domingo 16 de enero de 2022 - Edición Nº1138

Provincia | 12 ene 2022

PRO BONAERNESE

Grindetti se prepara: muchos indios y ningún cacique para ordenar el malón amarillo

Jorge Macri está de novio, Julio Garro está en la Gestapo, Valenzuela hace la plancha. Los sin tierra se quedaron sin el hada buena. Los legisladores bonaerenses no saben a quién escuchar. Grindetti terminó su relación con Vidal. El PRO pide a gritos una figura paterna. Política del Sur dialogó con referentes inmersos en el caos de Juntos.


Por: Ricardo Carossino

Si algo queda claro en este momento respecto del PRO, es que nadie se está haciendo cargo de la conducción bonaerense y ese lugar que quizás en otro momento tuvo la ex gobernadora María Eugenia Vidal, hoy está vacante.

Esa falta de liderazgo hace, no solo que el actual gobernador Axel Kicillof no tenga un interlocutor válido a la hora de sentarse a negociar con la oposición, sino que los radicales empiecen a sacar ventaja frente a un “PRO desordenado”, según interpretó un referente de la UCR de la Tercera a Política del Sur.

La falta de una clara figura que ordene el tablero amarillo genera la lógica dispersión de tropa no amarilla que elije redefinirse a sí misma en otros órdenes políticos, como son los peronistas de Juntos que ya están conversando con la UCR para armar un frente común para poner contra las sogas al macrismo puro.

Esto se desprende de una conversación que este medio tuvo con un líder radical de Avellaneda a instancias de la desorientación que padece el PRO sin Macri, sin Vidal y sin Larreta que no sabe qué lugar está peleando porque no maneja adecuadamente los tiempos para hablar o para callarse y eso le genera un desgaste innecesario por dentro de su espacio y por fuera de cara a sus votantes.

La pregunta inicial es ahora, ¿quién se hace cargo del PRO de la Provincia de Buenos Aires?, ¿quién le dice a toda la dirigencia bonaerense qué tienen que hacer o decir de cara a temas como fueron la reelección de intendentes, el presupuesto 2022 y en este momento la defensa corporativa ante el ataque de fuego amigo con la bomba que le plantaron al vidalismo cuando se conoció el video de la Gestapo?

Si algo se vio claro, es que nadie sabe qué hacer. A diferencia del Presidente Alberto Fernández, Kicillof obtuvo su presupuesto, los intendentes del peronismo podrán ir por otro mandato, Vidal fue imputada, el senador provincial Juan Pablo Allán se tiró encima de la granada para ser allanado y sólo falta que el procurador bonaerense Julio Conte Grand caiga por su propio peso.

Las espadas de Kicillof, como son Martín Insaurralde y el diputado Juan Pablo de Jesús se encargan de ordenar la agenda tanto con intendentes radicales o macristas (por separado) y con los legisladores en la Cámara Baja y, María Teresa García y Verónica Magario en la Cámara Alta. Los cuatro jinetes del gobernador frenan las histerias opositoras de los jefes comunales que comandan a los diputados y senadores.

Fuera de quienes representan a intendentes, quedan sin rumbo los famosos “sin tierra”, que por el momento comanda el diputado provincial Alex Campbell, un vidalista furioso que aún no salió a defender a su jefa imputada.

Pero una figura asoma en el horizonte y realmente es un hombre que se atrevió a tomar una postura inédita dentro del macrismo como es hacer pegar con una crítica ácida y pública contra una dirigente que ya está en el piso como es Vidal. ¿Alguién lo mandó a Grindetti a enfrentar a la diputada imputada o fue un reflejo propio por el mero instinto de líder?

En una reciente entrevista dada a un medio nacional por la intransigente postura de la diputada nacional María Eugenia Vidal en cuanto a la reelección de los intendentes del conurbano, el intendente de Lanús no tuvo ningún empacho a criticar a la legisladora, ahora imputada por una causa de asociación ilícita en el caso de la “Gestapo” macrista.

El caso es que, si se toman al pie de la letra las palabras del intendente de Lanús, sobre que no va a reelegir en 2023 y que ese lugar quedará para su secretario de Seguridad Diego Kravetz, esto marcaría la posible intención de Grindetti de ir por el liderazgo definitivo del PRO en la Provincia de Buenos Aires, dado que en la actualidad, a la tribu amarilla le sobran indios y le faltan caciques.

Juntos se había envalentonado ante la presión ejercida sobre el Frente de Todos en cuanto al presupuesto 2022 de Nación, pero las cosas empezaron a cambiar sustancialmente luego de la derrota en la Cámara Baja que protagonizó el frente opositor en el proyecto de Bienes Personales.

Con esa derrota a cuestas, llegó luego el golpe de gracia que fue la revelación del video de la Gestapo macrista. Frente a la incuestionable presión de la prueba pública, María Eugenia Vidal salió a defenderse en soledad y quedó mucho peor parada que durante su prudente silencio por anginas mientras tomaba sol en Pinamar.

Pero la Gestapo macrista fue la conclusión de una caída anunciada, dado que apenas unos días antes de la traición interna a la ex gobernadora (según fuentes amarillas de la Cámara Alta bonaerense), su línea de poder provincial se vio letalmente cuestionada cuando intentó imponer su férrea voluntad de no apoyar la reforma a la ley para la reelección de intendentes.

Grindetti fue contundente en cuanto a la territorialidad: “No quiero entrar en una polémica, pero Vidal ahora está en la Ciudad”, dijo sobre la opinión de la ex gobernadora para quitarle así legitimidad bonaerense a la mujer que cambió su orgullo distrital en medio de una campaña electoral.

Con esa frase, el jefe de campaña del diputado nacional Diego Santilli, pone negro sobre blanco para sacarla del juego bonaerense y dejar a los sin tierra (acólitos seguidores de Vidal) sin un referente.

Si se toman en consideración las actuales conductas de los amarillos en la Provincia de Buenos Aires, la primera impresión que surge es que son pequeños grupos dispersos que no avanzan y que dan vueltas para empezar y terminar en el mismo lugar. O sea, están perdidos.

El PRO bonaerense hoy no tiene que lo guie. Diego Santilli quedó desdibujado y no tiene el consenso necesario para imponer su juego. Sumergido en la rutina del Congreso, su ausencia en la Provincia es notable.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sufrió una tremenda marcada de cancha por parte del gobernador radical Gerardo Morales y tuvo que recular en cuanto a su ausencia en el tema del acuerdo con el FMI.

De esta manera, los popes amarillos que ganaron la elección bonaerense, perdieron insólitamente la oportunidad de alzarse con la presea de poder liderar la oposición para presentarse como interlocutores del frente ante el gobierno nacional. El porteño, (jaqueado por el jujeño), se dejó manejar infantilmente por los halcones amarillos y lo llevaron a un juego que no sabe jugar.

En la provincia de Buenos Aires, por otra parte, los competidores inmediatos de Grindetti parecen fuera del juego. Jorge Macri, llamado a silencio y resguardado en el Ejecutivo de Larreta se dedica ahora a cocinar con su novia y claramente tendría la intención de renovar otro mandato en Vicente López.

Julio Garro ha quedado marcado a fuego con su presencia en la mesa del Banco Provincia con agentes de la AFI proponiendo el armado de causas contra el Pata Medina y perdió además el poco control que podía tener en el bloque de diputados bonaerense y en el Grupo Dorrego (si es que sigue existiendo).

Queda en la mira, el intendente de Tres de Febrero, que juega claramente a no desgastarse. Vidalista de la primera hora, eligió como todos, la prudencia política de las anginas, como la ex gobernadora, y se dedica a dialogar con Insaurralde y tratar de conservar su territorio. En rigor, al igual de Grindetti, es el único jefe comunal del PRO que tiene heredera (la senadora por la primera sección, Daniel Reich).

Garro y Jorge Macri no tienen quienes le sucedan y Grindetti ya consiguió un dirigente en condiciones de sostener el poder local para que él pueda proyectarse libremente fuera de Lanús. Kravetz será el sostén municipal para que el actual intendente intente posicionarse como líder de un espacio opositor y quizás como precandidato a gobernador bonaerense.

También estará vacante la fórmula bonaerense si Larreta puede imponer nuevamente a Santilli como su candidato, para que un jefe bonaerense como Grindetti lo acompañe en la fórmula provincial. De cualquier manera, el futuro del intendente de Lanús se abre al juego a diferencia de otros dirigentes que tienen un horizonte muy acotado por las circunstancias.

Para que Grindetti sea “el jefe” indiscutido del PRO bonaerense, tendrá que salir a juntar las voluntades dispersas entre los amarillos, que piden a gritos una imagen partena porque los radicales ya encontraron un “in loco parentis” en la Provincia para empezar a caminar y cerrar tempranos acuerdos con peronistas como Emilio Monzó y Joaquín de la Torre.

Por el momento, hay tantos indios amarillos que gritan en medio de un malón descontrolado viendo como sus caciques o se encierran en sus carpas o no pueden enderezar las tropelías de los halcones que le sacan los ojos a las pobres palomas atemorizadas por los monstruosos carpetazos. El que no tenga ningún pecado que tire la primera piedra para hacerse cargo de semejante debacle política.

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