Por: Federico Cedarri
A más de un mes de iniciado el período ordinario en el Parlamento bonaerense aún no se conoce oficialmente la integración de las comisiones de ambas Cámaras legislativas.
Los motivos principales los hallamos en las desavenencias que no ceden un ápice en el marco de la interna peronista, sumado a las riñas intestinas que también existen dentro de las filas libertarias donde conviven tensamente el parejismo con referente de las fuerzas del cielo como el titular del bloque de la Cámara Baja, Agustín Romo.
Lo cierto es que las demoras en la constitución definitiva de los entes de análisis viene demorando la derivación de expedientes desde las Mesa de Entrada de las Cámaras parlamentarias. En rigor, lo que está fehacientemente confirmado es que las tres principales comisiones tanto de Diputados como del Senado serán presididas por legisladores del oficialismo, continuando con la tradición no escrita del Parlamento bonaerense.
Manejará Presupuesto e Impuestos de la Cámara Baja el cristinista legislador de La Costa Juan Pablo De Jesús, que se constituyó en una piza clave en la relación con el Ejecutivo, sobre todo en lo que tuvo que ver con la aprobación del endeudamiento sobre finales del 2025: en el Senado la comisión análoga quedará en manos del peronista bahíense Marcelo Feliú.
En lo que tiene que ver con Legislación General se prevé que en Diputados siga bajo la órbita del massismo con el turco Rubén Eslaiman a la cabeza, en el Senado es probable que el sillón que dejó vacante el cristinista Gustavo Soos pueda recaer en algún legislador ligado al Frente Renovador.
La otra comisión estratégica en la Cámara Alta bonaerense, Asuntos Constitucionales y Acuerdos, estará en poder de La Cámpora con el avellanedense Emmanuel González Santalla.
En Diputados, el cambio de manos de Asuntos Constitucionales y Justicia se dará entre referentes del axelismo, la silla que dejó en diciembre la ensenadense Susana González será ocupada en este período legislativo por la platense alakista Lucía Iañez. La pelea de fondo entre las distintas fuerzas políticas se relaciona con quiénes quedarán a cargo de las comisiones ministeriables, las que guardan relación con los principales Ministerios: Salud, Seguridad, Trabajo y Obras Públicas, entre otras.
Lo libertarios con los números que los avalan como la segunda fuerza en ambas Cámaras detentan la ambición de poder alzarse con la comisión de Seguridad en el Senado bonaerense que dejó vacante Joaquín de la Torre: postulan para ese lugar a la mediática Florencia Arietto.
En Diputados, los violetas también pulsean con el massismo por ese espacio, los renovadores pretenden que continúe Carlos Puglelli mientras que desde el mileísmo impulsan a Maximiliano Bondarenko.
Los radicalismos, tanto el abadista y como el fernandista, quedarán ciertamente rezagados en la repartija por la merma en su representación legislativa. Es por esto que en el Senado resignaría el abadismo la conducción de la comisión de Reforma Política, que ostentaba Nerina Neumann, y que se convertirá en un órgano estratégico en el marco de las posibles modificaciones electorales que se discutirán este año.
Todo indica que en Diputados la comisión de Reforma Política quedará en manos del cristinismo que también pelea por la recientemente creada de Ludopatía.
Las comisiones de Trabajo de ambas Cámaras quedarían para el kirchnerismo, con Soledad Alonso en Diputados y María Rosa Martínez en el Senado.
En la Cámara Baja provincial es probable que la comisión de Industria siga en poder del PRO con el santillista Martín Endere, mientras que en el Senado los amarillos pelean por no perder la comisión de Educación que presidió hasta diciembre la grindettista Aldana Ahumada.
Se espera que en Salud de Diputados, donde volverá a insistirse con los expedientes de la industria de producción de medicamentos y emergencias médicas, siga al frente el camporista Martín Rodríguez: en el Senado también le correspondería su conducción al peronismo.