jueves 25 de julio de 2024 - Edición Nº2059

Provincia | 9 oct 2022

BERNI EN EL OJO DE LA TORMENTA

Pases de facturas y oportunismo opositor contra Kicillof, en medio de teorías conspirativas

Hay quienes alientan “una cama” contra el gobernador. Dirigentes futboleros del PRO aprovecharon la ola. ¿La “gendarme” Bullrich criticó una represión? Desde el oficialismo trataron que liquidar deudas políticas del FDT.


Por: Ricardo Carossino

¿Por qué pasó lo que pasó en La Plata en el partido Gimnasia-Boca?. Hay todo tipo de teorías, algunas incluso, conspirativas. Política del Sur dialogó brevemente con dos fuentes (una periodística y otra indirecta que provendría de la APREVIDE), que dan cuenta, sin pruebas, de que podría tratarse de “una cama” hecha al Gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Periodísticamente no se puede señalar a ningún sector como autor de esta provocación si es que existió, sin embargo, tampoco estaría de más considerarlas como líneas de investigación. Quien sí habló sobre lo sucedido sin poder explicar la represión, fue el titular de la APREVIDE, Eduardo Aparicio, quien justificó el accionar de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte: “Había unos 300 jóvenes, que no son hinchas, que empezaron a arrojar piedras a la policía y está respondió. Ahí mismo se apersonó el ministro Berni y se comunicó con Asuntos Internos para conformar una comisión especial que investigue qué fue realmente lo que sucedió”.

Pero si se habla en términos políticos hubo desde pases de factura peronistas hasta oportunismos opositores de lo más aborrecibles por el uso de frases hechas, lo que desnuda el dudoso humanismo de los autores de las doctrinas Chocobar (matar por la espalda) e Irurzun (encarcelar sin pruebas).

En cuanto a los pases de factura, estos están directamente vinculados a los enfrentamientos de un hombre como Berni, un apologético de la mano dura que critica todo planteo garantista que pueda provenir de los sectores más progesistas del kichnerismo.

Pero lo que más sorprende de esos reclamos es que se conviertan en ataques por elevación contra el gobernador Axel Kicillof. En ese sentido, tanto la diputada porteña Ofelia Fernández como la diputada provincial Lucía Klug, del Frente Patria Grande que conduce Juan Grabois (que se llamó a silencio por ahora) pidieron sin eufemismos la renuncia del ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

La senadora Juliana Di Tulio criticó el accionar “salvaje” de la policía, y la diputada nacional Victoria Tolosa Paz lamentó “la brutal represión que llevó adelante la Policía bonaerense”. Por su parte, el secretario de Relaciones con la Sociedad Civil, Fernando “Chino” Navarro, referente del Evita pegó sin piedad: “El gobernador debe dejar de mirar a otro lado y fijar un rumbo definitivo en materia de seguridad”.

Para respuesta de estas críticas internas, quien salió a defender al gobernador fue su hombre de confianza, el jefe de Asesores, Carlos Bianco: “Es poco peronista hablar mal de los compañeros en público, porque las cosas se deben decir en privado. No suma a nuestro frente político, ni mucho menos al gobierno de la provincia de Buenos Aires. que haya compañeros haciendo críticas oportunistas”.

Tres que hicieron un prudente silencio fueron su par nacional Aníbal Fernández, que sabe y mucho del fuego amigo, el supuesto superior de Berni, el jefe de Gabinete provincia, Martín Insaurralde y el Presidente de la Nación, Alberto Fernández. Por su parte, sin la crítica expresa de un enemigo acérrimo de Berni, como es el titular del PJ provincial, Máximo Kirchner, La Cámpora se pronunció con un comunicado: “Repudiamos la violencia y la represión ejercida anoche por la Policía Bonaerense en la ciudad de La Plata”.

El ministro en tanto, aseguró que su renuncia está siempre a disposición del gobernador Kicillof, aunque afirmó que él “no es el responsable” de lo que sucedió y destacó que el jefe del operativo, el comisario Juan Gorbarán, fue apartado de su cargo. El ministro opinó que los policías resolvieron “la situación de la peor manera”.

Desde luego, el frente opositor Juntos se hizo una panzada de críticas sobre los derechos humanos que supuestamente tanto los conmueven. Justamente, la gendarme y presidenta del PRO, Patricia Bullrich, disparó como más le gusta: “Destruyeron todo lo construido en seguridad en cuatro años”, “construcción” que como se recuerda fue la creación de polémicos protocolos para el uso de armas de fuego, el uso de pistolas de descarga eléctrica, la creación del Servicio Cívico Voluntario en Valores en el ámbito de la Gendarmería, el uso de los hoteles de Chapadmadal para la Gendarmería y el “Programa Ofensores en Trenes”, que exigía documentos a posibles sospechosos de delitos sin justificación.

Quien no perdió la ocasión de marcar la cancha es el diputado nacional macrista, Cristian Ritondo, un populista institucional que, junto al intendente de Lanús, Néstor Grindetti, ahora conducirá los destinos del club Independiente, y que ensayó palabras de conmoción desde un sobreactuado lugar común para criticar al gobernador: “Una familia llora a un padre cuyo único pecado fue ir a ver al club de sus amores”.

En una pelea Bullrich-Berni, lo que termina brillando no es más que una lucha entre dos pesos pesados de la represión y, aún más, del triste show mediático de la intervención de superhéroes, como “la piba” vestida con ropa de combate y el ministro bonaerense llegando en helicóptero con su perro para “poder orden”.

En ese decadente circo de la “inseguridad”, quien salió a pedir pistolas Taser fue el inefable Ricardo López Murphy, aprovechando la oportunidad capitalista de hacer negocios con la inseguridad. Precisamente, los principales jugadores del sector que aglutinan el 80% del mercado, declararon una ganancia, que pasó los 600 millones de pesos, pero se estima que el mercado factura 1000 millones de pesos anuales o más.

Es, cuando menos, peligroso apelar a pistolas eléctricas en un país como la Argentina, que tiene una perversa cultura de torturadores con picana. Al cabo, el arma de fuego limita un poco más a la secta del “gatillo alegre” (como la definió Rodolfo Walsh), que una Taser, que podría liberar impulsos de aplicar aflicción sin riesgo de muerte, aunque se sabe que también puede matar.

Al cabo, por el momento, Berni confirmó que “el policía que le disparó al camarógrafo (de la señal TyC Sport) fue echado” de esa fuerza y garantizó que la misma suerte correrá el responsable del operativo, que se apellida Corvalán. Fue él quien “armó el operativo firmó la orden de servicio y el acta con el club sobre adónde tenían que ir los 320 policías” destinados para ese evento, indicó.

Asimismo, el funcionario lamentó que “en los alrededores del estadio no habían cámaras de seguridad como para determinar cómo empezaron los incidentes” de los que él se enteró “de casualidad”, según admitió, echándole un tiro por elevación al intendente de La Plata, Julio Garro, quien como insólita respuesta política de su Municipio frente a la violencia en el fútbol fue ofrecer otro estadio: “Nuestra ciudad tiene uno de los mejores estadios de Sudamérica, se hacen recitales, campeonatos de camionetas, tiene más capacidad, accesibilidad”, sin considerar que cualquier estadio se puede revender cuando se tiene la patética voluntad de violar leyes, reglamentos, normas y protocolos.

 

 

 

 

 

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