jueves 30 de mayo de 2024 - Edición Nº2003

Provincia | 22 mar 2023

Definiciones cruciales

El cristinismo busca resetear el relato para sostener expectativas

Ante la dificultad para diferenciarse de gobierno de Alberto Fernández el kirchnerismo vuelve a apelar a la épica de los antagonismos con los grupos de poder. En ese sentido, seguidores de la Vicepresidenta despotrican contra el acuerdo con el FMI por su carácter recesivo y alientan su incumplimiento.


Por: Federico Cedarri

El Gobierno nacional encuentra por delante un sinfín de desafíos que se le superponen conjuntamente con el advenimiento del calendario electoral.

La suba de precios parece fuera de control y pega de lleno en el principal bastión electoral del oficialismo: vastas zonas del conurbano bonaerense sienten en su cotidiano la suba de los alimentos que son su principal consumo.

De hecho, se especula que la pobreza en lo que respecta a la medición del último semestre de 2022 orillaría el 40%, y hay conocimiento de que no hay riesgo de estallidos sociales porque la contención de los intendentes del Gran Buenos Aires es realmente trascendente.

En tanto, esta realidad apabulla al kirchnerismo que busca imperiosamente resetear su relato para explorar nuevas alternativas que puedan permitirle aunque más no sea ser competitivo y retener la provincia de Buenos Aires.

La diferenciación con el Gobierno nacional le está costando cada vez más a Cristina como también esbozar piruetas discursivas para seguir “bancando los trapos” del ministro de Economía, Sergio Massa, y al mismo tiempo despotricar contra el FMI.

En rigor, el cristinismo asegura que la misión del tigrense es la de llegar a como de lugar al 10 de diciembre de 2023: a la Vicepresidenta la aterra la posibilidad de un desbande inflacionario que no solo evaporaría alguna tímida chance electoral a nivel nacional sino que además podría terminar costándole el principal bastión del peronismo: la provincia de Buenos Aires.

Del mismo modo, los sectores sindicales desconocen la pauta de arreglos salariales que intentó imponer el ministro Sergio Massa, ya se habla de acuerdos trimestrales del orden del 20 al 30% y el testimonio de ello han sido los arreglos de bancarios y metalúrgicos que ha traspasado las bandas de referencia que buscó imprimir el titular de Hacienda.

Sectores de los Gordos que empujan desde hace unos meses la hipótesis de una candidatura presidencial del tigrense no disimulan cierto desencanto por el incumplimiento de los vaticinios de Massa sobre un suave aterrizaje de los niveles inflacionarios hacia el 3% en los próximos meses.

Ante esta angustiante situación es que el kirchnerismo se ve obligado a reinventarse para generar algún tipo de expectativa electoral aunque fuese en territorio bonaerense y la épica es uno de los argumentos a los que apela con más asiduidad.

En ese sentido, no son pocas las voces que se alzan dentro del oficialismo ligado a la Vicepresidenta propiciando una ruptura con los parámetros del acuerdo firmado con el Fondo, al que consideran pernicioso para el crecimiento del país y al que culpan por el deterioro social.

El cristinismo podría ampararse en este fundamento para salirse orgánicamente de un gobierno que hoy aparece ante la sociedad consustanciado con el pacto que mantiene con el organismo multilateral de crédito.

No sería descabellado que Cristina pudiese desempolvar el sello de Unidad Ciudadana y encarne una opción separada del peronismo si se ve encorcetada dentro de una estructura partidaria de la cual se siente ajena.

Alberto sin definiciones inminentes y Wado lanzado

El Presidente de la Nación sigue alimentando el suspenso respecto a sus próximos pasos poniéndole los pelos de punta al cristinismo que le exige que no retacee la decisión y se baje sin dilación de su aspiración reeleccionista.

Pese a la asfixiante presión, Fernández habría desparramado ante su círculo áulico la presunción de que posiblemente sobre el fin de mayo finalmente desista de su postulación a una reelección y opte por terminar despejando el camino a otra figura del Frente de Todos que podría ser Daniel Scioli.

En rigor, Alberto buscará si no es candidato tener incidencia en el nombramiento de un aspirante por consenso dentro del Frente de Todos o en todo caso apuntalar una opción que cuente con su respaldo para la PASO.

El albertismo despotrica por lo bajo contra el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, por el aparente uso político de recursos que maneja su cartera y que le habrían permitido desembarcar en distintos distritos y posicionarse conjuntamente con distintos miembros de La Cámpora por sobre los alcaldes.

El programa Municipios de Pie lleva repartidos desde comienzo de la gestión de Wado alrededor de 15.000 millones de pesos y no solo la oposición de Juntos por el Cambio despunta enojos por la indiscreción en el manejo de tales recursos sino que desde el entorno del Presidente disparan fuego amigo y se manifiestan contra la utilización de fondos públicos para proselitismo.

La resignación es la palabra que resume el estado de ánimo de los dirigentes más leales a Alberto Fernández que visualizan sin comprender como dilapida a cada paso un capital político que durante los primeros meses de la pandemia llegó a su apogeo, cuando las mediciones del pulso popular le asignaban más de un 80% de imagen positiva.

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