viernes 01 de julio de 2022 - Edición Nº1304

Gremiales | 10 jun 2022

ANÁLISIS

Refugiado en Ginebra, Moroni teje alianzas con una parte de la CGT

Lejos de la interna oficialista, el ministro de Trabajo se apoya en los “gordos” de la central obrera para fortalecer su posición, y evitar el “efecto Kulfas”. En tanto, el moyanismo se reúne con piqueteros y agita el fantasma de una protesta nacional por la suba de precios.


Por: Diego Lanese

La renuncia del ministro de la Producción Matías Kulfas desató una nueva tormenta dentro del oficialismo, que como ya es una costumbre se dirimió con largos y públicas cartas, donde de uno y otro lado de los bandos se acusaron de la mayoría de los males del país. El funcionario dejó la cartera luego de un supuesto off que despertó la furia de Cristina Fernández de Kirchner, ya que vinculaba a su espacio con un direccionamiento en la licitación del gasoducto Néstor Kirchner. Más allá del episodio y su penosa escalada de tensión, el que perdió fue el presidente Alberto Fernández, que no sólo perdió un alfil en el gabinete, sino que el nombramiento de su reemplazante, el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli, le generó tensión con Sergio Massa. Todo esto erosiona al ala albertista del gobierno, que hoy está en minoría respecto del resto de la coalición de gobierno. Desde Suiza, Claudio Moroni mira la pelea mientras termina de tejar nuevas alianzas con la dirigencia de la CGT, que hoy se volvió su principal sostén, además del respaldo de la Casa Rosada.

 

Moroni es parte del triunvirato albertista, junto al ministro de Hacienda Martín Guzmán y el renunciado Kulfas. Los constantes críticas del kirchnerismo terminó acercando al funcionario a sectores del gremialismo más tradicionales, que se volvieron aliados del presidente desde que se desató la pelea interna. En el marco del congreso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Moroni reparte elogios a los “gordos” e “independientes”, con quien comparte la cumbre. En estos días, se repartieron elogios, y confirmaron la buena relación, que comenzó cuando acordaron reabrir las paritarias ante el repunte oficial. En ese momento, los gremios no querían un aumento generalizado por decreto, como pretendía el propio gobierno, y fue el ministro el que convenció al presidente para ceder ante el pedido de la dirigencia.

“A poco de asumir el gobierno actual estalló la pandemia y el aislamiento sanitario agravó la delicada situación. La rápida respuesta del gobierno en el diseño de políticas de protección social, laboral y productiva evitó el desmantelamiento de la economía real con una reactivación en la emergencia. Se reforzaron los esquemas institucionales del diálogo tripartito”, dijo en su exposición en la OIT el secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, Gerardo Martínez. Así, disparó elogios al ministro y sus medidas, y volvió a mostrar el acercamiento de la conducción de la CGT al presidente y sus funcionarios cercanos. Antes de viajar a Suiza, Martínez organizó en su gremio, la UOCRA, un acto para mostrar respaldo a Alberto Fernández. Si bien faltaron referentes de peso del oficialismo, fue parte del acercamiento entre las partes, que se afianzó en el viejo continente.

 

Moyanismo recargado

 

Como un reflejo a esta alianza consolidada, el moyanismo, que comparte conducción de la CGT pero es en números minoría en la central obrera, movió sus fichas, y llevó a la sede de Azopardo a los integrantes del movimiento piquetero, una maniobra que fue vista como una mezcla de provocación y advertencia. Este movimiento viene reclamando a los gremios un paro general por el constante aumento de precios, que afecta a los sectores vulnerables, en especial a los integrantes de la economía popular. Desde siempre, la central obrera mira con recelo a los trabajadores informales, y pese a las promesas en 2016 de hacerlos partes de su estructura –se prometió una secretaría de la economía popular –por ahora esa movida está lejos de concretarse. Todos los integrantes de la cumbre de este miércoles coincidieron que es “histórico” este paso, que estuvo capitaneado por Pablo Moyano y Omar Plaini.

“Hay que denunciar y nombrar a todos estos tipos que están remarcando día a día, desde la Sociedad Rural a través de los productores, Paolo Rocca, Clarín, La Nación. La CGT tiene que sacar los trabajadores a la calle para decirle a estos tipos que se dejen de remarcar, que es lo que está perjudicando el salario”, dijo el referente camionero, que desde que llegó al triunvirato de la CGT plantea agenda propia. Si bien descartó un paro por el momento, comenzó a tomar forma una “gran movilización” contra los formadores de precios.

 

“Queremos repudiar primero el encuentro de estos empresarios que se burlan del pueblo argentino, como Federico Braun, dueño de La Anónima, burlándose del pueblo y de la necesidad de muchos que apenas llegan a fin de mes o tienen un sólo plato de comida; este empresario se ríe diciendo que él remarca los precios todos los días”, señaló Moyano sobre las palabras del empresario, que en el coloquio de AEA, entre risas, dijo que su empresa ante la inflación lo que hace es “remarcar”.

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