domingo 14 de julio de 2024 - Edición Nº2048

Provincia | 28 jun 2023

LA MALDICIÓN DE ALSINA Y MACRI

El peor negocio: la UCR bonaerense, aún triunfando, no tendrá ganancia legislativa

Pisaron dos veces la misma piedra. Sólo en tres municipios tienen precandidatos a intendente. Qué pasará con los concejales si pierden en octubre. La insólita razón por la que el neurocientífico no quiso pelear la Provincia. Se los tragó la interna amarilla, otra vez.


Por: Ricardo Carossino

Hasta hace unos pocos meses atrás, todavía la UCR soñaba con un cambio de rumbo político dentro de su alianza con el PRO. Incluso, allá por el 2021, sintieron renacer del largo infierno del 2001, gracias a la rutilante aparición del neurocientífico Facundo Manes que creyó e hizo creer a varios que podría pelear una candidatura a Presidente de la Nación, sin haber transitado jamás, siquiera, la rosca por una candidatura a consejero escolar.

Subido a ese triunfalismo falso (porque Manes había perdido la interna con Diego Santilli), el máximo exponente del radicalismo bonaerense, el diputado provincial Maximiliano Abad, también hizo creer a muchos militantes y segundas líneas que quería dar la pelea interna para ser candidato a gobernador. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, completaba la ficha, vendiendo la esperanza de que se podía incluso ir a las PASO con un candidato de boina blanca.

Al final, todo fue una gran ficción y el 24 de junio pasado, a las cero horas, los radicales vieron cómo se caía el telón y quedaba al desnudo el verdadero relato del centenario partido nacional de don Hipólito Yrigoyen: volvían a ser furgón de cola de un PRO que ya había perdido una elección ejecutiva en 2019.

¿Qué pasó? No supieron, o no quisieron jugar al mejor juego que saben jugar: la rosca. Sólo queda por concluir que no quisieron tener un rol protagónico. Política del Sur dialogó con dos fuentes del radicalismo, una de la Tercera Sección y otra de la Primera Sección y ambas coincidieron en resaltar que “había conformismo” dentro de las filas radicales luego del cierre de listas.

A nivel nacional, la UCR renueva tres diputados, en este caso, para mantener este volumen legislativo tienen que ganar en octubre. En Provincia de Buenos Aires, se renuevan siete bancas y en el mejor de los escenarios, tampoco habrá ganancia para los radicales.

Por la Tercera Sección, no hay radicales encabezando senadores (ni por el lado de Néstor Grindetti ni por el lado de Diego Santilli). Y en la Primera sección, Walter Caruso del possismo de San Martín irá tercero en una lista como diputado provincial. Igual: triunfando en octubre no hay ganancia.

Mirando la Primera y la Tercera Sección, en Esteban Echeverría, Pablo Dominichini será candidato a intendente, al igual que en Ituzaingó donde el senador provincial Walter Lanaro irá por la misma instancia. Asimismo, en La Matanza, Josefina Mendoza peleará contra dos amarillos, encabezando una lista propia. 

La otra triste realidad del GBA, es que sólo en Lomas de Zamora, un radical encabeza una lista de concejales. Se trata de Alejandro Trotta, pero en los otros pueblos tampoco hay radicales encabezando nóminas.

Hay bronca entre los radicales que ven como “muy malo” el acuerdo que consiguieron en el cierre de listas, por no usar el término escatológico con que un referente de la Tercera definió el arreglo con el PRO. El problema es que luego de las PASO, cuando se mezclen las listas de ganadores y perdedores, hasta el mejor radical ubicado como concejal en el Gran Buenos Aires, quedará afuera.

La bronca tiene una dirección concreta y es Gerardo Morales. A él le achacan que la UCR de nuevo esté subordinada a la interna amarilla (Patricia Bullrich vs. Horacio Rodríguez Larreta). Lo más curioso es que, aún puertas para adentro, el radicalismo pone como cabeza de las decisiones a Bullrich, escondiendo al verdadero hacedor de todo: Mauricio Macri.

Macri terminó por armar la estrategia que hoy existe. Macri se encargó de dividir al radicalismo. Macri le puso todas las contras a Larreta. Macri le dice a Bullrich cuál es la dirección discursiva. Macri domina el escenario opositor. Macri repartirá a cuenta gotas los ministerios y las secretarias si Bullrich llega a ser presidente.

Si bien es cierto que el radicalismo terminó jugando el juego de Macri, de la misma manera vale decir que Larreta y Santilli, no se liberaron de los hilos que maneja el ex Presidente (Jorge Macri corrobora esta teoría).

Vale resaltar, además, que la presentación del jujeño como candidato a vice, fue a las apuradas, sin mística, sin alegría, sin convicción, con un cuadro de caras largas detrás. Pero la de Luis Petri con la piba, tampoco fue más triunfalista.

La fuente consultada de la Primera Sección, apuntó a los pueblos. La UCR perdió mucho músculo político en diciembre de 2001, pero si por alguna razón empezaban a recuperarse, la estrategia tanto de Morales y Abad, volvió a sepultarla.

Además, de sus precandidatos a gobernador por la Provincia de Buenos Aires, los dos referentes que pelearon la interna radical terminaron por negociar otros puestos. Gustavo Posse como vice de Diego Santilli y Abad como candidato a senador nacional.

Incluso, le han achacado a Manes que “se borró” de los acuerdos, que sólo se preocupó por su candidatura a Presidente y que la Provincia de Buenos Aires le pareció una molestia en su fantasiosa carrera a la Presidencia de la Nación.

Manes tenía todo para empezar por gobernar la Provincia y levantar desde ese lugar al radicalismo, pero se cagó (SIC) en la realidad de los pueblos”, dijo un edil moronense. Otro dirigente consultado de la Tercera confesó además que increíblemente el científico llegó a mencionar su rechazo a la gobernación por “la Maldición de Alsina” (luego de su muerte en 1877, ningún gobernador bonaerense fue elegido presidente).  

Afirman fuentes muy confiables de la UCR, que Manes no quiso ser gobernador por “miedo” a la maldición que, por orden de Julio Roca, lanzara una hechicera del siglo XIX (“La Tolosana”), dirigida al fundador de La Plata, Dardo Rocha, que no pudo acceder al sillón de Rivadavia. Detrás de él, Guillermo Udaondo, Bernardo de Irigoyen, Marcelino Ugarte, José Camilo Crotto, Manuel Fresco, Rodolfo Moreno, Domingo Mercante, Oscar Alende, Antonio Cafiero, Eduardo Duhalde y Daniel Scioli tampoco pudieron ser electos para la primera magistratura nacional.

Ahora, así como la UCR alienta la conformidad de mantener la estructura actual de legisladores nacionales y provinciales, también está consciente de que de perder la elección general en octubre contra Unión por la Patria, en los HCD del conurbano prácticamente se extinguirán los boinas blancas. Y la pregunta que los radicales deberían hacerse es si Juntos por el Cambio resistirá otra derrota presidencial. Más que la maldición de Alsina, parece la maldición de Macri.

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