lunes 25 de mayo de 2020 - Edición Nº3632

Lomas de Zamora | 22 may 2020

OPINION

Ladrillo a ladrillo

Si bien el ladrillo cocido comenzó a utilizarse hacia el año 3.500 A. C. con el pasar de los años se descubrió que al cocerlos conseguían una resistencia parecida a la piedra, con la ventaja de que al ladrillo se le podía dar forma antes de cocerlo.


Por:
Antonio Novelli

Si bien el ladrillo cocido comenzó a utilizarse hacia el año 3.500 A. C. con el pasar de los años se descubrió que al cocerlos conseguían una resistencia parecida a la piedra, con la ventaja de que al ladrillo se le podía dar forma antes de cocerlo. Pues moldear ladrillos era más rápido y barato que tallar piedras. De este modo el ladrillo cocido pasó a ser un producto muy requerido. Al comienzo, solo era utilizado para la construcción de templos y palacios. Los ladrillos cocidos podían llegar a costar 30 veces más que los de barro tradicional hasta ese momento. Miles de años después, se dan comienzo a la producción en serie con la utilización de hornos industriales. 

 

El tema es que en nuestro país, ladrillo a ladrillo se edifica y da forma a las ciudades.

 

En Argentina se conseguían importados de Londres hasta el 1863, ese año se comenzaron a realizar algunas pruebas que lograron crecer y producir en Rosario los primeros ladrillos realizados a máquinas de manera serial fue ese el inicio la producción de los ladrillos nacionales hechos con máquinas.

 

En nuestra ciudad, Lomas de Zamora, en 1870 Don Pedro Sese solicitó autorización para la instalación de un horno para hacer ladrillos de manera artesanal con moldes en madera, la misma se concedió bajo la condición de instalarse 10 cuadras al norte y 20 al sur de la tres esquinas (actualmente, Intersección de Pereyra Lucena y Av. Hipólito Yrigoyen). El mismo no llegó a tener gran desarrollo industrial.

 

También en 1870, pero en la localidad de San isidro en tierras que pertenecieron a la familia Ruíz Guiñazú (apellido Ilustre si los hay) se instaló la Fábrica Nacional de Ladrillos. La misma ocupaba desde la avenida Centenario hasta la actual Villa La Cava y desde Int. Neyer hasta Int. Tomkinson.

 

Ante los estragos y horrores de la fiebre amarilla de 1871, que arrebató a Buenos Aires cerca de 20.000 almas, calculada sobre una población de 80.000 habitantes y teniendo en cuenta que grandes masas huyeron como pudieron a la campaña, la Gran Ciudad permaneció en el más completo abandono, desde la falta de provisión de agua, sin alcantarillados y sus calles desprovistas en su mayor parte de pavimentación, por nombrar alguno por donde se mirara reinó la desolación.

 

Este panorama fue el que llevó a la estatal DIRECCION DE OBRA SALUBRIDAD, que poseían galpones donde almacenaba cloro y el azufre. En el predio antes mencionado poner en funcionamiento los hornos de barro para la elaboración de los ladrillos.

 

Por lo cual se encontraría todo en un mismo predio donde producían ladrillos de molde que llevaban impreso “S. Isidro”.

 

Estos ladrillos con terminación cerámica era de suma higiene pues permiten el fácil lavado pero también son armonioso a la estética por lo cual se posicionaron rápidamente en el mercado. El piso de la plaza de Barrancas de Belgrano, una de las veredas del Solar de la Abadía, algunas construcciones antiguas, como las de San Telmo y edificios de Puerto Madero cuentan con estos ladrillos. Varias estaciones de trenes de los distintos ramales como los talleres de Remedio de Escalada.

 

En cuanto a quien fuera sus dueños, John Richard Smith quien fuera un ingeniero inglés instaló la fábrica de ladrillos San Isidro en el siglo XIX. El material era extraído de las tierras donde en actualidad se encuentra el barrio La Cava (nombre que se le dio a la zona porque de ahí sacaban la tierra para los ladrillos y quedaron pozos gigantes) y desde allí era transportado por zorras hasta la fábrica. Las locomotoras y las maquinarias necesarias para la fabricación de los ladrillos eran a vapor. La arcilla era prensada, razón por la cual su aspecto a cerámico logrando una dureza superior.

 

En Centenario y Tomkinson existía un desvío del ferrocarril para transportar los ladrillos, el azufre y otros materiales desde y hacia la fábrica. Fue adquirida por el Estado Nacional para proveer material a los planes de obras del gobierno ya que por contrato de 1874 el Estado debía proveer ladrillos para las obras de desagüe.

 

Las instalaciones ocupaban 129 hectáreas, contrataba a cientos de obreros locales y tenía una capacidad de producción anual de cinco millones de ladrillos. Luego amplió el terreno afectado a la fabricación y se construyeron tres hornos Hoffman y un secadero.

1879 fue un año especial, las campañas políticas, (Por cierto bastantes conflictivas) ocupaban un espacio importante en la vida cotidiana, ya que al año siguiente se iban a realizar elecciones presidenciales. A cargo de la presidencia de la Nación estaba Nicolás Avellaneda quien había elegido como candidato a sucederlo a Roca. Mitre tenía como candidato a Carlos Tejedor.

 

San Isidro era un importante zona mitrista, el gobierno decidió instalar tropas en el partido. Por tal motivo el Ejército eligió la Fábrica Nacional de Ladrillos, para acampar.

En 1880 se produjo una revolución que terminó con Roca presidente y la federalización de Buenos Aires entre otras cosas.

 

Con la ley de la Capital de 1880 la nueva capital iba a necesitar más ladrillos para la obra pública y la fábrica de ladrillos de San Isidro pasó a la órbita municipal.

En 1888 fue transferida a una empresa arrendataria para obras de salubridad y en 1893 volvió al control del gobierno, que amplió la producción anual a 175 millones de ladrillos.

Hoy día estos ladrillos podes encontrarlos en Puerto madero. En la usina del Arte entre otros lugares, como los gabinetes de lo que fuera la italo argentina con sus clásicos forma, con la desaparición de este horno una gran cantidad de personas y familias quedaron sin empleo. Y un oficio tradicional casi en extinción.

 

Otras fabrica que irían apareciendo en torno al crecimiento de las urbe podemos mencionar F.CTIBOR (la Plata),LADRILLAL (Capital Federal),LA INVENCIBLE ( Flores) como las más destacadas.

 

(*) Me reservo el derecho a la propiedad intelectual está regulada por la LEY 11.723 sancionada el 28 de septiembre de 1933.

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