viernes 09 de diciembre de 2022 - Edición Nº1465

Nación | 11 nov 2022

INFORME ECONÓMICO

Nouriel Roubini y la Fundación Buenos Aires XXI (una sintonía fina)

Informe de coyuntura correspondiente al mes de noviembre de 2022.


Por: Jorge Raúl Antúnez

El nuevo libro de Nouriel Roubini, “Mega amenazas: diez tendencias peligrosas que amenazan nuestro futuro y cómo sobrevivir a ellas” (original en inglés “MegaThreats: ten dangerous trends that imperil our future, and how to survive them”) ya está en Castellano, pero no en Argentina, lamentablemente.

El autor, un profesor de Economía de la Universidad de Nueva York, de origen turco, que reconoce influencias de economistas como Jeffrey Sachs, John Maynard Keynes e Hyman Minsky, entre otros, es conocido como “Dr. Doom” (doctor catástrofe) por sus advertencias en 2006 sobre la hecatombe financiera que se avecinaba y que no fue escuchado hasta que fue demasiado tarde, cuando se produjo la crisis conocida como “de las hipotecas subprime” de 2008, y ahora vuelve a tener nuevas y temidas predicciones.

El libro de Roubini establece diez “mega amenazas”, que trata en cada uno de los capítulos de su libro.

Son éstas:

La madre de todas las crisis de deuda

Fracasos públicos y privados

La bomba de tiempo demográfica

La trampa del dinero fácil y el fin del boom

La gran estanflación que viene

El colapso de las divisas y la inestabilidad financiera

El fin de la globalización

La amenaza de la inteligencia artificial

La nueva Guerra Fría

Un planeta inhabitable

Con motivo de su nueva publicación, Roubini ha realizado declaraciones a algunos medios -las más relevantes a la BBC, donde fue entrevistado por James Menéndez y replicadas por muchos otros medios en todo el planeta, donde anticipa algunos contenidos de su material de investigación y reflexiona sobre el futuro.

Antes de introducirnos en sus definiciones cabe hacer notar que desde la Fundación Buenos Aires XXI, hemos abarcado en nuestras investigaciones e informes, varios de los temas que este afamado economista denomina “mega amenazas” y nuestros lectores lo recordarán al ver estos títulos (sólo por mencionar algunos):

La Desigualdad en el Mundo - noviembre/19

Escenario en Cuarentena - marzo/20

¿Pandemia Evitable? - marzo/20

Ortodoxia vs Heterodoxia - abril/20

Capitalismo Inclusivo - febrero/21

Goliat vs Goliat - junio/21

América Latina y la Desigualdad - setiembre/21

El Mundo en Convocatoria de Acreedores - marzo/22

El Ser y su Destino - mayo/22

Perspectiva de Largo Plazo - junio/22 que los invitamos a releer en atención a su vigencia.

Ahora sí, veamos que nos dice el autor sobre su nuevo libro y estas “mega amenazas”: “El mundo actual es muy diferente a como fue entre 1945 y mediados de los 80, hay nuevas amenazas que son mega amenazas y pueden destruir no solo la economía global, sino el mundo en general”.

Se vivirá una severa recesión antes de lograr un alivio de la inflación: “A diferencia de la década de 1970, los altos niveles de deuda del sector privado harán que sea más difícil luchar contra los precios más altos, y que los bancos centrales cambiarán de rumbo a medida que las cosas comiencen a torcerse en los mercados financieros”.

El ejemplo es el dato de inflación en Estados Unidos de septiembre, que subió 8,2% interanual, muy por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal estadounidense (Fed) y debe compararse el entorno inflacionario actual con la llamada Gran Inflación de los años 70, que llevó a que el IPC alcanzara un máximo de 14% en 1980.

“Ahora vamos a una era de una gran estanflación [una economía estancada combinada con inflación] e inestabilidad y crisis de la deuda”.

“Nuestra generación va a asistir al fin de la era de crecimiento económico, prosperidad sostenida, alta productividad, estabilidad y paz a la que nos habíamos acostumbrado”. Los desastres que penden sobre el mundo van desde lo financiero y económico hasta lo climático, pasando por lo político y tecnológico.

Unas políticas sólidas podrían evitar parcial o totalmente una o varias de ellas, pero, en su conjunto, la calamidad parece casi segura.

“Nos aguardan muchos días oscuros, amigos”.

Para finales de 2021 el endeudamiento global, tanto estatal como privado, superaba 350% del PIB del planeta.

En la década de 1970, ese mismo ratio de deuda privada y pública sobre el PIB estaba en torno a 100% y ahora en las economías avanzadas está en 420% y sigue subiendo.

“Ese ratio era alto, pero el costo de cumplir con esa deuda fue bajo hasta hace poco, gracias a las tasas de interés cero o negativas y las políticas expansivas”.

Bancos centrales de países desarrollados imponían el cobro de cargos administrativos a los depositantes que mantenían inmovilizado el dinero en sus cuentas.

“Los hogares y las empresas y corporaciones zombis, incluso los gobiernos zombis han podido sobrevivir porque los tipos de interés eran muy bajos”.

Ahora están altos y se siguen subiendo, porque hay que combatir la inflación, y “debe tenerse presente lo que está pasando con la deuda hipotecaria en Reino Unido, o con la deuda de los consumidores, o de las empresas que están ahora al borde de la crisis, los estímulos fiscales casi han llevado a una crisis fiscal en las últimas semanas”.

“Si vamos a tener una deuda que no es sostenible solo nos quedan algunas opciones”.

“O caemos en la bancarrota y en la suspensión de pagos; o, como yo espero, los gobiernos van a utilizar episodios inesperados de inflación para reducir el valor real de la deuda nominal”.

“Creo que los bancos centrales van a claudicar y no actuar, porque cuando los gobiernos no pueden reducir la deuda del gobierno, ni los impuestos, porque hay un gran déficit y guerras contra el cambio climático o contra pandemias o contra otros países, pedimos demasiado prestado y acabamos inflando la ola”, como sucedió en la década de los 70.

“La generación de gerentes actualmente al frente de los bancos centrales no son capaces de afrontar los desafíos que se perfilan en el horizonte”.

“Creo que no resisten la comparación con economistas prominentes como el ex jefe de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, galardonado con el Premio Nobel de Economía, o el ex primer ministro de Italia y ex jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi”.

Entiende el autor que este nuevo relevo generacional no estaría en condiciones de frenar la estanflación, es decir, lento crecimiento económico y altas tasas de inflación, que provocaría una “Gran Crisis de la Deuda Estanflacionaria”.

Así la “Madre de Todas Las Crisis” parece imposible de evitar, “bien sea en esta década o en la próxima”.

En paralelo, cada mecanismo para paliar o evitar este desastre de deuda conlleva otros peligros, por ejemplo: la inflación que arrastra a los prestamistas, la paradoja del ahorro que deja de ser tal, el caos de los compromisos impagos por su alto costo, el riesgo moral de las medidas de rescate (recuérdese en 2008 los Estados rescatando a los bancos y no a las personas), los impuestos sobre la riqueza o los tributos que acaban con la inversión o azotan a los más necesitados.

Existe, además, otra "deuda implícita", porque los “compromisos que vienen del envejecimiento” (de la población), “para los que no hay financiación, como las pensiones” (jubilaciones) y “el sistema sanitario”, no existían, ya que, en el siglo pasado “teníamos aún una población joven y en aumento”.

Esto es como “una gran bomba de relojería”.

“Las sociedades más ricas no son lo suficientemente pudientes como para cumplir con todas sus promesas hechas a los pensionistas” (jubilados), que es un número que va en aumento, producto de la mayor expectativa de vida por el avance de la ciencia.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que en las principales 20 economías del mundo el volumen de compromisos no financiados o infra financiados en materia de pensiones llega a los 78 billones de dólares.

“Sobrevendrán devaluaciones de divisas e inestabilidad económica con consecuencias políticas”.

Así, por ejemplo, “…la debilidad de Italia y de Grecia haría colapsar a la unión monetaria europea”.

Por otra parte, la turbulencia financiera implica más proteccionismo y deslocalización de la producción industrial que, traen implícita la aceleración de la desglobalización y una mayor fragmentación del mundo interconectado.

En otro orden de cosas, “…no teníamos ni idea que la inteligencia artificial (IA), la robótica y la automatización iban a reemplazar la mayoría de empleos”.

Entonces, cuidado con “…la peligrosa concentración de poder corporativo, del empeoramiento de la inequidad social y de la diseminación de desinformación que socava la democracia”.

“No veo un futuro feliz en el que nuevos empleos sustituyan a los que arrebate la automatización”.

“Esta revolución parece terminal”, sostiene Roubini y presagia “una ola de desempleo tecnológico”.

Además, la contienda tecnológica que se ha desatado entre EE.UU. y China “solo agravará las tensiones geopolíticas actuales, pudiendo llegar incluso a derivar en una guerra entre ambos rivales”.

Estas nuevas amenazas “no existían en las décadas entre los 60 y los 80 donde nadie se preocupaba de una posible guerra nuclear entre superpotencias, por la distensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética”.

Pero, “la apuesta de Washington por mantener unas relaciones normales con Pekín podría considerarse como el peor error estratégico en los últimos tiempos, ya que aseguró la aparición acelerada de otra potencia”.

“China se convertirá en la economía más grande del mundo, no hay duda sobre esto, la única cuestión es cuándo”.

En relación a la emergencia climática, “el pronóstico es que la ola de migración que azotó a la Unión Europea en 2015 es solo el preludio de las próximas migraciones”.

El siglo pasado “ni siquiera se hablaba del cambio climático y, después de la gran pandemia de 1918, no hubo otra grande hasta la década de 1980”.

En cambio, ahora la ONU cree que las olas de calor extremas harán inhabitables varias regiones en unas décadas y toda la población de esas regiones intentará relocalizarse.

En este marco, “las posibles soluciones económicas o políticas que permitirían hacer frente a los desafíos medioambientales son, o bien políticamente imposibles, o bien desproporcionadamente costosas”.

Respecto de ello, “…se habla mucho de inversiones socialmente responsables en el mundo de los negocios y el sector financiero, pero realmente se habla mucho más de lo que se actúa”.

Porque ni “los actores públicos, ni los privados, quieren asumir los sacrificios inmediatos que requiere el futuro”. Por eso existe una parálisis política respecto de este tema.

“El cambio climático es la décima amenaza en mi lista, pero en algunos sentidos es muy importante”.

“Es una amenaza que se mueve despacio, mientras que la estanflación es un riesgo a muy corto plazo, como lo es el riesgo de un colapso financiero o el de que lo que está pasando entre Rusia y Ucrania escale a un enfrentamiento con la OTAN o una guerra no convencional con Irán a un lado y Estados Unidos e Israel al otro, o entre Estados Unidos y China por Taiwán”.

El cambio climático “nos va a destruir, pero, aunque los daños que provoca ya hoy son serios, como las sequías en Estados Unidos, Asia o Centroamérica, y los precios de los alimentos se han disparado a causa de esto, nos va a destruir en las próximas décadas”.

Ante la pregunta de James Menéndez, conductor del programa Newshour de la BBC, ¿Cree que los gobernantes en todo el mundo están a la altura del desafío?

La respuesta es: “No. Tanto los países democráticos como los autoritarios están evitando afrontar el futuro, hundiendo la cabeza en la arena como los avestruces. Los líderes no toman decisiones difíciles porque quieren ser reelegidos. También los autoritarios necesitan apoyo”.

Ante la pregunta de cómo se siente con el apodo que le han puesto, contesta: “Soy el doctor realista, no el doctor catástrofe; al final de cada capítulo de mi libro sugiero una solución para cada mega amenaza y planteo dos escenarios, uno distópico en el que no hacemos nada y estas amenazas destruyen el mundo, y otro menos distópico y más utópico en el que se aplican a todos los niveles, también el individual, políticas que nos llevan por un camino mejor” … “porque creo que advertir sobre el riesgo es muy importante porque hasta ahora hemos estado dando palos de ciego”.

Y agrega: “…considero que solo aquella innovación tecnológica que conduzca a un auge en la productividad económica y a la mejora medioambiental podría servir de salvavidas”.

“Un crecimiento económico sostenible de 5% al año contendría muchas de las tendencias que hacen zozobrar el devenir del planeta”.

“Espero que vayamos en la buena dirección, pero ahora mismo me temo que no existen los incentivos para hacer lo correcto”.

“Es lo que yo hago”.

“Tratar de cambiar el mundo a mejor”. Concluye.

La Fundación Buenos Aires XXI, es un foro para la participación y la propuesta y en esta etapa histórica donde la sociedad tiene el desafío de una reestructuración que procure el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones sociales, políticas y económicas de todos, nos obliga a conocer no solo el entorno de hoy, sino también, el pasado y los escenarios futuros y a través de nuestras actividades, buscamos dar respuesta a las inquietudes que tienen aquellas personas que pretenden la defensa de los intereses nacionales, integradas en un mundo multirregional y multilateral, sumadas a un mejor porvenir para el planeta en su conjunto, ya que estamos inmersos en el mismo y tenemos como objetivo -no escrito en los estatutos- anticipar las circunstancias de los próximos años y brindar las herramientas para un proceso hacia el cambio; ya que cambiar es crecer.

Por lo tanto, no podemos menos que sumarnos a la propuesta de este autor que también ha sido la nuestra a lo largo de nuestra historia como institución.

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