martes 25 de febrero de 2020 - Edición Nº3542

Gremiales | 15 ene 2020

ANALISIS

La renovación de autoridades de la CGT perfila una intensa disputa interna

Este año la central obrera deberá renovar su conducción, y ya se empiezan a plantear diferencias entre los sectores. Los “gordos” y aliados quieren a Héctor Daer como secretario general, y dicen que tiene el aval de la Casa Rosada. El moyanismo habla de “conducción de consenso”, pero critican a los dialoguistas de la era Macri. La renovación de autoridades de la cámara transportista anticipa la disputa de agosto.


Por:
Diego Lanese

Pese a las internas, las renuncias y los cuestionamientos, la comisión directiva de la CGT está encaminada a terminar su mandato, en agosto de este año. El triunvirato acordado por las tres fracciones principales en 2016 logró mantener la conducción, y si bien llega con un integrante todo hace pensar que entregará el mando como marcan los estatutos. Hasta que eso ocurra, se espera mucho movimiento interno en la sede de Azopardo, ya que son varios los espacios en pugna, que quieren influir en la futura conducción. La tarea no será sencilla, ya que las diferencias son grandes, no en materia de alineamiento político –la gran mayoría apoya hasta ahora al gobierno de Alberto Fernández –sino en cuestiones vernáculas. El papel jugado por cada dirigente durante la gestión de Mauricio Macri dejó huellas, y por más que algunos quieran olvidarlas, serán parte de los condicionantes a la hora de elegir las nuevas autoridades

 

Esquemáticamente, hay dos grupos en disputa. Por un lado el oficialismo, compuesto por los “gordos” e “independientes” más varios aliados, que hoy sostienen la conducción de la central obrera. Por el otro, los espacios más combativos, que se identifican con el Frente Sindical para el Modelo nacional, espacio que lideran Hugo Moyano y Sergio Palazzo. Además, existen muchos pequeños agrupamientos que buscan su lugar en el esquema interno, desde los ex integrantes del MASA (hoy denominados SEMUN) hasta los transportistas de la CATT.

 

Una idea en la que todos coinciden es que la conducción futura debe recaer en un secretario general, pero nadie se anima a ocho meses del confederal a dar un nombre. Por lo bajo, la actual conducción afirma que Héctor Daer, parte del triunvirato, tiene el aval de la Casa rosada, y sería el hombre que prefiere el presidente Fernández para la futura CGT. Así se lo anticiparon a Política del Sur fuentes muy cercanas al dirigente, que prefiere mantener el silencio al respecto. Daer llegó a la conducción cegetista como referente de la CGT Alsina, que conducía el metalúrgico Antonio Caló, y que sostuvo su apoyo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner cuando Moyano rompió su alianza. Desde allí se apoyó la candidatura presidencial de Daniel Scioli, pese a haber sido elegido diputado nacional por el Frente Renovador. Las buenas relaciones con el espacio de Sergio Massa y sobre todo con el presidente Fernández le dieron un espacio en la mesa que unificó el apoyo peronista al actual mandatario, papel que lo catapulta para conducir la central obrera.

 

Para el moyanismo, los actuales integrantes del consejo directivo tuvieron una actitud muy “blanda” con el gobierno de Macri, y no deberían ser parte de la futura conducción. “Primero tenemos que hablar de la unidad de todo el movimiento obrero dentro de la CGT, le dijo a Política del Sur un dirigente del Frente Sindical, que busca que la futura central “premie” a los dirigentes que resistieron al macrismo. “Tenemos que pensar en un secretario general y un consejo directivo que sea de todos”, agregó el mismo dirigente, que no descartó que se termine realizando una elección para definir la situación. “No podemos hacer futurismo, pero lo ideal es lograr la unidad, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles. Necesitamos un movimiento obrero que ayude a recuperar el país, y eso se logra solo estando todos juntos”, destacó el dirigente moyanista.

 

Primeros movimientos

Una de las alternativas para evitar una larga interna en la CGT hasta que en agosto se haga el confederal es adelantar la elección de autoridades. Si bien algunos espacios lo tienen como una idea, la mayoría en Azopardo creen que hay que cumplir los tiempos. En el SEMUN, Sindicatos en Movimiento por la Unidad, dicen que hay que respetar los tiempos. Este grupo es una ampliación del MASA, es liderado por Caló y el ferroviario Sergio Sasia, y busca imponerse como una “tercera posición” a la disputa de dialoguistas y combativos. “Hay que respetar los reglamentos, cuando no lo hicimos terminamos fracturados”, remarca ante Política del Sur uno de los integrantes del espacio. En un reciente acto, sumaron unas 40 organizaciones, que serán claves en la disputa interna en el futuro.

 

Un anticipo de la disputa por la conducción de la CGT se verá en febrero, cuando la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) renueve autoridades. Allí, el ex integrante del triunvirato Juan Carlos Schmid deberá revalidar la conducción, aunque no se sabe si buscará la reelección. La poderosa CATT reúne a 40 organizaciones que tiene una fuerte incidencia en la actividad del país, ya que incluye al transporte público. Uno bloque dentro del esquema lo forman ferroviarios y colectiveros, liderados por Sasia, Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA). Desde hace un tiempo trabajan en tándem incluso dentro de la CGT –cerca de Daer –y ahora podrían buscar un lugar en la CATT. Además, un bloque de gremios cercanos a Hugo Moyano que en el pasado empoderó a Schmid, pero que hoy está trabajando por su cuenta, ya que el dirigente enfrió su relación con el camionero. También pesan los gremios aeronáuticos, que vienen moviéndose en unidad, un grupo que responde a la CTA de los Trabajadores y otras que intenta lidera el taxista Omar Viviani.

 

A diferencia de la CGT, en la entidad transportista la elección es por organizaciones: todas, grande so chicas, valen un voto. Se espera que haya un acuerdo, pero hasta ahora no hubo anuncio formal de tal situación. En el pasado la CATT se fracturó como la CGT, por las distintas miradas sobre el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En ese caso, quienes mantuvieron el respaldo al kirchnerismo formaron la UGATT, una federación paralela que tuvo escaso vuelo, y que terminó de disolverse hace un tiempo, cuando sus gremios volvieron a la CATT, fortaleciendo su poder interno, que ahora deberá sortear la amenaza de una fractura.

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