sábado 01 de octubre de 2022 - Edición Nº1396

Provincia | 12 sep 2022

El pulso del oficialismo

El peronismo se agrupa bajo la égida de Cristina que emerge como la candidata natural hacia el 2023

La misa por la paz y la fraternidad dejó en evidencia el alineamiento oficialista en torno a la Vicepresidenta y convalida un eventual postulación a la presidencia. El ajuste comienza a generar los primeros chisporroteos con los movimientos sociales.


Por: Federico Cedarri

La convocatoria de la iglesia a una jornada adornada con la misiva de bregar por la paz y fraternidad llevada a cabo el sábado en Luján dejo un dato político insoslayable: unificó al oficialismo que luego del episodio de intento de magnicidio contra la vicepresidenta, Cristina Kirchner, decidió cerras filas y pulverizar por el momento las disidencias.

El episodio congregó en la histórica basílica a las principales espadas del Frente de Todos encabezados por el presidente Alberto Fernández, que apareció redado de sus ministros, y el gobernador Axel Kicillof que concurrió con la plana mayor de su gabinete y los alcaldes del conurbano que corrieron presurosos  a la cita a la que los convocó el camporista alcalde local, Leonardo Boto.

"El hecho desgraciado que tuvo de protagonista a Cristina sirvió para revitalizar la capacidad de movilización del peronismo”, soltó a PDS  un entusiasmado  legislador provincial.

El hecho político que dotó de solvencia al peronismo gobernante le generó algunos resquemores y enojos al comando eclesiástico, que hizo trascender cierto disgusto por lo que consideró una apropiación partidaria del encuentro al que en un principio solo se había convalidado una convocatoria al núcleo de fieles católicos.

De hecho, la oposición tampoco cantó presente argumentando al igual que la sesión del jueves pasado en el Senado nacional que el Frente de Todos perseguiría trastocar el sentido de un cónclave religioso en un acto de impacto político.

El oficialismo resolvió edulcorar ciertamente su discurso de confrontación contra los medios y dirigentes opositores que había esgrimido en los primeros momentos posteriores al atentado contra la Vicepresidenta.

Ergo, no fue casual la aparente flexibilización: recibieron en la Rosada  sondeos de opinión que advertían que el grueso de la población no avalaba un discurso radicalizado.

Esta circunstancia particular fue la que decidió al oficialismo a efectuar una eventual convocatoria a una mesa de diálogo que ciertamente sufrió en primera instancia el desaire de una oposición que también se galvanizó en sus posiciones de renuencia.

El hecho acaecido en plena Recoleta contribuyó para dejar más en claro que el peronismo tiene una conductora que nunca cedió un ápice de su  liderazgo y que se comienza a consolidar como candidata natural a partir del luctuoso acontecimiento que la tuvo como protagonista y dejó al descubierto su rol de gran catalizadora de las distintas vertientes de las que se nutre el Frente de Todos.

Cristina es la única que unifica”, se sincera otro legislador ante PDS.

El ajuste comienza a generar los primeros chisporroteos

El achicamiento del gasto público para cumplir con las metas pactadas con el FMI a fin de contribuir a reducir el abultado déficit fiscal ha comenzado a generar los primeros resquemores dentro del peronismo.

Si bien el oficialismo había anunciado con bombos y platillos la eliminación de 40.000 planes Potenciar Trabajo por ser incompatibles con las becas Progresar, el fuego amigo se hizo sentir dentro de la esfera oficialista denunciando un ajuste neomenemista y logro que el gobierno diera marcha atrás y resolviera restituir las prestaciones: un casillero de retroceso en la marcha de Massa que toma conciencia de que el poder piquetero sigue intacto pese a los amagues del cristinismo de desarticularlo.

El principal problema que hoy ostenta el oficialismo es la inflación, la aceleración del espiral del costo de vida que el relevamiento del Banco Central ubica en torno al 90 por ciento este año y en una cifra levemente inferior para  el 2023 complica de  sobremanera las chances del oficialismo, sobre todo en el corazón del aparto kirchnerista: el conurbano bonaerense donde el precio de los alimentos se duplicó en relación con la inflación en los últimos dos años.

Queda claro que a Cristina y el ala dura k  se le hace cada vez más dificultoso despegarse del costo social que genera la esmerilación de los salarios: “No se puede estar en la misa y en la procesión”, sostiene para graficar la situación un diputado provincial ligado a los intendentes peronistas del interior.

El nudo gordiano del ajuste lo representa la suba de tarifas que recién comenzará a sentirse con toda la fuerza en el mes de octubre, y es probable que la fiebre mundialista le haga un guiño al gobierno para disimular en un primer momento el impacto que el mismo tendrá sobre los exhaustos bolsillos de la ciudadanía.

Lo concreto es que por ahora el peronismo elige exhibir una postura unificada y consolidad en torno a una figura, pero nadie se atreve a pronosticar la extensión del período de duración  de tal “pax política”.

Habrá que visualizar en mayo del 2023 cuando comiencen a tomar cuerpo las eventuales candidaturas a los puestos ejecutivos si las disidencias, hoy debajo de la alfombra por la renovada épica cristinista, no afloran en su máxima expresión.

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