miércoles 19 de enero de 2022 - Edición Nº1141

Lanús | 1 dic 2021

EDITORIAL

La impotencia política no se cura con estimulantes

Ninguna droga hace milagros y, hasta en la medicina, lo que los remedios dan, por otro lado siempre terminan sacando. No hay fórmulas mágicas para alcanzar objetivos reales.


Ninguna droga hace milagros y, hasta en la medicina, lo que los remedios dan, por otro lado siempre terminan sacando. No hay fórmulas mágicas para alcanzar objetivos reales.

 

Lanús, históricamente, fue una usina de talentos para el país. En el arte, en el deporte y también en la política. Si enumeramos las brillantes mentes que de aquí salieron, se nos iría esta nota y no terminaríamos de nombrar a todos. Pero ¿Qué pasó? ¿Dónde  comenzó a secarse la germinación de tantos hijos pródigos que, sin perder su humildad, los lanusenses festejaban orgullosamente en familia?

 

A este diario le encantaría volver a estimular la llama de un prestigio histórico que iluminó la provincia y proyectó, en parte, al país.

 

Como periodistas que somos sólo nos podemos preguntar, barajando algunas hipótesis, sabiendo que para investigar y obtener respuestas, no es conveniente tomar el todo, si no avanzar por alguna de sus partes. Y la política es un buen laboratorio de prueba.

 

La política de Lanús, durante muchos años, fue un feudo monolítico y patriarcal. No nos vamos a detener en su análisis pero fue. Lo que sirve en los análisis son las consecuencias y la realidad es que tanta continuidad alejó a la política y arrimó a la empresa como gobierno. Tanto, que las ideas, que siempre destacaron a las mentes lanusenses, fueron reemplazadas por la eficiencia de los negocios.

 

Si miramos el arco político lo notamos empobrecido ya que vemos a un ejecutivo reelecto y a una oposición cada vez más abatida por su falta de lucidez para dinamizar la contienda. Y la política siempre se potenció en la dialéctica, en el intercambio, en la puja.

 

Si tomamos esta composición de lugar como una prueba piloto de lo que afirmábamos al comienzo, y conociendo el nivel de descomposición de algunos sectores en la búsqueda de logros, entendemos que los nuevos paradigmas de realización no están dando buenas señales.

 

Porque pareciera que lo que algunos nuevos dirigentes adoptan como aceleradores de oportunidades, altera el pulso pero no genera inteligencia.

 

Sí, estamos hablando de drogas, cuyas consecuencias comenzamos a ver en el campo de juego, donde antes se realizaba con la pelota un festival de ingenio y, ahora, sólo se trata de meterla en el arco lo más rápido posible, sea como sea.

Se está perdiendo la magia de pensar, de debatir, de construir y de disfrutar. Y se está construyendo un ejército de impotentes, estimulados artificialmente, que nos está haciendo impotentes a todos.

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