viernes 27 de noviembre de 2020 - Edición Nº3818

Gremiales | 20 nov 2020

ANALISIS

La CGT busca un pacto con Moroni para evitar el avance de La Cámpora

En Azopardo afirman que luego de las críticas realizadas al gobierno, buscan tender puentes con el ministro de Trabajo, que garantiza que la injerencia de la agrupación kirchnerista sea menos en el sector. Crece la bronca del moyanismo con la conducción.


Por:
Diego Lanese

Las críticas realizadas por la CGT en su primera reunión presencial luego de la pandemia amenazan con dinamitar la relación con el gobierno, que en los últimos tiempos tuvo señales de acercamiento a los sectores más combativos, en especial por la caravana del Día de la Militancia, que unión al moyanismo, La Cámpora y otros sectores del sindicalismo y el Frente de Todos. En este contexto, en la Casa Rosada no hizo ningún gesto para descomprimir la situación, que hoy está en una especie de “impasse”. En Azopardo, no caen bien las constantes críticas que se hace a la conducción por su accionar durante la gestión de Mauricio Macri, tanto de dirigentes gremiales como de integrantes del oficialismo. A la cúpula le preocupa de algún modo ese espacio que sigue avanzando, y se muestra unido. Por eso, más allá de los dichos circunstanciales, busca mantener los puestos con los ministros claves, entre ellos el de Trabajo, Claudio Moroni.

 

“Si a Moroni no le va bien, llega La Cámpora”, le dijo a Política del Sur un dirigente cercano a la conducción cegetista. El temor de la dirigencia es que los aliados del Frente Sindical ganen lugar en el Ministerio de Trabajo, y se vuelva aún más complicada la discusión. Por eso, luego de disparar contra algunas políticas del gobierno, comenzaron los mensajes pacificadores, por lo menor con el titular de la cartera laboral. “Sigue siendo el más cercano con la CGT, el más dispuesto a escuchar”, agregó el mismo dirigente. Por eso, en un encuentro donde se comunicó la continuidad del decreto “anti despido” se empezó a pactar una especia de tregua.

 

Si bien el apoyo de la CGT a Alberto Fernández y el Frente de Todos fue total, tanto en campaña como en el inicio de la gestión y la pandemia, el crecimiento de los sectores gremiales internos –apoyados por parte del oficialismo –y las que consideran “demandas insatisfechas”, cambiaron el clima, y hoy nadie oculta la tensión. La semana pasada, mediante un documento, la central emitió un documento donde se cuestionaron medidas “que exteriorizarían restricciones presupuestarias en relación a los programas sociales, ayudas económicas a los sectores productivos afectados por la crisis sanitaria y el apoyo al sostenimiento de los ingresos laborales”. En este sentido, le apuntaron a los cambios en la fórmula previsional, el fin del IFE y otros programas y el retraso en la llegada de los fondos de las obras sociales sindicales. El documento tuvo un sugestivo título: “La pandemia no terminó”, que puede apuntar a las medidas del gobierno, o a las movilizaciones de los sectores combativos.

 

La contracara es el crecimiento de la relación entre el Frente Sindical y sus aliados y algunos sectores del Frente de Todos, que se movilizaron el 17 de octubre, y un mes después volvieron a ganar la calle para recordar el Día de la Militancia. Ese día, volvió a ganar la calle este espacio que lidera, por lo menos en los mediático, Pablo Moyano y la Corriente Federal, junto con otros sindicatos como el SMATA. La dirigencia aprovecha cada oportunidad para recordar la actitud dialoguista que tuvieron con la gestión de Macri, y apuntar a la falta de decisión respecto de enfrentar las medidas del gobierno. Una especia “pone la fecha” –respecto al reclamo de un paro nacional en 2016 –que lleva cuatro años. “No escucharon a las bases el 17 de octubre, y no movilizaron, y ahora tiene esta actitud, me parece que están pensando en otras cosas”, le remarcó a Política del Sur una fuente del Frente Sindical, respecto de la central obrera.

 

En este contexto, la figura de Pablo Moyano sigue creciendo, lo que anticipa una candidatura a conducir la CGT, que elegirá autoridades en 2021, según está establecido. El camionero se reúne con distintos sectores, buscando ampliar la base de sustentación de su espacio y la propia, ya que pese a su imagen para lograr un consenso fuerte que le de una oportunidad real de conducir la central obrera debe tener “mucha banca”. Si se va a los números, es muy difícil que en una elección –que se hace a través de los confederales, que tienen un voto, y que se entregan a los gremios en proporción a su número de afiliados –un candidato que no tenga apoyo de “los gordos”, es decir, los grandes gremios de servicio, pueda ganar. Pero si hay cierto consenso en la dirigencia, es más fácil negociar. Por eso el camionero no sólo motoriza acciones con sectores del gobierno, sino que tiene una amplia agenda con gremios, y se mostró en varios conflictos. Así, en poco tiempo se entrevistó con los despedidos de Cresta Roja, se reunió con trabajadores de la ANAC para apoyar sus reclamos y esta semana respaldó a Gabriel Ruiz, del Sindicato de Panaderos de Lanús, en lucha contra la federación nacional, liderada por años por Abel Frutos, un dirigente muy cercano a Hugo Moyano hasta que se distanciaron en 2017.

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