martes 05 de julio de 2022 - Edición Nº1308

Provincia | 24 jun 2022

Interna oficialista

Estrategia hacia el 2023: El kirchnerismo integró al albertismo a la orga provincial

El peronismo bonaerense repartió cargos a funcionarios del gobierno nacional como Katopodis y Zabaleta en la flamante estructura pejotista con la mirada puesta en retener la provincia. Buscan vaciar al Evita para prevenir que plante candidaturas incómodas en el conurbano.


Por: Federico Cedarri

La interna del peronismo va dejando al descubierto un cuadro de situación donde queda visualizado el objetivo central del kirchnerismo y La Cámpora en desmedro de un albertismo andrajoso.

Justamente la certidumbre que se está manifestando desde las esferas del justicialismo bonaerense tiene cada día más que ver con algo que PDS viene adelantando con premura: el único objetivo que hoy despunta en el kirchnerismo conjuntamente con la liga de intendentes del conurbano pasa por retener la estratégica provincia de Buenos Aires.

Cada paso que da el titular del órgano partidario bonaerense va en ese sentido y quedó explicitado fehacientemente cuando fue incorporada el ala albertista del gabinete nacional a la estructura pejotista.

En ese sentido, el kirchnerismo se mostró condescendiente con aquellos dirigentes que rogaron una tregua que preservara la unidad e integraron en la nueva conducción partidaria a los ministros albertistas dejándole la estratégica Secretaría General en el organigrama al ministro de Obras Públicas nacional, Gabriel Katopodis.

Estos simbolismos reducen a la nada misma al armado que habían intentado practicar los seguidores de Alberto Fernández luego de la interna bonaerense del 27 de marzo.

Quedan solo despojos de aquel entramado que se construyó con el sueño ambicioso de condicionar al kirchnerismo y sus socios en el principal distrito electoral del país.

Ante estas circunstancias, parece consolidarse la candidatura a la reelección del actual gobernador, Axel Kicillof, y lo que tendrá que resolverse puertas adentro es si finalmente el frente oficialista pone toda la carne al asador y la vicepresidenta, Cristina Kirchner, juega en la boleta de senadores nacionales para empujar al actual mandatario.

También se maneja intramuros la posibilidad concreta de que los alcaldes con licencias que hoy pululan en la órbita de la gestión provincial vuelven a los distritos para encabezar la oferta electoral fundamentalmente en el conurbano.

De darse ese juego que hoy genera permanentes conciliábulos en la fuerza oficialista sería imprácticable la posibilidad de un adelantamiento de las elecciones bonaerenses.

El pragmatismo político que está poniendo en práctica el kirchnerismo para sintetizar en el terreno bonaerense todas las contradicciones expuestas en la órbita nacional, persigue la necesidad fehaciente de que el Frente de Todos no presente ningún tipo de fisuras a la hora de concurrir a los trascendentales comicios del 2023.

En ese marco de definiciones cruciales, Axel Kicillof ha renovado ciertamente las expectativas con la presencia de Daniel Scioli en el área productiva del gabinete nacional. El mandatario siente que el respaldo, tibio pero respaldo al fin, que le ha dado al alumbramiento de esa gestión Cristina Kirchner contribuirá en cierta manera a avanzar en el armado de una agenda productiva y en la regulación de importaciones que permita solventar al entramado industrial bonaerense.

Los piqueteros albertistas en la mira del kirchnerismo

La disputa por la tercerización que denuncia el kirchnerismo en la repartija de los planes sociales tiene un trasfondo político que va más allá de las escaramuzas mediáticas.

En realidad desnuda la interna con el Movimiento Evita, que hoy se encuentra plenamente alineado con el gobierno de Alberto Fernández, y que ocupa importantes espacios dentro de la estructura de la gestión nacional.

El encono del kirchnerismo con el líder del Evita, Emilio Pérsico, proviene desde el 2017 cuando el agrupamiento le prestó su estructura al randazzismo para que le escamoteara un porción de votos que fue decisiva para el triunfo del entonces Cambiemos sobre la flamante Unidad Ciudadana que pergeñó la hoy Vicepresidenta.

También está claro que más allá de los desvaríos políticos, lo que el kirchnerismo y La Cámpora persiguen con el auspicio de algunos gobernadores peronistas es que los planes sean repartidos por las comunas y las provincias.

En rigor, de darse este cambio sustancial los intendentes del Gran Buenos Aires, bastión del peronismo, podrían contar con un agregado de financiación política que robustecería sus chances hacia el 2023.

Del mismo modo, se le birlaría al Evita un flujo de recursos que no le permitiría seguir de travesuras sembrando candidatos en el conurbano y dividiendo la oferta electoral del peronismo: un caso patente de esta situación lo refleja el lanzamiento de Patricia Cubría, pareja de Pérsico, a la candidatura de intendenta de La Matanza.

El temor latente del kirchnerismo es que este movimiento social prosiga en este derrotero y comience a plantar candidaturas en todos los distritos de la zona sur, entorpeciendo la estrategia de La Cámpora que pretende dar el gran salto y quedarse con más distritos dentro de la órbita del Gran Buenos Aires.

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