio Macri, a quien muchos quieren ver jubilado definitivamente.

El sueño de Massa es lograr un centro progresista en la Argentina entre dos espacios hegemónicos, con una izquierda en un extremo y tal vez una derecha, pero absolutamente inofensiva. Que sirva sólo para contrastar las políticas de estado que se vendrían.

Las miradas del massismo están puestas en nuevos líderes opositores del radicalismo, sin la participación de los más ligados a Macri. Nada de Mario Negri, nada Gerardo Morales, nada de Alfredo Cornejo, nada de Ernesto Sanz. Todos buscan una renovación. Quizás un Facundo Manes, un Maximiliano Pullaro, un Gustavo Valdez o un Martín Lousteau.

La UCR bonaerense se había reunido un mes atrás con la esperanza de que septiembre fuera un mes de crecimiento para JxC. Allá por agosto, luego de las PASO, en el encuentro proponían: “Es absolutamente necesario tener un buen resultado en la Provincia para tener posibilidad de ganar en las nacionales”.

A ello se sumaba la consigna, “desde el lunes, todos a la calle para ir a buscar la cercanía con la gente”, y hacia el final del encuentro algunos radicales todavía transmitían que “con organización, se puede transmitir la necesidad de un cambio”. Eran frases hechas, sin un contenido real, casi como fórmulas de autoayuda que sirvieron para asimilar el golpe de salir detrás de Milei con el mantra político de que “hay expectativa de que se puede ganar”.

La realidad les marcó, sobre todo, que un mes es mucho tiempo. Bullrich parece empantanarse cada vez más en su propio laberinto y no logra mover el amperímetro, lo mismo que Grindetti en la Provincia. Pero todavía falta otro mes y todo, absolutamente todo puede pasar.

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