domingo 22 de mayo de 2022 - Edición Nº1264

Policiales | 9 may 2022

SIGUE DETENIDA

Se negó a declarar la mujer que fingió un embarazo y está acusada de robar un bebé en Ezeiza

Está imputada por “violación de domicilio en concurso real con sustracción de menores”. La Justicia busca determinar si perdió un embarazo y trató de reemplazar a su hijo con el de su amiga.


La mujer de 41 años que habría simulado estar embarazada y está acusada de robar el bebé de una amiga en Ezeiza sigue detenida y se negó a prestar declaración durante la indagatoria.

Fuentes cercanas a la investigación informaron a Política del Sur que la imputada, identificada como María Rosa Barretofue llevada a la fiscalía, pero evitó dar su testimonio en el marco de la causa caratulada “violacion de domicilio en concurso real con sustracción de menores”.

Según indicaron a este medio, la UFI 1 descentralizada de Ezeiza a cargo del caso maneja la hipótesis de que Barreto habría perdido un embarazo de varios meses de gestación y habría tratado de reemplazar a su hijo con el de otra mujer.

A raíz de esta posibilidad, los investigadores presumen que se trataría de un secuestro planificado. Sin embargo, esta teoría todavía no fue confirmada y el proceso judicial se encuentra en plena etapa de instrucción en busca de recolectar datos para determinar lo ocurrido. 

Para ello, será clave certificar la veracidad de unos supuestos estudios que se habría realizado en una clínica de Tristán Suárez, además de testimonios.

El caso

El insólito hecho ocurrió el lunes alrededor de las 4 de la tarde en una casa ubicada sobre la calle Haití, en el Barrio del Plata de la localidad de Carlos Spegazzini. La víctima, María Esther, atendía el negocio que tiene en su vivienda y se dirigió a la parte trasera de la propiedad, para amamantar a su bebé Amadeo, que nació el 23 de abril.

"Cuando lo quise levantar, no estaba. Estaba la frazadita. Ahí me volví loca, pensé que yo había dejado a mi bebé en cualquier lugar. Fue muy feo", contó a la prensa la mujer. El bebé estaba al cuidado de un hermano mayor de 17 años que se había quedado dormido.

María Esther y su familia comenzaron a buscarlo desesperadamente. Un joven que se cruzaron por la calle les comentó que había visto pasar a una mujer con un bebé en brazos. Le había llamado la atención porque se le cayó el gorrito y cuando él quiso devolverlo, le contestó: "No, estoy muy apurada, tengo que ir al médico".

Se trataba de María Rosa Barreto, a quien conocía desde hace 16 años y visitaba frecuentemente su casa. Rosa le había contado que estaba embarazada de cuatro meses, y María Esther le había tocado la panza y le había creído.

Pero a su familia y a su pareja, 20 años menor, Rosa les había dicho que su embarazo era de ocho meses, el mismo tiempo que el de María Esther. Habían celebrado un baby shower y su marido se había tatuado “Ian Valentín”, el nombre del hijo por nacer, aunque Rosa no se hacía los controles médicos.

La mujer les había mostrado una ecografía que le había pedido a María Esther. La excusa era que no quería ir más a su trabajo para cuidar su embarazo de cuatro meses y necesitaba algún documento médico para presentar.

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