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Nación | 15 sep 2023

AMARILLOS REPLEGADOS

Milei puso contra las sogas a Bullrich y peligra todo su esquema bonaerense

Ya le pusieron dos voceros para que no desbarranque más. Los amarillos ven que la piba, sin su relato anti K, no encuentra la brújula. Llegó una nueva publicista. El pasado la condena. Cómo salir de una discusión sobre la violencia de los 70. La explicación de repudio que no fue.


Por: Ricardo Carossino

Fue el ex presidente Mauricio Macri quién abrió la caja de Pandora, cuando en 2016 llamó “guerra sucia” a lo ocurrido durante la última dictadura, intentando legitimar de esa manera que desde el Estado se actuara de manera ilegal, sin tribunales de justicia, en los sótanos militares, secuestrando, torturando y desapareciendo personas, ocultando todo a la opinión pública.

Para eso, se metió con la cifra de la denuncia y afirmó que no tenía idea “si fueron 9 mil o 30 mil”, los desaparecidos porque la consideró “una discusión sin sentido”. Así había empezado el proceso macrista de defensa del Proceso de Reorganización Nacional.

Ahora la tortilla se dio vuelta. Al cabo, este tipo de construcciones que rozan la apología de lo indeseable, son un arma de doble filo. No es gratuito levantar banderas de violencia cuando conviene y querer bajarlas cuando no son útiles. Todo tiene un costo político.

Y de nuevo Javier Milei puso sobre el tapete el tema de la violencia armada de los setenta y Patricia Bullrich, como nunca lo había hecho hasta ahora desde la recuperación de la democracia, levantó el guante y eligió desentenderse de su pasado montonero.

Desde luego que desde la izquierda peronista nadie la iba a acusar de estar en las fuerzas especiales del peronismo, pero la factura llegó desde el sector enemigo a Montoneros, los mismos militares a los que ella sintió representar y a los que imaginó (e imagina aún) como fuerzas de seguridad interior.

Lo cierto es que, salvo Macri, ningún presidente después de 1983 había puesto en duda el repudio a los crímenes de lesa humanidad. ahora, fue la compañera de fórmula de Milei, Victoria Villarruel, hija de un militar y defensora de lo que un sector de la derecha llama “la memoria completa”, quien la semana pasada introdujo de lleno el tema en la campaña electoral.

En ese contexto, electoral y reivindicatorio del accionar militar de la dictadura, Milei se despachó contra su competidora presidencial y dijo que “Bullrich era montonera y metía bombas en los años setenta”. Y luego insistió: “Tirar bombas está mal, ¿no? Y están poniendo una candidata a presidente que tiraba bombas en los setenta, vamos. Era bien peronista. Y bien peronista de izquierda”, remarcó.

El búmeran que el macrismo tiró desde 2016 le volvió sorpresivamente. La Libertad Avanza lo hizo de nuevo e instaló otro tema porque el de la dolarización le quedó grande. Pero de esta manera obligó a Bullrich a salir a defenderse. Es la segunda vez en su campaña electoral que no ataca, que se repliega.

Bullrich levantó la guardia: “Yo superé la violencia hace muchísimos años, muy joven”, le respondió y agregó: “Él la practica cuando tiene 50 y pico. Cuando dice que las personas son cucarachas, cuando plantea que todos los periodistas son ensobrados o cuando no acepta que alguien le discuta, tiene un nivel de violencia fuerte. Se le nota”.

Ni su candidato a gobernador, Néstor Grindetti, salió a defenderla. El único que acompañó fue Mauricio Macri que cada vez demuestra menos énfasis en la campaña para el 22 de octubre. Ahora, tratando de girar el foco, el ex Presidente trata de subirse al ring con el ministro Sergio Massa para tratar de desplazar a Milei que juega otro partido con el candidato de Unión por la Patria.

Los dos saben que tienen que eliminar a un tercero, que viene en caída y hay una silenciosa y tácita unidad en acción para limpiar el terreno y definir la final entre LLA y UP. Por esa razón, los intendentes amarillos municipalizan la pelea local y Grindetti sólo se dedica a tratar de debatir con Kicillof que indiferente al presidente de Independiente, lidera una pelea interna contra La Cámpora para ver quien hereda el trono de CFK.

Cuando la candidata macrista tuvo que hablar de economía, le pusieron a Carlos Melconian, cuando tuvo que hablar de humanidades le pusieron a Santiago Kovadloff. Si las acusaciones de ex guerrillera continúan tendrán que hallar alguien que la defienda.

Milei está haciendo bien su trabajo por ahora. Con sus declaraciones altisonantes y provocadoras llegó a las PASO. Luego para ganar las primarias necesitó algo más importante y metió dolarización. Ahora, caído su plan verde, apuntó al otro tema sensible en la Argentina, con la ayuda inestimable de su candidata a vice. Objetivo cumplido: hablar de otra cosa que no sean dólares.

Tal vez, por primera vez, aún con todos los medios a favor, el PRO juega a defenderse en su propio campo. No puede instalar agenda. Incluso, quedaron muy a destiempo ante el impuesto a las ganancias: apuraron y le redoblaron la apuesta. ¿No lo esperaban? Sergio Massa lo había adelantado: “Por ahí lo saco antes de diciembre”. Claramente no saben o quieren oír.

Desde sus propias filas aceptan que la piba se desperfiló demasiado y se preocupan. Por debajo ven que el radicalismo empieza a huir y los peronistas del PRO son como los músicos del Titanic. Los otros amarillos de pura cepa, como los Durán Barba, los Caputo, los Dujovne, los Peña Brown, no aparecen ni para aplaudir a Mauricio.

Así cómo el gobernador Axel Kicillof opinó que no alcanza más con el antimacrismo, el PRO entendió tarde que con el anticristinismo no iban a ganar. Pero el relato la condenó a Bullrich y lo dijo claramente en una entrevista radial, que no repudió el atentado a Cristina Fernández porque Alberto Fernández acusaba al PRO: “Estaba escribiendo, y dije así no, porque así entras en el juego en el que el kirchnerismo te domina el relato y yo no me voy a dejar dominar por el relato kirchnerista”.

Al cabo, si el relato kirchnerista no la dominó, cayó en su propia trampa y la dominó el relato libertario. Ahora, tendrá que encontrar un atajo con urgencia si quiere meterse en el ballotage.

El cuerpo técnico del PRO estaba tratando de reacomodar las piezas en el tablero y tuvieron que contratar una nueva publicista (Federica Suárez Santiago). La idea era apuntar al voto femenino y a las personas que no fueron a las urnas, pero como dijo Macri: “Pasaron cosas” y esas cosas se llaman Milei y Villaruel.

 

 

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