sábado 25 de mayo de 2019 - Edición Nº3266

Gremiales | 3 may 2019

ANÁLISIS

Los paros y la falta de consenso interno dejaron al triunvirato al borde del nocaut

Los sectores combativos y los transportistas desafiaron a la conducción de la central obrera, que vive horas de debilidad extrema. “Esta dirigencia no puede seguir”, dispararon desde la Corriente Federal. Puertas adentro, se busca salir de la crisis con algunas concesiones del Gobierno, que cuestionó las medidas y sostiene la actual conducción.


Por:
Diego Lanese

Con una movilización que colmó la Plaza de Mayo, los gremios combativos llevaron adelante el martes pasado su paro nacional, una demostración de fuerza que puso a la CGT en una virtual fractura. La no adhesión de la conducción de la central obrera dejó expuestos a los dialoguistas que hoy manejan los hilos en Azopardo, que además sufrieron al otro día otro golpe: el paro de transportistas contra el Impuesto a las Ganancias. Si bien la segunda medida contó con cierto aval implícito de la dirigencia cegetista, demostró que el liderazgo del espacio más grande del movimiento obrero argentino está en disputa. La gran consecuencia de estos dos días de protestas es el cuestionamiento al fallido triunvirato, la forma en que en 2016  los gremios intentaron salir de la fragmentación y que hoy experimenta sus últimos días.

 

Tanto el paro del Frente Sindical y sus aliados como el que realizaron el 1 de mayo los integrantes de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), dejó expuesta a la conducción de la CGT, hoy en manos de Héctor Daer y Carlos Acuña, y con el respaldo de los “gordos” e “independientes”. El no acompañamiento generó duros cuestionamientos, que se vivieron en los discursos de la jornada del martes, que reunió a unos 200 mil trabajadores. Las críticas lanzadas contra el Gobierno tuvieron el mismo calibre que las recibidas por la conducción cegetista, que en algunos tramos de la jornada fue abiertamente insultada por los movilizados.

 

“Lo que puso en juego esta protesta es la correlación de fuerzas en el movimiento obrero. Creemos que esta conducción no puede seguir”, sostuvo un dirigente de la Corriente Federal, ese espacio liderado por el bancario Sergio Palazzo. En diálogo con Política del Sur, este dirigente, cuyo sindicato paró el martes, agregó que “cada vez más gremios deciden dejar de apoyar a una dirigencia que no escucha los reclamos y el descontento. Hoy somos mayoría los que queremos un plan de lucha”.

 

En este sentido, el paro de los Moyano y el resto de los gremios -incluidas las dos CTA- contó con unas 80 organizaciones sindicales que ya no quieren que el triunvirato siga funcionando. De estos, 14 son los gremios confederados que abandonaron sus cargos en el directorio de la CGT. 

 

En cuanto a la protesta de la CATT, si bien la no adhesión al paro del martes fue vista con buenos ojos por Daer, Acuña y compañía, durante la jornada el titular de la entidad, el ex integrantes del triunvirato Juan Carlos Schmid, criticó el accionar de la CGT y aprovechó para pedir un cambio de rumbo. “No hay debate dentro de la CGT”, sostuvo el dirigente, que integró la conducción por pedido de Hugo Moyano, pero luego se distanció del camionero, a la vez que dejó su cargo en Azopardo.

 

“Estoy en una posición de no estar alineado en las líneas de fractura que hoy están dentro de la CGT. Parece ser que alguien en la Argentina de hoy que tenga una postura intermedia entre los extremos, no tiene lugar y es un boludo”, se quejó en declaraciones radiales.

 

Reacción oficial

 

En medio de estos enfrentamientos y tensiones internas en el seno del movimiento sindical, el Gobierno salió a criticar el paro y aprovechó la confusión para intentar restarle importancia. A la vez que consideró “un fracaso” la protesta, negocia con los dialoguistas algunas ventajas, como el giro de los fondos necesarios para sostener la atención de las obras sociales. Además, el oficialismo vuelve a discutir con los popes de la CGT la ley de blanqueo laboral.

 

Las versiones indican que se retomarán en breve las discusiones para intentar llegar a un acuerdo, atando la aprobación de esta norma con otra de mucho interés para los gremios: la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología de Salud (AGNET), que frenará los juicios millonarios a la seguridad social. Ambas iniciativas irán atadas para intentar convencer a los gremios que apoyen la propuesta.

 

Desde El Frente Sindical no se sorprendieron de esta negociación y aseguran que “el único sector que quiere que siga esta conducción es el gobierno de Mauricio Macri”. “Son capaces de seguir apoyando a Macri hasta diciembre, así de perdidos están. Pero sus propias bases se lo harán pagar”, aseguró un dirigente del espacio, ante la consulta de Política del Sur.

 

Además, dese la Casa Rosada salieron a agitar los costos del paro, una forma de intentar aislar a los gremios combativos de sectores como  el comercio. En ese sentido, se conocieron cifras sobre las pérdidas en el sector comercial de la protesta: unos 12.770 millones de pesos, según estimó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

 

A través de un comunicado, la CAME indicó que las ventas cayeron en promedio un 41 por ciento, aunque reveló que “sólo un 19 por ciento de los comercios se adhirió al paro”. “El paro general tuvo mucho ruido, pero baja adhesión en el sector comercial, aunque con un fuerte impacto en la caída de las ventas", señaló la entidad, al asegurar que de las pérdidas estimadas, al menos 4.721 millones de pesos (104 millones de dólares) “fueron de negocios que directamente no abrieron”.

 

En tanto, para seguir su histórico enfrentamiento con los gremios, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tuvo una insólita idea: pasarles la factura de los gastos del operativo policial a los gremios.

 

“Que los organizadores paguen los gastos extraordinarios (unos 23 millones de pesos) que generó el inmenso operativo de seguridad que se debió coordinar entre las fuerzas federales (Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía Aeroportuaria y Prefectura Naval) y la Policía de la Ciudad”, afirmó en otro comunicado la cartera laboral. Una nueva forma de afirmar el perfil antisindical de la funcionaria y el Gobierno, intentando aprovechar la fractura del movimiento obrero para potenciar una actitud que, de repetirse las protestas, se irá potenciando hasta que lleguen las elecciones.  

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