martes 16 de abril de 2024 - Edición Nº1959

Avellaneda | 26 oct 2022

LA VUELA DE UN PATRIA

Ferraresi quiere frenar el avance de González Santalla, ¿pero qué busca realmente?

La Cámpora presiona desde abajo y desde izquierda. El miembro del Instituto Patria necesita asegurar su territorio. “No supo seducir a la militancia”, critican. Pero hay otra razón oculta que él negó, pero “no rotundamente”, señalaron a PDSur.


Por: Ricardo Carossino

Una fuente del Senado Nacional dijo a este medio que los números que manejan Cristina y Máximo Kirchner muestran que, si bien en muchos distritos del conurbano se gana con intendentes suplentes, con los jefes territoriales, se puede ampliar más la diferencia. No es lo mismo que juegue el actual interino de Avellaneda, Alejo Chornobroff, qué un barón de peso como Jorge Ferraresi.

Lo mismo pasa con Martín Insaurralde en Lomas de Zamora, Gustavo Menéndez en Merlo, Juanchi Zabaleta en Hurlingham, Mariano Cascallares en Almirante Brown o Leonardo Nardini en Malvinas.

“Ellos nos aseguran más votos para equiparar la paliza que se nos viene desde el interior (de la Provincia) y del corredor de la Avenida del Libertador (Vicente López, San Isidro, San Fernando, Tigre)”, dijo a PDSur una fuente del PJ bonaerense de la zona oeste. Queda claro que, contra la Avenida Libertador, se tiene que fortalecer la avenida Hipólito Yrigoyen (Avellaneda, Lanús, Lomas, Brown, Echeverría).

Política del Sur había analizado anteriormente, que la vuelta de los exiliados tenía que ver, fundamentalmente, con la carencia de una figura central y nacional que asegurara ganar el 2023. Cristina Fernández no gana en primera vuelta, Alberto Fernández pierde en cualquier escenario y a Sergio Massa todavía debe ganar la batalla de la inflación.

Como nadie puede traccionar de “arriba”, aún con la caja del Estado, se impone la necesidad de bajar esos fondos y asegurar todos los territorios del conurbano bonaerense para contener al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y tratar de levantar la boleta presidencial.

Ahora, Ferraresi con un estado municipal tentador, intentará anular el ejército de candidatos de Juntos. Dentro del PRO, el jorgemacrista, Walter Gutiérrez, y el que alienta Diego Santilli (concejal Maximiliano Gallucci).  

En tanto, y a pesar de que una fuente muy calificada del radicalismo local, confió a este medio que “no hay un solo radical en Avellaneda que tenga calidad política para perfilarse”, por el lado de la UCR, el concejal Fernando Landaburu intentará demostrar lo contrario, pegado a la cara de Facundo Manes.

Pero hay un dato no menor y se llama Néstor Grindetti. El intendente de Lanús acaba de desembarcar en Avellaneda con dos naves insignias. Una es el jefe del SECLA, Orlando Machado y, dos, el presidente de Independiente, Fabián Doman. Son dos cajas y dos estructuras importantes para construir en el territorio. Esto hizo que la intendenta real interina, la jefa de Gabinete y esposa de Ferraresi, Magdalena Sierra, llamara a su marido para que bajara a abrir el paraguas.

El regreso de los barones había sido adelantado por Política del Sur dos semanas antes del retorno de Zabaleta, ante el avance de La Cámpora en su distrito, a pesar de que Damial Selci no ejecutó ningún plan real de obras públicas (sólo plenarios de militancia, veredas, plazas y escuelas pintadas. No colocó una sola cámara de vigilancia, apenas mostró 10 patrulleros que aún no se ven en las calles y anunció un hospital poniendo un ploteo gigante en un terreno baldío), pero es verdad que le dividía la tropa interna dentro del Palacio Municipal y en algunos barrios.

Ferraresi no tiene ese problema en la Municipalidad. Sierra cuidó los límites hasta donde pudo. De cualquier manera, La Cámpora es una amenaza para el ministro y esa es una de las razones por la que retorna. Se sabe por fuentes del entorno de Ferraresi, que su relación con el líder camporista del distrito, el senador provincial, Emanuel González Santalla, es muy mala. El senador ha prendido la sirena de la ambulancia y esto asusta a Ferraresi.

Desde la Universidad de Avellaneda, su rector, Jorge Calzoni, quizás reniege con el retorno del jefe local, aunque tambíen se entusiasma con una contrucción paralela con varios sectores totalmente disconformes con "el autoritarismo del que se jacta" Ferraresi, esperando que por fin le habiliten desde arriba la posibilidad de sumar en un 23 que será adverso. 

La alarma suena porque según contó a este medio un dirigente histórico del peronismo ortodoxo local, “los militantes ven como un fracaso la gestión interna de Ferraresi”. Para ellos, hubo “incapacidad” del intendente para “formar” una dirigencia capaz de sucederlo, y ese descontento de base es un punto en contra que puede capitalizar la agrupación de González Santalla (La Cámpora). 

Además, critican que no supo construir nada desde la superestructura local para abajo. De acuerdo a lo conversado por PDSur con este dirigente, “Ferraresi no seduce a la militancia porque gobernó el Frente de Todos de manera inconsulta tratando de imponerles a su esposa que no tiene capacidad de liderazgo”.

La crítica apunta a no querer abrir la puerta a la militancia y, al contrario, a engancharse a lo que llaman “la moda familiar”, donde se apuesta “a esposas, hijas, hijos, hijes y amigues”, para concluir: “La verdad es que no quiso construir nada, y si no volvía, se le animaba cualquier cuatro de copa”.

Pero, aunque este dirigente fue tan concluyente, también admitió haber oído un rumor que empezó a sonar semanas atrás que apuntaba a Ferraresi como aspirante a suceder a Verónica Magario en la presidencia del Senado Bonaerense.

Ferraresi quiere ser vicegobernador”, confió a este medio una fuente del massismo de la Primera Sección Electoral, más exactamente de Morón. Consultada esta versión en Avellaneda, señalaron que se lo habían preguntado al ministro y que éste lo negó, pero “no rotundamente”, agregaron.

En esa lógica, hay dos razones por las cuales el intendente de Avellaneda podría aspirar a ese lugar. Sabe que su techo no es la gobernación, ya que todo parece indicar que Axel Kicillof irá por la reelección.

La otra razón es inapelable: falta de carisma y de apoyos concretos para pelear ese lugar. Entonces, sólo le queda como proyección la candidatura a vicegobernador. Ya probó como ministro y como dicen desde su mismo seno, “con la caja de las viviendas no supo construir”. Ahora, el acompañamiento a Kicillof, podría ser un traje adecuado, siempre y cuando, primero asegure su territorio.

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