jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº2017

Provincia | 27 jul 2023

Interna amarilla

Bullrich y Larreta negocian la foto del 13 de agosto luego de la frustración en Córdoba

Emisarios de los presidenciables del PRO buscan que la escalada verbal no impacte en la unidad que tratarán de exhibir luego de la PASO. Temor del porteño por un posible voto castigo de los cambiemistas mediterráneos ante su manifiesta intención de acordar con Schiaretti.


Por: Federico Cedarri

La demorada foto de unidad entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich se dio finalmente en Córdoba pero en un escenario disímil al que habían imaginado. La sorpresiva derrota del evolucionista Rodrigo de Loredo tiró por la borda un nuevo intento de proyección nacional de Juntos por el Cambio de los resultados de una elección provincial.

La postal de los presidenciables sobre una misma plataforma puede llegar a repetirse el próximo domingo en Chubut donde los candidatos amarillos se comprometieron a acompañar a Ignacio Torres, que amenaza con despojar del poder al actual mandatario Mariano Arcioni ligado a Sergio Massa.

Los ataques intensificados del oficialismo contribuyeron de cierto modo a apaciguar las disputas intestinas entre Larreta y Bullrich. Debieron unificar una treguar ante la campaña del miedo que practica el kirchnerismo que los acusa de que irían por derechos sociales adquiridos.

Larreta sintió el golpe que le produjo la derrota de de Loredo, en rigor veía aquella posibilidad como un nuevo trampolín que le posibilitara continuar potenciando su figura hacia la PASO.

El alcalde porteño cabizbajo fue quién se retiró presurosamente del bunker de la derrota sin siquiera enfrentar a los medios con alguna declaración de ocasión: “A Horacio le afectó la derrota en Córdoba porque teme que el 13 de agosto lo votantes de Juntos por el Cambio le pasen factura por haber esbozado la idea de acordar con el schiarettismo”, se sincera ante PDS un legislador bonaerense ligado al Jefe de Gobierno porteño.

En el bullrismo descuentan que el voto duro cambiemista acompañará a la Piba en agosto: “Acá queda expuesta la inconveniencia de Horacio de haber impulsado una alianza con Schiaretti antes de estas elecciones, ahora nadie le garantiza en agosto el apoyo de ese voto del peronismo federal”, suelta un diputado que reporta en el campamento de la ex ministra de seguridad y que analiza la ecuación mediterránea ante la requisitoria de este portal.

Más allá del traspié cordobés el alcalde porteño continúa incólume en su tesitura de mostrarse conciliador y generador de armados amplios para consensuar reforma estructurales.

Quien parece haber quedado al margen de cualquier definición es el ex presidente Mauricio Macri que voló hacia el viejo continente tratando de evitar cualquier inclinación en los momentos cruciales antes de la PASO.

Está claro que no jugará un apoyo definido a Bullrich pese a que sus equipos trabajan con la Piba y coinciden en la necesidad de avanzar presurosamente con los cambios en caso de llegar al poder.

Desde el bullrismo le bajan los decibles a la posibilidad de que Macri pueda influir considerablemente sobre un eventual gobierno de la ex ministra: “A Mauricio lo defendimos de la críticas injustas que en su momento le hizo el larretismo para posicionarse, si bien lo bancamos pero de ninguna manera será el conductor de Patricia”, deja claro un referente amarillo cercano a la ex titular del PRO.

No cabe dudas que más allá de cualquier especulación política sobre un vuelco de Macri en las preferencias por la Piba, la verdadera batalla que importa al ex presidente tiene que ver con el resultado en CABA.

Allí el PRO se juega la supervivencia política, ya que una derrota del primo Jorge en manos del radicalismo evolucionista que encarna Martín Lousteau constituiría un golpe de nocaut: “La pelea de Mauricio es por la Ciudad, no tiene otro objetivo, es su criatura y no dejará que se la arrebaten tan fácilmente”, desliza un legislador provincial que juega cerca de Bullrich.

Larreta en tanto trata de desmarcarse de Macri y solo se atiene a confirmar que en caso de ganar la presidencia lo tendría como un hombre de consulta con lo cual apuesta a condenarlo al ostracismo.

Negociaciones de emisarios

Luego de la derrota de su candidata en Santa Fe, Carolina Losada, la Piba decidió bajar las revoluciones e intentar un impasse en los ataques con Horacio Rodríguez Larreta.

De hecho, delegaciones de ambos candidatos están en tratativas para la escenificación de la noche del 13 de agosto, si bien se descarta que compartan el mismo bunker, sí buscan garantizar la chance de la foto de los dos candidatos cualquiera sea el resultado y un apoyo unívoco a quién salga triunfador.

“No queremos empiojar la unidad”, se escucha cerca de la ex ministra.

Se habría consensuado entre la partes una suerte de pacto de no agresión, el larretismo no insistiría en pronosticar que un hipotético gobierno de Bullrich tendría consecuencias similares a la debacle del 2001 y el bullrismo cesaría con sus críticas al Pelado emparentándolo con Sergio Massa. Bajo esas dos precarias premisas buscarán atravesar los días que quedan hacia la definición.

"Solo la unidad nos dará la posibilidad de acceder al poder”, resumen referentes larretistas.

En concreto, desde los dos campamentos están atentos a las encuestas que le llegan periódicamente y le advierten de una premisa sustancial: más del 60% de la gente tiene decidido votar en las elecciones a candidatos contrarios al oficialismo y los presidenciables amarillos no están dispuestos a llevar la interna hasta un punto de no retorno: la necesidad tiene cara de hereje.

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