sábado 01 de octubre de 2022 - Edición Nº1396

Provincia | 9 sep 2022

Táctica correligionaria

El radicalismo explora una fórmula bonaerense que contenga a todos los sectores

Los centenarios continúan demorando la definición de un candidato competitivo propio a la gobernación. Confían que la oferta electoral que plasmen será traccionada por Facundo Manes e intendentes boina blanca de la provincia.


Por: Federico Cedarri

El radicalismo bonaerense continúa afanosamente en la búsqueda de un candidato a gobernador que pueda representar airosamente a todas las vertientes que componen el universo correligionario provincial.

Si bien el 13 de noviembre está estipulada la concreción de una interna para dirimir la conducción partidaria que renovará la controversia entre el possismo y el politburó del Comité Provincia, en forma subterránea se exploran acuerdos para consolidar un único candidato que enfrente al PRO en las PASO.

Hoy en día, el radicalismo tiene tres firmes postulantes en las gateras: el titular bonaerense Maximiliano Abad, el referente de Evolución Martín Tetaz y el alcalde San Isidro Gustavo Posse.

Hay un factor común que parece aglutinar tanto al abadismo como al possismo: el candidato presidencial Facundo Manes.

Desde el sector del intendente de San Isidro abundan guiños hacia el neurocientífico, el último de ellos lo protagonizó el presidente del bloque possista de la Cámara Baja, el dirigente de San Martín Walter Carusso, coincidiendo en la posición de no adherir a la solicitud de juicio político al presidente Alberto Fernández por una consideración poco feliz sobre el fiscal Diego Luciani.

No es descabellado que pueda llegarse a una fórmula entre los dos sectores que pulsearán la interna partidaria que incluya a Abad en complemento con Posse como fiel representante de los intendentes radicales.

El rol de Evolución estará supeditado a los acuerdos que pueda enhebrar su titular, Martín Lousteau, que por ahora mantiene mejores vínculos con Gerardo Morales, el otro presidenciable radical.

Si bien Manes es el candidato que mejor mide en lo que tiene que ver con la provincia de Buenos Aires y el interior del país, algunas posturas divergentes que ha esgrimido el diputado, le achacan ser demasiado indulgente con el kirchnerismo, han despertado suspicacias en los correligionarios provinciales.

Del mismo modo, desde la nomenclatura radical se ha negado rotundamente la especie de que el círculo rojo habría presionado por una supuesta oferta electoral que contenga a Horacio Rodríguez Larreta para la presidencial y a Facundo Manes como candidato a gobernador: “Eso es una falacia, nosotros vamos a ir con candidatos propios a las PASO”, reitero con vehemente convicción a PDS un legislador boina blanca.

Más allá de esta afirmación, la persistente demora en sacar a la cancha candidatos que comiencen a caminar la provincia está mellando los nervios de los intendentes radicales bonaerenses.

Saben que de este modo están obsequiando una ventaja superlativa a sus socios amarillos que ya esgrimen dos candidatos fuertes para la competencia bonaerense: Cristian Ritondo y Diego Santilli.

Otro inconveniente que mensuran los correligionarios tiene que ver con el aditamento de que el exponente que tiren al ruedo electoral deberá contar indefectiblemente con un período razonable de instalación del que ya ostentan los aspirantes del PRO.

No obstante, los correligionarios no pierden la compostura y se envalentonan arguyendo que pondrán candidatos en todos los niveles para enfrentar las internas: “Nos juramentamos que el partido iba a tener en el 2023 candidatos propios en todos lados y lo vamos a validar”.

En rigor, nadie en el Comité Provincia quiere repetir la experiencia del período 2015-2019 cuando el radicalismo con la figura de Daniel Salvador como vicegobernador pareció oficiar como furgón de cola de la gestión de María Eugenia Vidal.

“Ahora la situación ha cambiado, queremos liderar y demostrar que podemos volver a ser opción de gobierno”, advierten.

Los intendentes y un programa de gobierno como traccionadores de Manes

Si bien el radicalismo bonaerense demora de sobremanera la definición de un candidato para enfrentar al PRO, los principales popes no desesperan y siguen manteniendo una teoría: la generación de ideas plasmadas en un paper que contemple lineamientos para gobernar la provincia de Buenos Aires y el soporte que proveerá la liga de intendentes contribuirá a apalancar la figura del postulante que emerja de la discusión correligionaria.

Los centenarios enarbolan la teoría de un afecto arrastre a la boleta de gobernador provisto desde abajo que ejercerían los intendentes a través de la estructura de comités que se diseminan por todo el territorio bonaerense.

Pero también estiman que será tironeada desde arriba por el efecto empático de Facundo Manes.

Lo concreto es que a menos de un año de la concreción de las PASO, la falta de un aspirante en la arena bonaerense comienza a hacer ruido en referentes provinciales que se espantan con solo pensar la instancia de recurrir a la concreción de una fórmula híbrida con el PRO para salvar la ropa en la provincia.

Nadie admite dentro del espacio correligionario que el despegue de Facundo Manes hacia la escena nacional los privó del candidato que se llevaba todos los boletos para volver a instalar de forma competitiva al partido en la provincia de Buenos Aires, algo que no ocurre desde 1987 cuando el “Cachi” Juan Manuel Casella perdió la provincia frente al peronista renovador Antonio Cafiero.

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