miércoles 22 de septiembre de 2021 - Edición Nº4117

Gremiales | 2 sep 2021

INFORME ESPECIAL

Por efecto de la desocupación, el salario real perdió más de 4 puntos en un año

Son datos del segundo trimestre del 2021, comparados con igual período del año anterior. El trabajo del centro CIFRA aseguró que si se compara con 2019, la pérdida es mayor: 5,3 por ciento. Las explicaciones del fenómeno y los pedidos de un cambio en la política económica.


Por:
Diego Lanese

Este jueves, los gremios universitarios volverán a reunirse con autoridades del Ministerio de Educación, para intentar cerrar la paritaria, reabierta hace unos días por el impacto que tuvo la inflación en los salarios del sector. Como la mayoría de los acuerdos que se hicieron en los primeros meses del año, el convenio de profesores de la educación superior se vio superado por la tendencia alcista del IPC, que dejó muy atrás la pauta cercana al 35 por ciento que se firmó. La reapertura de paritarias busca salvar este problema, y así cumplir con la promesa del gobierno: que este año los salarios le ganen a la inflación. La tarea parece compleja, más que nada por los datos del segundo trimestre, donde los ingresos de los trabajadores del sector privado retrocedieron más de 4 puntos en comparación del mismo período del 2020. Si la comparación se hace al 2019, la caída es superior: 5,3 por ciento.

 

Los datos del centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores publicó su informe de coyuntura, donde analizaron el comportamiento del salario del sector privado respecto a la inflación, sacando conclusiones preocupantes.  “En el segundo trimestre de 2021 el salario real de los trabajadores registrados en el sector privado cayó 4,2 por ciento respecto a igual período de 2020 y 5,3 por ciento respecto a 2019”, destacó el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur. Los datos son peores si se proyectan al 2016: en seis años “el poder adquisitivo del salario es 20,1 por ciento menor al cuarto trimestre de ese año”.

 

En este panorama, las renegociaciones se volvieron un instrumento clave para frenar la caída, que podría profundizarse en la segunda mitad del año. La gran mayoría de los grandes gremios lograron este objetivo, como Comercio o la UOM, y otros están trabajando en paritarias por etapas, que contemplen revisiones inflacionarias. En el caso de los estatales, volvieron a discutir salarios la semana pasada, con una suba adicional que llevó el convenio a un 40 por ciento, a ser revisado en enero del 2022. En la provincia de Buenos Aires los acuerdos superan el 45 por ciento, según determina los datos.

 

En el caso de los docentes universitarios, una de las pocas paritarias grandes del Estado nacional sin resolver, las dilaciones en la convocatoria hicieron que uno de los gremios, CONADU Histórica, realizara una jornada nacional de protesta la semana pasada y el martes pasado, y se anunció un paro nacional que fue levantado ante el llamado a la mesa de negociaciones para hoy jueves. En cuanto a las pretensiones, desde FEDUN le adelantaron a Política del Sur que el pedido será de “un incremento de un 6 por ciento para el mes de septiembre y otro 6 por ciento acumulativo para el mes de octubre, para proteger el poder adquisitivo del salario”.

 

Efecto desocupación

 

Una de las explicaciones del efecto de la inflación sobre los salarios apunta a las políticas económicas, que dejaron de volcar recursos a los sectores afectados por la pandemia y la crisis, según CIFRA. Además, en el desgaste de los ingresos juega un papel importante la desocupación, que desde hace unos años se mantiene en dos dígitos. “Resulta importante señalar que, independientemente de los objetivos de la política económica, cuando la tasa de desocupación arriba a dos dígitos afecta el nivel del salario real ya que bajo esas circunstancias las organizaciones sindicales y los propios trabajadores y trabajadoras defienden la ocupación de sus respectivas actividades, aminorando sus reclamos salariales”, afirmó el trabajo de la entidad.

 

Para CIFRA, “en escenarios de crisis y desempleo la teoría económica sugiere implementar políticas fiscales, monetarias y de ingresos expansivas de forma tal de romper el círculo vicioso de la crisis y, por medio de una inyección adicional de ingresos, reactivar el consumo y, por consiguiente, la inversión y el empleo”. En tal sentido, “el balance del primer semestre parece constatar que el gobierno no tuvo como meta prioritaria la de desplegar una política fiscal lo suficientemente expansiva como para revertir el ciclo económico, sino que procuró resolver los profundos desequilibrios económicos generados durante el gobierno de Cambiemos”.

 

Respecto a las causas del límite que encontró la recuperación económica se encuentran, “por un lado, los efectos de la segunda ola del Covid-19 que especialmente afectaron la actividad fundamentalmente en el mes de mayo (prueba de ello es que en junio la industria y la construcción experimentaron una importante recuperación), y, por el otro, las dificultades que exhibe la economía para recomponer los salarios reales y el empleo”.

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