viernes 30 de septiembre de 2022 - Edición Nº1395

Gremiales | 23 sep 2022

ANALISIS

La conflictividad laboral crece y promete un cierre de año con mucha tensión

Un par de conflictos abiertos amenazan con incrementarse en el cierre del 2022 y sumarse al malestar social para tensionar la situación. Los paros y protestas suben de la mano de una inflación imparable que erosiona el salario. Un informe asegura que, en 10 años, el país tuvo 11 mil paros, y 27 mil protestas.


Por: Diego Lanese

Esta semana, en el marco del Día de la Sanidad, gremios de distintos sectores de la salud se manifestaron en la Ciudad v de Buenos Aires en reclamo de mejores condiciones de trabajo. Quienes enfrentaron la pandemia, reclaman que se reconozca ese esfuerzo, y alertaron que es necesario “terminar la precarización” que existe en el sector. Así, médicos, enfermeros, personal sanitario y otros espacios se manifestaron, y mostraron su descontento. La alta inflación, los problemas en materia de condiciones de trabajo, y la situación de deterioro general que vive el país aumenta el malestar social, y amenaza con hacer del cierre del 2022 uno cargado de conflictividad. No por casualidad esta semana se anunciaron varios paros, desde los estatales nacionales a los gastronómicos, mientras otros conflictos que llevan varias semanas se profundizaron.

 

“El horno no está para bollos”, definieron varios dirigentes que estuvieron en las distintas protestas del pasado miércoles, cuando los trabajadores de la salud mostraron su descontento. El conflicto muestra lo conflictivo que puede cerrar el año, ya que un sector clave como el sanitario está casi todo movilizado. En la jornada de lucha confluyeron los gremios de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), la Asociación de Licenciados en Enfermería (ALE), la CICOP y otros espacios, que presionan por mejoras salariales y el reconocimiento necesario luego de ponerle el cuerpo a la lucha contra el coronavirus. “En este marco de ajuste, de paritarias a la baja, de precarización laboral, la salud lucha, sale, se moviliza y se organiza”, sostuvo ante Política del Sur Andrea Ramírez, enfermera del hospital porteño Ramos Mejía y presidenta de ALE.

 

La lucha de la enfermería en la Ciudad de Buenos Aires es ejemplo de la conflictividad que se viene. Luego de casi cuatro años, no hay respuesta a su pedido de inclusión en la Ley de Profesionales del 2018, lo que hace que cobren hasta un 50 por ciento menos que en otros distritos. “Hoy las y los 11 mil enfermeros de esta Ciudad somos mayoritariamente pobres”, denunció Ramírez, que junto a otros gremios se movilizó al Obelisco, donde se leyó un duro documento denunciando la situación. En la provincia de Buenos Aires la CICOP realizó un cabildo Abierto para pedir que la enfermería ingrese a la ley 10.741, que salvaría esta situación. “La enfermería sigue luchando por el reconocimiento profesional”, recalcó la titular de ALE, que la semana que viene busca crear una gran jornada de protesta con todos los sectores.

Además, esta semana los estatales nacionales llamaron a un paro para el 27 de septiembre, ante la falta de respuesta a llamar a revisar la paritaria sectorial. En tanto, CONADU Histórica, gremios de los docentes universitarios, repitió su jornada de protesta, y reclama una nueva paritaria para el sector. En el sector privado, los gastronómicos llamaron al estado “de alerta y movilización”, y podrían parar el fin de semana largo de octubre en todos los centros turísticos del país por la equiparación salarial. El SUTNA lleva varios meses en conflicto en el sector neumático sin lograr cerrar la discusión salarial, y cada vez hay más tensión, al punto que se tomó el Ministerio de Trabajo. Algunos ejemplos de los conflictos que cerrarán el año sindical.

 

Números de la conflictividad

 

Luego de la pandemia, que paralizó la actividad y generó una baja en la conflictividad laboral, el 2021 y lo que va del 2022 parecen volver a un ritmo de actividad sindical importante, de la cual el país tiene larga experiencia. Es que los paros y protestas son bastante comunes en la Argentina. En este sentido, el Instituciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba analizó las cifras oficiales entre 2010 y 2022, y determinó que en ese momento se produjeron 11 mil paros, una cifra que habla por sí sola. en el período de estudio la entidad, “hubo 27.000 conflictos laborales en el país, de los que 11 mil derivaron en paros”. “La Argentina fue 14 veces más conflictiva que el promedio mundial. En el país, con 200 paros cada 100 mil habitantes en este período”, remarcó el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur. Santa Cruz fue la provincia más conflictiva, aunque en cantidad de eventos Buenos Aires tiene la primera marca.

La explicación de estos datos se encuentra en varias cuestiones, pero se centra en los últimos años en “el deterioro del salario real frente la inflación explica ese comportamiento”. En 2019, por ejemplo, “35 por ciento de los conflictos privados fueron a nivel nacional, la cifra más que se duplicó (73 por ciento) en los últimos dos años”. Uno de los datos más notables del informe es que el sector público tuvo en este tiempo 16 veces más conflictos y paros que el sector privado. El trabajo admite que el sector “cuenta con mayor nivel de protección”. “En la década analizada, en promedio, un empleado estatal perdió 2,3 jornadas de trabajo por año, 16 veces más que un privado. En comparación con el mundo, el argentino es 38 veces más conflictivo”, según el informe. La administración pública, con 3.600 paros en 10 años fue la más conflictiva en el área estatal. Siguieron la salud pública con 1.900 y la educación, con 1.300.

 

En cuanto al sector privado, si bien tiene menos conflictividad, en el último tiempo aparecieron cuestiones vinculadas a salarios y condiciones laborales que aumentaron las protestas, en un sector donde los despidos tienen una mayor incidencia. Según el reporte, “un empleado perdió en promedio una hora de trabajo por año; entre dos y tres veces más arriba que el mismo cálculo a nivel mundial”. “La única actividad privada que tuvo un nivel de conflictividad equivalente a la estatal fue la del transporte, con 1.400 paros; la industria contabilizó 900”, concluyeron.

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