lunes 15 de agosto de 2022 - Edición Nº1349

Provincia | 20 jul 2022

Situación oficialista

Kicillof preocupado por el impacto de la inflación en el conurbano

En ese conglomerado del territorio bonaerense que constituye la base electoral del peronismo los alimentos han tenido un crecimiento superior a la media nacional. El mandatario debe afrontar los cuestionamientos de los gremios que reclaman una actualización salarial y la requisitoria de los intendentes para readecuar el presupuesto del Fondo de Infraestructura Municipal.


Por: Federico Cedarri

El oficialismo bonaerense se encuentra inmerso en una atmósfera de supina preocupación por la situación económica y su repercusión sobre los indicadores sociales.

En este contexto, el peronismo trata de mantenerse garante de que no mermen los ingresos de los sectores de menores poder adquisitivo que representan la base electoral del Frente de Todos, fundamentalmente en la geografía del conurbano provincial.

La difusión durante la semana precedente del dato de inflación del mes de junio encendió las alarmas en el gobierno bonaerense, fundamentalmente porque también se dieron a conocer estudios de mercado que determinaron que desde el 2019 que el Frente de Todos llegó al poder los alimentos crecieron en el conurbano un 212 % en desmedro del 186 % que crecieron en el  promedio del resto del país.

Pero a esta merma ostensible en los ingresos de los sectores más postergados de la sociedad, hay que agregar a una clase media baja que ha sabido abrevar electoralmente en el oficialismo y que también ve esmerilado sus salarios por el aumento incesante del costo de vida.

Las encuestas que llegan semanalmente a las oficinas de la gobernación bonaerense viene reflejando ese descontento que se trasunta en los bajos índices de aprobación de la gestión nacional del presidente Alberto Fernández y de los principales dirigentes del Frente de Todos.

Cabe consignar, que aunque no es ajeno a estos avatares de la opinión pública, el gobernador bonaerense Axel Kicillof sigue conservando niveles de intención de voto que lo siguen haciendo competitivo en lo que tiene que ver con la posibilidad de lograr su reelección en el 2023.

Lo ayuda de sobremanera la fragmentación y atomización que existe en la alianza Juntos que no logra ponderar a ningún postulante con el rango de indiscutible que pueda pulsearle al mandatario bonaerense.

Es por eso que con un porcentaje del orden del 30% el actual gobernador continúa siendo el candidato que individualmente cosecha más adhesiones, situación que se empareja sustancialmente cuando se consulta al electorado por su predilección en lo que refiere a agrupaciones políticas.

La preocupación que embarga a las principales espadas del peronismo bonaerense, que ya no ocultan que su objetivo primario es la retención del gobierno provincial, es que el Frente de Todos es visualizado por sus propios votantes como una herramienta que no solo amortiguó la fuertes expectativas que se habían posado sobre la alianza política sino que además no logra aún cumplir con el mandato social para el que la sociedad lo conminó con su apoyo mayoritario.

Pese a todas esas vicisitudes el justicialismo aún logra galvanizar a su núcleo duro, situación que lo mantiene con expectativas en lo que concierne a lograr conservar el poder en la provincia de Buenos Aires.

Desafíos  inmediatos para el gobernador Kicillof

Al mandatario bonaerense se le abren nuevos frentes de batalla que no tienen que ver en esta ocasión con algún cuestionamiento interno, ya que el mandatario a través del reacomodamiento en la relación con Máximo Kirchner ha logrado consolidarse por ahora como el único candidato que tendría hacia el año electoral el Frente de Todos.

Los desafíos que debe afrontar el mandatario están relacionados con la exigencia de los gremios estatales que piden de manera perentoria una reapertura de paritarias y los intendentes bonaerenses del palo y opositores que le exigen una readecuación de las partidas previstas en el Fondo de Infraestructura Municipal, que fueron pactadas en diciembre y que han sufrido un desfasaje desmedido de los costos.

Ya quedaron lejanos los tiempos en que Kicillof anunciaba alegremente un aumento salarial para los estatales del orden del 60%, hoy ese porcentaje parece consolidar un piso al que habrá que agregarle un par de decenas de puntos porcentuales para equilibrar la inflación que se proyecta.

El mandatario bonaerense expresa un apoyo sin grandes estridencias a la nueva ministra Silvina Batakis, se mostró con la titular de Economía en una escuálida reunión con gobernadores donde dejó sentada la postura de no resignar ni un ápice los recursos que recuperó la provincia durante estos tres años.

También ordenó a su ministro de la Producción, Augusto Costa, sentarse con Daniel Scioli y supermercadistas para elaborar estrategias que ayuden a domar los precios.

Kicillof cambia impresiones asiduamente con la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre las medidas que va prohijando la Griega para intentar apaciguar la incertidumbre financiera, además de las negociaciones con las cerealeras para instarlos a liquidar granos y hacerse de dólares.

También el mandatario bonaerense trata de mantenerse equidistante de las disputas que se dan dentro del frente oficialista, observa con especial atención el accionar de los grupos de piqueteros izquierdistas y los ligados al kirchnerismo duro que cuestionan duramente el ajuste de las cuentas públicas que pregona la actual ministra, pero también pone en la balanza la gobernabilidad y la inconveniencia que sería la provincia un desmadre aún mayor de la situación económica.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias