miércoles 19 de enero de 2022 - Edición Nº1141

Provincia | 30 dic 2021

Consecuencias del supermartes

La habilitación a la reelección de intendentes dejó al desnudo las tensiones en Juntos

La bancada opositora quedó al borde la fractura en Diputados donde los legisladores aliados a Vidal le propendieron fuertes acusaciones a sus pares de bloque por apoyar la reinterpretación de la ley votada en 2016. El juego clave de un alcalde del PRO para desarticular la movida de la ex mandataria provincial.


Por: Federico Cedarri

Las reminiscencias que envolvieron a la extenuante jornada acaecida el martes 28 de diciembre en ambas cámaras legislativas recién podrán comenzar a ser mensuradas luego de pasado un tiempo prudencial.

Es que será necesario un espacio de días para dimensionar las consecuencias que pudo dejar, sobre todo en las bancadas de Juntos, la batalla entre los integrantes de la tropa opositora que pareció desentrañar heridas que al día de hoy nadie se atreve a pronosticar si podrán ser restañadas en un futuro inmediato.

Donde más se expresaron las desavenencias fue dentro del PRO y justamente cobró sustancial importancia la entrada en escena de la líder del partido a nivel nacional, Patricia Bullrich, que promovió súbitamente a través de uno de sus laderos, el senador Juan Pablo Allan, el proyecto de reinterpretación de la normativa que no permitía a los intendentes la reelección en 2023 por considerar primer mandato al comenzado en 2015, un año antes del amanecer de la ley en discusión

Este movimiento táctico de Bullrich en conjunto con los intendentes del PRO y los alcaldes radicales que depositaron en su ahora aliado, Joaquín De La Torre, la presentación conjunta con Allan del proyecto aprobado el martes, representó quizás la más cabal representación de que el enemigo central dentro del ejercito amarillo bonaerense es María Eugenia Vidal.

Los legisladores que todavía le responden a la ex mandataria estuvieron pulseando durante todo la calurosa jornada para intentar sentar en el recinto de la Cámara Baja los 31 legisladores que necesitaban para lograr darle coto a la iniciativa.

Al Senado se lo consideraba de antemano un caso perdido para el vidalismo residual, quizás esa bronca en conjunción con impotencia se puso de manifiesto en las durísimas exposiciones de los senadores Owen Fernández y Walter Lanaro contra sus pares amarrillos, con definiciones subidas de tono que trasuntaban que quienes había desoído el pedido de la ex mandataria apostaban a los vicios de la vieja política.

“Fue molesto el momento que se vivió, pero más allá de los pruritos de los legisladores ligados a la ex gobernadora, hay que recordar que María Eugenia se fue del distrito y hoy nosotros debemos defender a nuestros intendentes del abuso peronista”, expresó un enojado legislador amarillo a PDS en un paréntesis de la extenuante jornada.

El radicalismo del Senado ni levantó el avispero y se encolumnó mansamente detrás de la iniciativa de Allan- De la Torre.

La Coalición Cívica en la persona de su titular provincial, Andrés De Leo, si bien expresó su disidencia en lo que respecta a la modificación de la ley dejó entrever un espíritu de concordia al asegurar que comprendía las sanas intenciones de los legisladores que pregonaban la necesidad imperiosa de reconocer las falencias de la reglamentación que la gestión de Vidal realizó sobre la norma votada en 2016.

El massismo centró su discurso sin moverse un ápice de la orden que bajó el otrora socio de Vidal en la Cámara de Diputados bonaerense, Sergio Massa: Destacaron que la ley avanzaba en el camino correcto contra las reelecciones y culparon a la ex mandataria por la promulgación de la norma, motivo que advierten desvirtúo el espíritu de la misma.

En Diputados las disidencias en la tropa opositora merodearon la fractura

La Cámara Baja se constituyó en el lugar donde más quedaron al descubierto las contrastantes diferencias entre los lugartenientes de la ex mandataria bonaerense y el resto de la congregación amarilla que abroqueló a sus adláteres detrás de la estrategia reeleccionista.

Los intendentes pusieron toda la carne en el asador debido a que se avivó el rumor que durante las primeras horas de la tarde los dos bandos en lo que se había dividido el bloque opositor, dejaban trascender que habían logrado el número mágico en el poroteo previo para sus propósitos.

Los halcones de Vidal manifestaron que habían llegado a los 31 legisladores necesarios para bloquear la iniciativa, lo que hizo que el alcalde La Plata, Julio Garro, arribase presuroso al Parlamento a media tarde para convencer a uno de los diputados representantes de su ciudad que se había mostrado contrario a avanzar con la reforma: Daniel Lipovetzky.

El legislador con impronta y vuelo propio si bien no es un vidalista conspicuo, había voceado insistentemente que si se avanzaba en la habilitación de la reelección el bloque se partiría dramáticamente, y si bien contemplaba la intención del alcalde platense que murmuraba por lo bajo su apoyo a la relección, el legislador había advertido que se iba en contra de lo que la ciudadanía había expresado en noviembre presión mediática de por medio.

Ante esa tesitura el arribo de Garro contribuyó a atemperar el ánimo, consiguió morigerar la posición de Lipovetzky que finalmente se abstuvo y contribuyó de cierta manera a desinflar la pretensión vidalista de boicot.

Justamente uno de los mayores representantes del núcleo duro de la ex gobernadora, Alex Campbell, acusó durante la sesión a sus compañeros de bloque de defender privilegios, lo que ocasionó el rápido pronunciamiento de Maxi Abad que al tiempo que dejó traslucir cierto malestar por la declamación de su par de bloque, refirió que la reglamentación de la ex mandataria había ocasionado una distorsión privilegiando a los intendentes peronistas y consagrando las reelecciones indefinidas.

El possismo que había amagado con Walter Carusso y Domínguez Yepro con frustrar la movida de los intendentes finalmente sumaron su voto positivo, con la anuencia del mandatario de San Isidro, a la marea reeleccionista, y se subieron al cuestionamiento a la retroactividad de la ley votada en 2016.

Así las cosas, se hace muy difícil pronosticar cuál será el grado de influencia que la accidentada votación por la modificación de la ley de reelección a intendentes tendrá en la ya abroquelada bancada opositora.

La causa de los intendentes juntistas,que sentían la discriminación de una ley que los dejaba afuera del 2023, metió la cuña y desnudo las fisuras que emergen hacia el futuro mediato.

Y sobre todo deja traslucir los nuevos posicionamientos, porque María Eugenia Vidal parece decidida a seguir teniendo protagonismo en la provincia de Buenos Aires, mientras su ¿aliado?, Horacio Rodríguez Larreta, conjuró con los intendentes y se sumó al juego que Patricia Bullrich emprendió contra la ex mandataria para intentar con un sorpresivo movimiento birlarla del juego bonaerense. Esta historia preanuncia nuevos capítulos y secuencias.

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