domingo 24 de mayo de 2020 - Edición Nº3631

Opinión | 27 mar 2020

ANIVERSARIO

Hacia un nuevo Renacimiento Argentino

En esta infausta fecha de nuestra historia nacional rendimos homenaje y reconocimiento al Tercer Gobierno justicialista y a sus miembros.


Por:
Frente Peronista para la Restauración Nacional

En esta infausta fecha de nuestra historia nacional rendimos homenaje y reconocimiento al tercer gobierno justicialista y a sus miembros, las primeras víctimas del pronunciamiento cívico-militar que implementó en nuestro país la destrucción de la obra revolucionaria llevada a cabo por el peronismo a lo largo de sus tres etapas de gobierno. Pronunciamiento que se propuso retroceder a la Argentina previa a junio de 1943 y que puso en manos del poder financiero internacional el control, dominio y manejo de la actividad económico-social, política, cultural y espiritual de la Nación.

 

En especial rendimos nuestro mayor homenaje y reconocimiento a la primera mujer en el mundo que accedió a la primera magistratura de un país, la compañera María Estela Martínez de Perón, porque no sólo se puso al frente del gobierno luego de la desaparición física del General Perón, manteniendo firme y en alto las banderas de su ideario político, sino porque soportó estoicamente su infame derrocamiento y su aborrecible e injusta detención arbitraria durante años, sin juicio y sin denuncia alguna, simplemente por ser la esposa de Perón y garante de su legado.

 

Y en este mes dedicado a honrar a las mujeres, rendimos nuestro más profundo homenaje y reconocimiento a las ejemplares figuras femeninas de nuestra historia patria, y en particular a las miles de compañeras que consagraron sus vidas al servicio de la gran causa nacional del pueblo y de la Patria, sin ningún tipo de dobleces y mezquindades, demostrando que la mujer se realiza en plenitud cuando vive al servicio de una causa grande trascendente y en compañía del hombre, como predicó e inculcó Eva Perón: la Argentina peronista dignificó y ensalzó a la mujer mucho antes que un feminismo extranjerizante invadiera nuestras tierras, para impulsar un antagonismo antinatural y suicida, disolvente de la unidad básica y fundamental de la vida nacional: la familia.

 

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