sábado 14 de diciembre de 2019 - Edición Nº3469

Opinión | 28 nov 2019

DURAS CRÍTICAS

Esquizofrenia progresista y legalización del aborto. Carta al diputado nacional Agustín Rossi

El secretario político del Movimiento Primero la Patria, José Quarracino, se dirigió al diputado nacional del Frente para la Victoria y argumentó su rechazo al aborto legal y gratuito, en respuesta al apoyo que manifestó el legislador al respecto. El dirigente peronista sostuvo que el aborto es impulsado por "el clan Rockefeller".


Señor diputado de la Nación Agustín Rossi

De mi mayor consideración:

 

Días pasados usted hizo unas declaraciones con respecto a la discusión planteada entre las intenciones del Dr. Alberto Fernández de legalizar el aborto y la réplica del arzobispo de La Plata.

 

Según reprodujeron algunos medios de comunicación, usted afirmó, entre otras cosas, que “se trata de un tema de salud pública” y que “se debe respetar el derecho de la mujer” a abortar.

 

En primer lugar, usted repite lo que dicen otros: que el aborto es un “tema de salud pública”. Permítame preguntarle: si es un tema de salud pública o un problema sanitario, ¿por qué entonces el aborto forma parte del capítulo del Código Penal que se refiere a los delitos contra la vida de las personas (LIBRO SEGUNDO: DE LOS DELITOS -TITULO I: DELITOS CONTRA LAS PERSONAS -Capítulo I: Delitos contra la vida -Artículos 85 a 88).

 

Ya desde los tiempos del médico griego Hipócrates de Cos (siglos VI-V a. C.), el aborto ha sido considerado un crimen, el asesinato de un niño o niña en el seno materno. Y como siempre fue entendido como un crimen, que lo es, su ejercicio constituye un acto criminal que debe ser penalizado y condenado. Por eso el famoso médico griego, seis siglos antes de Cristo, lo repudiaba como acto de un médico, por ser un crimen.

 

Usted se reivindica como peronista. Sabrá entonces que para el Doctor Ramón Carrillo, el aborto constituía un delito que debía ser castigado, no tanto en la mujer que abortaba, sino en los profesionales y enfermeras que se prestaban a su implementación. Ramón Carrillo estaba “convencido que el aborto criminal constituye una práctica amoral y delictuosaaun cuando la tomen a su cargo profesionales en el arte de curar, (por eso el Estado) ha orientado sus esfuerzos hacia la meta de desterrarla para siempre de entre nosotros[1].

 

¿Usted cree que Ramón Carrillo era un ignorante o un retrógrado, que ignoraba que matar al propio hijo o hija es un derecho? ¿No será que usted está equivocado?

 

¿Sabe, diputado, quién inventó que el aborto es un problema de salud pública? Si no lo sabe, es grave: el inventor del aborto (matar al hijo) como derecho fue John Davison Rockefeller III, en 1972, en su famoso plan del control de natalidad para Estados Unidos, elaborado por pedido del entonces presidente, Richard Nixon, en 1970. En ese texto, el miembro de la oligarca familia de Ohio sostuvo que “el aborto es un elemento en el sistema general de cuidado de la salud materna e infantil”, no un crimen en el que se asesinan bebés por nacer[2].

 

En segundo lugar, usted postula que el aborto es un derecho de la mujer que debe ser respetado. Permítame preguntarle: ¿En qué parte de la Doctrina Justicialista usted se inspira para afirmar esto? ¿En qué texto de Perón o de Eva Perón se respalda usted para sostener que matar al propio hijo es un derecho de la mujer? ¿Cuándo o dónde Perón y Eva Perón afirman eso? Eva Perón, al hablarles a las mujeres, siempre las cualificaba como hijas, esposas o madres, pero nunca las reconoció como asesinas de sus hijos. Más aún, ¿en qué tradición jurídica de las distintas culturas y civilizaciones desarrolladas a lo largo de la historia universal ha encontrado usted tipificado el aborto como derecho? Sería bueno saberlo.

 

¿Sabe usted que el que inventó “el aborto como derecho de la mujer fue Mister John Davison Rockefeller III, al postular que “las mujeres deben ser libres para determinar su propia fertilidad, que el tema del aborto debe dejarse a la conciencia del individuo involucrado, en consulta con su médico, y que los estados deben ser animados a sancionar estatutos positivos que promuevan un ámbito claro y positivo para la práctica del aborto a petición?”[3].

 

En esta línea de pensamiento, Mr. JDR III supo definir al aborto como “el derecho de la mujer para determinar su propia fecundidad”[4], que es lo mismo que usted dice.

 

El “derecho al aborto” no proviene de la tradición humanista y cristiana que nos caracteriza como justicialistas e hispanoamericanos, sino de la pútrida oligarquía financiera que el clan Rockefeller representa. Si para usted predicar a los Rockefeller es militancia nacional y popular… salvo que usted piense que la familia Rockefeller es un clan progresista, revolucionario. ¿No es más bien uno de los clanes que se ha robado el mundo en provecho propio y de sus cómplices?

 

Se dará cuenta, diputado Rossi, que lo que usted proclama a favor del aborto no es otra cosa que los eslóganes criminales y genocidas del Rockefeller “padre y patriarca” del genocidio demográfico más espantoso que haya conocido la humanidad”. Si se proclama peronista, ¿por qué no sigue las enseñanzas de nuestro héroe y mártir Ramón Carrillo? ¿Por qué, si usted es peronista, difunde las ideas criminales y genocidas de un Rockefeller?

 

No pongo en duda su adscripción al peronismo y a su líder, pero cuando usted abre la boca a favor del aborto no habla como Perón, habla como los Rockefeller.

 

¿No es raro esto, diputado Rossi? Usted se proclama peronista, pero lo que dice respecto del aborto como derecho ya lo afirmaba en 1972 el mencionado oligarca estadounidense. Más todavía, para este siniestro personaje, “sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados”[5], que es lo que usted dice con otras palabras: la mujer tiene derecho a continuar o no con su embarazo, aunque ello signifique el asesinato de su propio hijo.

 

¿En qué parte de la Doctrina Justicialista se inspira usted para coincidir con el pensamiento genocida de la oligarquía yanqui representada en John Davison Rockefeller III? Permítame decirle, a riesgo de ser irónico, que el suyo es un peronismo rarísimo, un “peronismo a la Rockefeller”.

 

Recuerdo que cuando usted asumió como jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, en el año 2009, terminó su discurso pidiendo perdón por haber apoyado en su momento las políticas neoliberales de Carlos Saúl Menem. Pero ahora no tiene problemas en “proclamar” las políticas demográficas genocidas de la más inmunda de las oligarquías que haya conocido el mundo. ¿No le parece un poco esquizofrénico lo suyo? Menem no, pero Rockefeller sí. ¿Y usted se cree progresista y antiliberal?

 

Pero en realidad, estimado diputado Rossi, el problema de fondo es militar y servir a Rockefeller y su holocausto demográfico o servir a la Causa de Perón. ¿O usted se olvida que para nuestro querido General, “los únicos privilegiados son los niños”, mientras que para los oligarcas yanquis, “los únicos que tienen derecho a ser asesinados son los niños por nacer”?


En todo caso, usted tiene todo el derecho de “predicar” la ideología genocida del clan Rockefeller, pero no diga que eso es peronismo. Estimado, para Perón, la Justicia es la base y el fundamento de la edificación de la Comunidad Organizada; para Rockefeller y su jauría antinatalista, el sacrificio y asesinato de millones de niños antes de nacer es la base de su Sociedad Progresista. Como nos enseña Perón, “no transportemos al diálogo social nuestras propias confusiones”, y no llevemos a cabo la estafa intelectual de poner en boca de Perón y Eva Perón la ideología criminal de la oligarquía financiera internacional que los Rockefeller representan.

 

Y en tercer lugarlegalizar el aborto es implantar la pena de muerte contra seres absolutamente inocentes y absolutamente indefensos, pero la Constitución Nacional impide que una legislación de este tipo pueda ser aprobada, ya que la Convención Americana de Derechos Humanos (incorporada a nuestra Carta Magna) sostiene que “todo ser humano es persona” (como el niño o niña en el seno materno), que “toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica” y a que “se respete su vida a partir del momento de la concepción”, que “nadie puede ser privado arbitrariamente de la vida” y que “no se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido”[6].

 

Si usted pretende legalizar el aborto, es decir, implantar la pena de muerte para inocentes e indefensos en el seno materno, sepa que está yendo en contra de la Constitución Nacional y de la Convención Americana de Derechos Humanos, porque no puede implantar la pena de muerte, ya que legalmente no existe ni tiene vigencia en nuestro querido país, la Constitución Nacional se lo impide.

 

Habiendo tanta basura con rostro humano que merece el “premio” de recibir la pena de muerte, usted sólo postula su aplicación en los niños por nacer. ¿En qué parte del pensamiento de Perón o de Evita se ha inspirado usted?

 

En su discurso del 1º de mayo de 1974, ante la Asamblea Legislativa, Perón sostuvo (y sigue sosteniendo) que el Justicialismo desea llevar a cabo una revolución, pero una revolución en paz, sin que cueste la vida de ningún argentino. Usted parece apoyar la idea de “edificar” una sociedad fundada en la eliminación sistemática y arbitraria, antes de que nazcan, de los seres humanos que vienen al mundo, porque parece ser que usted cree que se pueden eliminar los seres humanos de los que no se desea su existencia, tal como lo ha impuesto dogmáticamente John Davison Rockefeller III. Permítame preguntarle: ¿por qué entre Perón y Rockefeller usted elige a este último? ¿Acaso considera que Perón “ya fue”?

 

Y en última instancia, ¿sabe usted quién afirmó que el aborto es el asesinato de un ser humano, de un bebé? Lo reconoció en 1952 la mismísima Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF), la red británica abortista más grande del mundo, subsidiada y subvencionada en un 80 por ciento de su presupuesto por gobiernos nacionales y por fundaciones fuertemente vinculadas al poder financiero internacional[7].

 

Estimado diputado Rossi, el aborto no es un problema de salud pública, es un proyecto de genocidio continuo de la más reaccionaria de las oligarquías parasitarias que haya conocido el mundo, es un proyecto político criminal y cobarde.

 

Vuelva a Perón, a Evita y a Carrillo, don Agustín, o cámbiese la camiseta, pero no le atribuya a nuestros líderes y próceres el proyecto siniestro y criminal de los parásitos que de seres humanos sólo tienen la forma y la imagen, porque tienen alma de hienas.

 

Si le place, podemos encontrarnos y debatir estas cuestiones más a fondo, porque no creo que usted apoye esta barbarie por pertenecer a centros subvencionados por el imperialismo financiero. Si no le interesa, siga con lo suyo y yo seguiré con lo mío, porque “allá en el horno nos vamos a encontrar”.

 

Quedo a su disposición, si lo deseaEntre tanto, le adjunto a esta carta algunos trabajos complementarios de lo que le he dicho en estas líneas, para reforzar nuestra concepción justicialista “simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”.

 

Lo saludo atte. en Dios, nuestra querida Argentina y Perón

 

 José Arturo Quarracino

 

[1] Ramón Carrillo, “Al margen de la ley”, Subsecretaría de Informaciones de la Nación, 1951.

[2] Rockefeller Commission Report, Population Growth and the American Future, New York 1972, Chapter 11. Ver en: http://www.population-security.org/rockefeller/001_population_growth_and_the_american_future.htm. La última cita es repetida literalmente por todas las feministas que promueven el aborto como derecho legal, seguro y gratuito. Toman como modelo de mujer y del ejercicio de su libertad el esquema del macho Rockefeller.

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