sábado 08 de agosto de 2020 - Edición Nº3707

Sociedad | 24 jul 2020

SEXO EN PANDEMIA

La pornografía como motor de la sexualidad: ventajas y peligros

La sexóloga Silvina Lizarraga recuerda que ver porno puede ser un ejercicio saludable si sirve para estimular la creatividad, pero puede volverse una adicción si llega a un extremo. La literatura erótica como alternativa más tradicional.


Sólo basta poner “sexo” en el buscador Google y ver la respuesta para darse cuenta de que la pornografía está entre nosotros. Internet facilitó el acceso gratuito a cualquier tipo de material, por lo cual ya es parte de nuestra vida sexual.

 

En su habitual columna en el programa radial de Política del Sur, la sexóloga Silvina Lizarraga remarcó que el porno “tiene sus aspectos positivos, como estimular la creatividad, alimentar la fantasía”, pero que a la vez puede ser negativo, porque, por ejemplo, “nunca se muestran juegos previos”. “Siempre lo que se muestra es el acto sexual, lo que demuestra que muchas veces muestra una visión ficticia del sexo”, agregó. Además de mostrar “cuerpos que no se ven en la vida real”.

 

“Para muchas personas, el porno es casi su educación sexual, y ahí está lo que busca en una relación”, explicó Lizarraga. Precisamente, hace un tiempo, la pornografía era un tema masculino, y la mujer un “objeto” de ese deseo. “Por suerte hay varias mujeres que están haciendo porno feminista, que cambiaron esta situación” expresó. 

 

Uno de los mitos es que a todos les gusta el porno o lo consumen, cuando algunas encuestas muestran que la mitad de las personas dicen que no les gusta. “Muchos aseguran que a la hora de tener un encuentro íntimo, ver porno los desmotiva, porque empiezan estas comparaciones del cuerpo, porque la pareja se excita más con lo que está haciendo”, agregó la especialista.  

 

 

En otros tiempos, el porno era más restrictivo. Hoy está en el celular de todos, lo que puede traer una complicación. “A muchas personas el único foco de estímulo es lo que reciben por la pantalla, donde hay una realidad toda creada, y eso deja de alimentar nuestros ‘ratones’”, esclareció Lizarraga.

 

Por eso, alertó: “(La pornografía) como forma de estímulo, está muy bien. Ahora, quedarse con que la única realidad es el porno o la única forma de estimulación, es errado, porque vas a ir a buscar lo que viste en el porno y no lo vas a encontrar nunca, porque no están los cuerpos. Necesito un juego previo, y eso no está. Y eso genera problemas.”

 

En casos extremos, muchas personas sólo pueden excitarse viendo porno, se vuelven adictos a la pornografía. “Es como que la pantalla los comió, hay que hacer un tratamiento, toda la sexualidad pasa por lo que ven y no pueden encontrarse con el otro”, subrayó la especialista. Esto puede ser un cuadro grave, sobre todo cuando la persona no puede concretar su fantasía en la realidad.

 

Un tema importante es buscar otros modos de estimular el erotismo, como por ejemplo, la literatura. “Realmente, un libro moviliza mucho más que ver una película, porque hay que imaginar esos personajes, agregarle los cinco sentidos a ese personaje. Entonces, es importantísimo usar los relatos eróticos para usarlos de disparador para la fantasía”, comentó Lizarraga.  

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