La inseguridad volvió a colarse de lleno en el centro de la escena política lanusense. Y esta vez no fue por un hecho policial ni por un reclamo vecinal, sino por una discusión que expuso dos miradas completamente opuestas sobre cómo enfrentar uno de los problemas que más preocupa a los habitantes del distrito.
En una sesión caliente, atravesada por cruces, chicanas y pases de factura, el Concejo Deliberante convalidó la semana anterior la creación de la Mesa de Coordinación Interpoderes de Seguridad Local, una iniciativa impulsada por el intendente Julián Álvarez que buscará sentar en una misma mesa a representantes del Municipio, la Justicia, las fuerzas de seguridad, el Ministerio Público Fiscal, legisladores provinciales y nacionales y funcionarios de distintos niveles del Estado.
La apuesta del oficialismo es clara: mostrar que la inseguridad ya no puede abordarse desde compartimentos estancos y que el delito requiere coordinación política, judicial y policial.
El problema es que la oposición leyó exactamente lo contrario.
Para los bloques opositores, la creación de este nuevo ámbito constituye una admisión implícita de que la estrategia actual no está funcionando.
La primera en encender la mecha fue la concejala libertaria Patricia Werenicz, que recordó que meses atrás el gobierno municipal se presentaba como ejemplo en materia de seguridad.
“Nos vendían que Lanús era un modelo y ahora tienen que armar una mesa porque solos no pueden”, fue, en síntesis, el mensaje que bajó desde La Libertad Avanza.
La crítica tocó un punto sensible. Porque si hay algo que atraviesa hoy la conversación política en Lanús, como en buena parte del Conurbano, es la percepción creciente de inseguridad.
Robos violentos, motochorros, entraderas y hechos cada vez más resonantes alimentan una demanda que ningún espacio político puede ignorar. El problema es, tal vez, escindir al distrito del resto del Conurbano y no considerar que la problemática existe, que es general y excede Lanús.
Y justamente en esta línea apareció una de las intervenciones más fuertes de la sesión.
La presidenta del bloque de Unión por la Patria, Marcela Barbeiro, salió a defender la iniciativa y apuntó contra quienes convierten la inseguridad en una disputa de marketing político.
“Nadie tiene la seguridad comprada”, lanzó.
Y fue más allá: “La seguridad no es para hacer un video que se viralice. La vida de la gente no es para hacer una publicidad con impacto y con conteo de cuántos me gusta tiene”.
La frase fue una respuesta directa al estilo de comunicación que el oficialismo suele atribuir a sectores opositores, especialmente libertarios, que construyen buena parte de sus intervenciones públicas alrededor de episodios delictivos y denuncias en redes sociales.
Sin embargo, las críticas no llegaron únicamente desde La Libertad Avanza.
El concejal Marcelo Villa apeló a una vieja frase atribuida a Juan Domingo Perón para cuestionar la nueva estructura.
“Cuando querés que algo no funcione creás una comisión”, recordó. Y remató con ironía: “Ahora, en los tiempos modernos, será una mesa”.
Desde el PRO, Damián Schiavone también buscó exponer contradicciones en el discurso oficialista.
“Antes nos decían que la seguridad era cambiar luminarias y poner paradas seguras. Ahora parece que la solución es una mesa y algunos patrulleros”, cuestionó.
Detrás de los cruces aparece una realidad que trasciende las fronteras de Lanús.
La seguridad se perfila como uno de los grandes ejes de la discusión política bonaerense rumbo a las elecciones del próximo año.
Con una economía que muestra señales de estabilización, muchos estrategas políticos creen que el delito volverá a ocupar el lugar central que históricamente tuvo en el debate público del Conurbano.
Por eso, la discusión que se vio en el Concejo Deliberante tiene una lectura más profunda.
El oficialismo intenta instalar la idea de que la inseguridad es un fenómeno complejo que requiere coordinación institucional y responsabilidades compartidas entre Nación, Provincia, Justicia y municipios.
La oposición, en cambio, busca instalar otra lectura: que cuando un gobierno necesita crear nuevas estructuras para abordar la inseguridad es porque las herramientas que ya tiene no están dando resultado.
La mesa ya fue creada. Ahora empieza la verdadera prueba.
Porque más allá de las discusiones políticas, los vecinos medirán su éxito con un criterio mucho más sencillo: si sirve para que haya menos delitos en las calles de Lanús.
Y en un año donde la seguridad promete convertirse en uno de los campos de batalla más importantes de la política bonaerense, nadie parece dispuesto a regalarle ese tema al adversario.