Por: Federico Cedarri
En este año no electoral, la discusión en la Legislatura bonaerense pasará irremediablemente por la reforma política, que contiene distintos ítems entre los que se encuentran la implementación de la boleta única de papel (BUP), la reelección indefinida de los alcaldes, continuidad o no de las PASO y además asoma el pedido de unicameralidad parlamentaria.
En este último aspecto, los libertarios son los que toman una vez más la iniciativa a partir de su consolidación como segunda fuerza en la provincia de Buenos Aires.
En ese sentido, se presentó un expediente en la Cámara Baja provincial con la rúbrica del ex alcalde de Bahía Blanca Héctor Gay que propone la conformación de una convención reformadora de la Constitución Nacional que revise los capítulos I a VII de la sección Poder Legislativo provincial.
La insistencia por la unicameralidad forma parte de la tríada de objetivos que expuso a comienzo de año ante los legisladores provinciales el titular libertario bonaerense y mano derecha de Karina Milie, Sebastián Pareja. El ahora diputado nacional dejó en claro en la bajada de línea a diputados y senadores provinciales que este año debe avanzarse en los intentos de implementación de la BUP, la eliminación de la PASO y la unicameralidad parlamentaria.
Los violetas sostienen que la unificación de los Cuerpos legislativos reduciría en alrededor de un 40% la cantidad de parlamentarios con el consiguiente recorte de asesores y contratos: destacan desde el mileísmo que esos recursos que se ahorrarían podrían volcarse a seguridad y salud.
El proyecto de Ley de Héctor Gay propone que la convención reformadora de la Constitución provincial esté compuesta solamente por legisladores provinciales. La iniciativa estipula además que los integrantes del Cuerpo reformador tendrán 120 días para revisar los artículos que componen los capítulos del I al VII de la carta magna provincial.
Entre los argumentos de su iniciativa el ex alcalde bahíense destaca que con una sola Cámara legislativa se garantiza un proceso más dinámico de formación y sanción de leyes, eliminando la redundancia y permitiendo que la provincia cuente con un marco legal ágil frente a los cambios de la realidad económica.
Además, resalta el ejemplo de las provincias que avanzaron en la unicameralidad como Córdoba, San Luis y Tucumán y sostiene que ha perdido vigencia práctica en el ámbito territorial el argumento histórico de que el Senado representa al territorio y los Diputados a la población.
En caso de avanzar la discusión sobre la unicameralidad, también deberá darse al unísono un debate sobre la representatividad que tendrá cada Sección Electoral en un hipotético nuevo mapa parlamentario.
Lo cierto es que los alfiles libertarios ligados al parejismo de la Legislatura bonaerense buscan tomar la iniciativa política y aceleran con esta cuestión de la unicameralidad, que ya ha sido planteada anteriormente por otros actores políticos. De hecho, antes de las elecciones 2023 Juntos por el Cambio presentó un proyecto de Ley rubricado por el entonces senador, el monzonista Marcelo Daletto, que proponía la unicameralidad legislativa reduciendo el número de parlamentarios a 138.
En rigor y más allá de la parafernalia publicitaria del mileísmo la posibilidad de que un expediente de esta naturaleza pueda tener el visto bueno de la Legislatura bonaerense asoma compleja.
Si bien el abadismo también se inmiscuyó en la necesidad de avanzar con la reforma política por el momento no ha hecho público su posición respecto a avanzar con la unicameralidad: aunque propuso que se dé una discusión ampliada y responsable de las distintas temáticas respecto a los cambios electorales.
El PRO se presupuesta que acompañará una iniciativa de este tipo tomando en cuenta los antecedentes inmediatos de la campaña de 2023, donde el candidato a gobernador Néstor Grindetti exhibió la propuesta de unicameralidad en la campaña electoral.
Más allá de los consensos que la propuesta de Gay puede eventualmente agrupar en Diputados, lo concreto es que chocaría de bruces contra la mayoría peronista del Senado bonaerense. Con este juego político, los libertarios apuntan fundamentalmente a posicionarse como los paladines de los cambios electorales con la vista en la campaña del 2027 que ya asoma en el horizonte..