domingo 24 de marzo de 2019 - Edición Nº3204

Otros | 24 dic 2018

De la ilusión a la decepción

Talleres de Escalada vivió un año de contrastes. Pasó de pelear el campeonato en el tramo final del primer semestre a la desilusión en el segundo torneo, en el que terminó último e inmerso en una crisis de la que no puede salir.


Daniel Vicentín asumió en Talleres a principios del 2016. Después de ser ayudante de campo, afrontaba su primera experiencia al mando de un grupo, y la situación no era para nada fácil porque debía enderezar el rumbo de un equipo que peleaba la permanencia en la Primera B Metropolitana.

Sin embargo, y para sorpresa de propios y extraños, el Tallarín se levantó y llegó a estar en el tercer lugar de la tabla de posiciones. Se ilusionó con pelearle el ascenso a Estudiantes de Caseros y Platense, pero en el tramo final del torneo se cayó y quedó noveno.

De todas formas, la campaña fue muy destacable. Finalizó en el noveno puesto y clasificó al reducido, donde fue eliminado por Estudiantes de Buenos Aires, quien luego quedaría en las puertas del ascenso.

Para la segunda parte del 2018, el club se puso como meta incorporar jugadores para dar el salto de calidad necesario. El objetivo planteado entre Comisión Directiva y cuerpo técnico pasaba a ser pelear el ascenso a la Primera B Nacional, y para ello llegaron 17 refuerzos: Ezequiel Cacace, Guillermo Santana, Alejandro Gómez, Maximiliano Badell, Maximiliano Laso, Marcos Aguirre, Mariano Trípodi, entre los más destacados.

El equipo comenzó bien el torneo con una victoria sobre Deportivo Español como visitante por 1-0, pero después, inexplicablemente, entró en una debacle que le costó la salida del entrenador. Daniel Vicentín dejó el cargo después de caer ante Estudiantes de Caseros por la sexta fecha por 1-0. No le encontró la vuelta a un equipo nuevo que había ganado partidos importantes en la pretemporada pero que no pudo volcar todo lo hecho a la competencia oficial.

Tras un año y nueve meses al frente del equipo, dejaba el cargo Vicentín y asumía Gustavo Noto, exentrenador de San Telmo, Alvarado, Unión de Mar Del Plata, entre otros. El marplatense tenía la difícil misión de enderezar el barco de un conjunto que arrastraba cinco derrotas en fila.

Sus dos primeros partidos fueron con caídas ante Barracas Central y All Boys. La situación ya era más que preocupante porque el Tallarín acumulaba siete encuentros yéndose perdedor, y la mano no cambiaba. De todas maneras, el equipo insinuaba una levantada en cuanto a lo futbolístico, y después de un empate y una nueva derrota, llegaron dos triunfos consecutivos ante Almirante Brown y San Telmo que ilusionaron con una levantada.

El equipo comenzó a tener otra actitud y, a través de Maximiliano Badell, quien se transformó en el goleador con cuatro goles, las atajadas de Ezequiel Cacace, el despliegue de Marcos Aguirre y la suma del cambio de mentalidad que dan los triunfos, se ilusionó con hilvanar victorias que lo colocaran cerca de los puestos de reducido.

Sin embargo, no dio la talla con la situación y se cayó. No pudo ganar más y en las siete fechas restantes sólo acumuló empates y derrotas. La jornada final fue caída estrepitosa a manos de Atlanta por 4-0, dejando al equipo en la última posición junto a Deportivo Español con 14 puntos.

Tres triunfos, cinco empates y once caídas fue la cosecha registrada con los dos entrenadores, Daniel Vicentín y Gustavo Noto. Ahora habrá que barajar y dar de nuevo, un equipo que inició un ciclo saliendo de los últimos puestos y clasificando a un reducido, y cuando parecía que se encaminaba, le tocó volver a caer en la lucha por la permanencia por los magros resultados obtenidos.

El objetivo del cuerpo técnico y los dirigentes para la segunda parte del certamen pasará por darle un cambio al rumbo que por ahora es adverso. Por ese motivo, se está analizando quiénes pueden ser los futuros refuerzos, aunque todavía no hay nombres, aunque se supone que serán un marcador central y un delantero.

La primera decisión que tomó Gustavo Noto fue prescindir de una serie de jugadores para la etapa que se viene: Pablo Bangardino, Nicolás Ayr, Iván Ramos, Juan Sánchez, Gabriel Giacopetti y Mariano Trípodi, algunos de los cuales tuvieron alguna participación en el ciclo conducido por Daniel Vicentín y fueron relegados por malos rendimientos, mientras que otros integraron el banco de suplentes. Lo cierto es que deberán solucionar su situación contractual y buscar nuevos horizontes.

También se supo que los juveniles Nazareno Hermida y Hernán Caruso volverán a su categoría, la Cuarta División, con la idea de que sumen más competencia. También está en duda la continuidad del defensor Santiago Echeverría, que se definirá en los próximos días.

Por otra parte, el resto de los futbolistas fueron licenciados hasta el 3 de enero, cuando vuelvan al trabajo en las instalaciones de Timote y Manuel Castro. Luego partirán para realizar la pretemporada en el Club San Fernando.

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