martes 23 de julio de 2024 - Edición Nº2057

Provincia | 5 sep 2023

Intento peronista

Kicillof busca subir el piso del 36% para asegurar la reelección y meter a Massa en el ballotage

El mandatario provincial insiste ante los jefes comunales del conurbano para que trabajen a destajo apuntalando la boleta completa de Unión por la Patria. Teme que un crecimiento de Milei en territorio bonaerense empuje a una polarización con Carolina Píparo.


Por: Federico Cedarri

En la gobernación bonaerense analizan con minuciosidad las variables que podrían adquirir preponderancia en el escenario electoral hacia octubre y ponderan el rol que tendrán los alcaldes del conurbano en la concreción de los objetivos que se planifican cerca del gobernador Axel Kicillof.

El mandatario provincial da por sentado que será preponderante que los intendentes esta vez se dediquen exclusivamente a fiscalizar la oferta de Unión por la Patria y eviten en la medida de lo posible la divulgación delivery de boletas.

No obstante, se descuenta que los jefes comunales pondrán la mayor atención en garantizarse la elección en su pago chico y eventualmente la mayoría en los concejos deliberantes: “Es imposible pedirle a los intendentes que no hagan su propio juego, por más que Axel lo sepa y en el fondo entienda”, especifica a PDS un legislador provincial peronista.

Amén de esta petición insistente para los alcaldes del conurbano Kicillof hace otros cálculos, cree posible poder arrimarse hasta los 40 puntos en octubre que le garantizarían no solo su reelección en la provincia sino que además catapultaría a Sergio Massa al ballotage que es una de las cuestiones que desvela al mandatario.

Si bien el Gobernador está plenamente involucrado en la jugada del kirchnerismo duro de preservar Buenos Aires como refugio ante una posible derrota nacional, también es consciente de que la provincia es un territorio infértil sin los recursos discrecionales que acerque una gestión afín en la Casa Rosada: “Será difícil un gobierno para Axel si no tiene la billetera de Nación asistiéndolo como en estos cuatro años”, confiesan.

En el entorno del mandatario provincial analizan que el peronismo tiene plafón para crecer desde la PASO hacia la general, fundamentalmente porque razonan que muchos de los que no fueron a votar en agosto apoyaron en 2019 al otrora Frente de Todos: “Hay que ir a buscarlos casa por casa y explicarle que más allá del enojo justificado que tienen con nosotros, con las opciones de derecha el panorama será más aciago”, sostiene un referente peronista a PDS.

A diferencia del 2021 cuando el Frente de Todos recuperó casi cuatro puntos de la PASO a la general ahora encuentra el limitante de una situación económica deteriorada, a lo que debe sumarse los efectos de la posterior devaluación del 14 de agosto que acercará al umbral de los dos dígitos los índices inflacionarios de agosto y septiembre. “Es muy difícil remarla con este costo de vida tomando en cuenta que los paliativos de la suma fija apenas compensan una parte de la caída del poder adquisitivo”, se sincera otro legislador oficialista del tierra adentro bonaerense que exuda poco optimismo.

Otro detalle que no pasan por alto en la gobernación bonaerense es que aparte de la divulgación del índice inflacionario de septiembre, días antes del 22 de octubre también se conocerá el ratio de pobreza de los primeros meses del 2023, y por el salto del costo de vida se presume que el número en cuestión tienda a bordear el 40% con el aditamento de una acentuación de los guarismos en el ámbito de la provincia de Buenos Aires y en especial en el conurbano bonaerense.

En rigor, una de las principales jugadas del gobernador Kicillof apunta a mostrar gestión en el interior bonaerense sobre todo en los grandes centros urbanos donde considera que realizó una elección por arriba del criterio esperado y envalentonados advierten que tienen un tramo más para continuar creciendo.

En el conurbano delegará el mando en los alcaldes peronistas instándolos al compromiso de defender la oferta electoral completa de Unión por la Patria: “Axel está comiéndole la cabeza a los intendentes para que laburen la boleta completa aunque después cada uno haga lo que pueda”, aclara otro referente justicialista que trajina el Gran Buenos Aires.

Párrafo aparte será el rol que desempeñe la vicepresidenta Cristina Kirchner que si bien se ha mostrado a resguardo de las cámaras en el último tiempo, habla asiduamente con el mandatario provincial y también ha tenido reuniones con los alcaldes del conurbano ante quienes habría dejado traslucir cierta molestia por el ostentoso corte  de boleta en desmedro de Massa y Kicillof.

Es una incógnita si Cristina finalmente participará en el tramo final de la campaña bonaerense más allá de que admiten de manera subterránea que la Vicepresidenta concentrará sus energías en retener la provincia de Buenos Aires despegándose de cierto modo de la suerte del ministro candidato Sergio Massa.

Inquietud por el factor Milei

Hay una cuestión que causa estupor dentro de las filas del gobernador Kicillof y tiene que ver con la incidencia de Javier Milei en el escenario bonaerense.

Se piensa que la candidata libertaria Carolina Píparo podría crecer unos puntos en la provincia de Buenos Aires justamente a expensas del amarillo Néstor Grindetti quién según los sondeos estaría con problemas para retener el voto de Diego Santilli.

Pero lo que altera los ánimos de sobremanera es la posibilidad de que los bonaerenses que no fueron a votar se expidan por la opción de Javier Milei y arrastren a su postulante a gobernadora a una polarización con el Gobernador: “Es un escenario improbable aunque no lo desestimamos”, se sinceran en el Palacio de calle 6.

No descuidan el detalle de que la figura de Javier Milei se entrometió en un electorado que en la gobernación bonaerense descontaban hasta hace un tiempo como propio: el universo de jóvenes de las barriadas del Gran Buenos Aires.

Kicillof utilizará la campaña del miedo en su camino hacia octubre, de hecho más allá de recurrir a la tan mentada premisa de que la derecha vendría por los derechos comienza a advertir en los discursos sobre los costos que tendría para la sociedad un gobierno de Javier Milei: cabalgará el tramo proselitista exhibiendo hipotéticos números sobre lo que le costaría a la gente atender su salud si se privatizara el servicio, concurrir a establecimientos educativos con arancel y eventualmente el aumento del costo del transporte público en caso de apartarse las subvenciones estatales.

Si bien son conscientes en el entorno de Kicillof que la presencia de Milei en la plataforma electoral opera como dique de contención para un expansivo crecimiento de la cuenta final en la provincia, el anhelo de orillar el 40% no es visualizado como algo de imposible concreción. “Es difícil pero se puede llegar si se trabaja fuerte y con la camiseta puesta”, auguran.

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