sábado 26 de septiembre de 2020 - Edición Nº3756

Arsenal | 4 nov 2019

SUPERLIGA

Al que madruga, Dios no lo ayuda

En una mañana primaveral, con el sol como protagonista, Arsenal visitó la Bombonera para enfrentarse a un Boca herido luego de la eliminación en la Copa Libertadores y de la derrota frente a Lanús. El partido finalizó 5-1 en favor del local. Dirigió Pablo Echavarría.


Fue un domingo atípico. Los mates y las facturas se compraron un poco más temprano para acompañar al Viaducto desde la televisión en su visita a La Boca. El conjunto de Rondina venía de dos empates seguidos en condición de local. Por otra parte, el equipo de Alfaro estaba golpeado por sus últimos resultados. El reloj marcaba las 11 y el encuentro comenzaba con mucha intensidad.

Durante la semana, Sergio Rondina indicó que era clave aguantar los primeros 15 minutos para luego jugar con la desesperación de Boca y su gente. Su premonición se cumplió a medias, ya que el primer gol del rival fue a los 16 minutos. Luego de algunos rebotes en un tiro libre, la defensa dejó solo a Carlos Tévez, quien ensayó una pirueta magnífica y abrió el marcador.

A partir de este tanto, el partido ganó en emoción. Arsenal buscaba el empate con un buen volumen de juego (de la mano del tándem Torrent Soraire), y de esta manera tuvo sus chances claras de marcar la igualdad.

García pifió dentro del área chica. El mismo Jesús Soraire cabeceó de pique al suelo, pero Andrada salvó. Kaprof se dio media vuelta a pocos metros del arco y definió muy mal. El equipo del Huevo mostraba que no se achicaba pese al resultado adverso y merecía el empate.

Pero el fútbol no es un deporte de merecimientos y hay pruebas sobradas de ello. Iban 44 minutos y Wanchope Ábila -quien estaba jugando un pobre primer tiempo- la agarró y se la llevó 30 metros a los tumbos ante la mirada cómplice de los zagueros centrales, para definir débil contra el cuerpo de Gagliardo, quien no salió del todo firme y la pelota quedó muerta a su espalda, favoreciendo al delantero rival. 2-0 y un gol muy parecido al que se sufrió frente a Central Córdoba. Baldazo de agua fría para ir a los vestuarios.

El complemento arrancó frenético. Torrent -el jugador más peligroso en la ofensiva- llegó al fondo y envió un centro milimétrico a la cabeza de García. Juanchón estaba muy bien ubicado entre los centrales de Boca y cabeceó sólo, a pocos metros del arco. La pelota se fue al lado del palo derecho de Andrada. Arsenal seguía desperdiciando chances claras de gol y seguía sufriendo a Boca, porque un minuto después, Fabra escaló en su lateral y, al entrar al área, definió bruscamente al palo de Gagliardo. 3-0 y a cobrar.

Luego de este gol, Arsenal perdió inteligencia a la hora de manejar la pelota, pero eso no impidió que siguiera buscando el descuento. Kaprof nuevamente pudo convertir, pero Andrada le ahogó el grito. Del otro lado, Gagliardo evitó el cuarto en más de una ocasión.

El tanto del honor llegó a los 87 minutos. Cérica -que había ingresado- recibió una fuerte falta cerca de la medialuna, y Álvarez Suárez cambió tiro libre por gol. No había sensación de que Arsenal pueda empatar, pero el gol servía para decorar el resultado: 3-1.

Cuando parecía que todo estaba terminado, Mauro Zárate y Frank Fabra, nuevamente, aprovecharon los errores defensivos y definieron el partido.

El encuentro terminó 5-1. Las conclusiones son claras. Arsenal desaprovechó muchas oportunidades que podrían haber cambiado el rumbo, pero también volvió a evidenciar graves errores defensivos.

Si bien no todos los rivales son Boca, en la Superliga estas desatenciones pueden costar la pérdida de puntos importantes. Seguramente el deseo y objetivo de Rondina sea que los jugadores no sientan tan fuerte esta derrota y así poder trabajar como venían haciéndolo.

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