jueves 29 de febrero de 2024 - Edición Nº1912

Policiales | 18 may 2022

INVESTIGACIÓN

Descartan la pericia psicológica a la detenida en la causa por el robo de un bebé en Ezeiza

María Rosa Barreto sigue en prisión y mantiene su postura de no declarar. En pocos días se vencerá el plazo para conocer su futuro procesal.


María Rosa Barreto, detenida desde principios de mayo en el marco de la causa que investiga el presunto robo de un bebé en Ezeiza, sigue tras las rejas a la espera del avance del caso.

Por ahora, los investigadores descartaron realizar una pericia psicológica a la mujer de 41 años en busca de determinar si es imputable y capaz de ser juzgada por los delitos de “violacion de domicilio en concurso real con sustracción de menores”.

Mientras tanto, Barreto continúa con la postura de negarse a dar su versión de los hechos, luego de la convocatoria de la fiscalía a cargo de la instrucción que la citó a prestar su declaración en indagatoria.

Fuentes judiciales confiaron a Política del Sur que desde la UFI 1 descentralizada de Ezeiza no descartan la hipótesis de que Barreto habría perdido un embarazo de varios meses de gestación y que habría tratado de reemplazar a su hijo con el de su amiga, lo que significaría un secuestro planificado.

No obstante, esta teoría todavía no se pudo constatar a raíz de que la causa se encuentra en plena etapa investigativa previa a la culminación del período establecido antes de elevar la solicitud de prisión preventiva para la aprehendida.

El insólito hecho ocurrió el lunes 2 de mayo alrededor de las 4 de la tarde en una casa ubicada sobre la calle Haití, en el Barrio del Plata de la localidad de Carlos Spegazzini. La víctima, María Esther, atendía el negocio que tiene en su vivienda y se dirigió a la parte trasera de la propiedad, para amamantar a su bebé Amadeo, que nació el 23 de abril.

"Cuando lo quise levantar, no estaba. Estaba la frazadita. Ahí me volví loca, pensé que yo había dejado a mi bebé en cualquier lugar. Fue muy feo", contó a la prensa la mujer. El bebé estaba al cuidado de un hermano mayor de 17 años que se había quedado dormido.

María Esther y su familia comenzaron a buscarlo desesperadamente. Un joven que se cruzaron por la calle les comentó que había visto pasar a una mujer con un bebé en brazos. Le había llamado la atención porque se le cayó el gorrito y cuando él quiso devolverlo, le contestó: "No, estoy muy apurada, tengo que ir al médico".

Se trataba de María Rosa Barreto, a quien conocía desde hace 16 años y visitaba frecuentemente su casa. Rosa le había contado que estaba embarazada de cuatro meses, y María Esther le había tocado la panza y le había creído.

Pero a su familia y a su pareja, 20 años menor, Rosa les había dicho que su embarazo era de ocho meses, el mismo tiempo que el de María Esther. Habían celebrado un baby shower y su marido se había tatuado “Ian Valentín”, el nombre del hijo por nacer, aunque Rosa no se hacía los controles médicos.

La mujer les había mostrado una ecografía que le había pedido a María Esther. La excusa era que no quería ir más a su trabajo para cuidar su embarazo de cuatro meses y necesitaba algún documento médico para presentar.

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