jueves 02 de abril de 2026 - Edición Nº2675

Sociedad | 1 abr 2026

BUSCANDO MUSCULATURA PARA 2027

Sacudón en La Plata: Kicillof le abre la puerta a Duhalde y a polémicos ex barones

La cumbre reservada en La Plata sacudió la interna bonaerense. El MDF empuja un acuerdo sin exclusiones. Nuevas encuestas empiezan a jugar a favor y apuran los tiempos. Una fuente en off, confirmó el brazo del cuervo Larroque.


Por: Ricardo Carossino

El peronismo de la provincia de Buenos Aires comenzó a transitar una etapa de reordenamiento con vistas al ciclo electoral de 2027, en un contexto nacional atravesado por el desgaste incipiente del gobierno de Javier Milei y la necesidad de construir una alternativa competitiva. En ese marco, el gobernador Axel Kicillof  y flamante presidente del PJ bonaerense, aparece como una figura central, no solo por su rol institucional sino por su intento de articular un armado político más amplio que el actual oficialismo.

La estrategia del mandatario bonaerense tiene un eje claro: ampliar la base del peronismo. En esa línea se inscribe la consolidación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un espacio lanzado en 2025 que busca reunir intendentes, sindicatos y organizaciones sociales bajo una lógica de mayor apertura interna. Según el propio Kicillof, el objetivo es “construir una alternativa” frente al gobierno nacional y evitar disputas intestinas dentro del peronismo.

En paralelo, en las últimas semanas comenzaron a registrarse movimientos políticos que apuntan en esa misma dirección. Uno de los más comentados en ámbitos bonaerenses fue el encuentro entre el ex presidente Eduardo Duhalde y el intendente de La Plata, Julio Alak. Aunque sin confirmación oficial, la reunión formó parte de una serie de contactos orientados a reconstruir puentes entre el peronismo tradicional y los sectores alineados con la actual gestión provincial.

Pero en esta suerte de homenaje al “Cabezón” de Lomas de Zamora, no faltaron viejos conocidos de otros tiempos peronistas que supieron ser parte del grupo conocido como “los barones del conurbano”, duhaldistas de paladar negro que siguen orbitando el Partido Justicialista a los que una fuente del MDF calificó como “el tren fantasma”.

Esos nombres son al menos polémicos y tensan la discusión interna: Allí se hicieron presentes exintendentes como Julio César Pereyra, Sandro Guzmán, Luis Acuña, Raúl Othacehé y Jesús Cariglino, y duhaldistas de primera línea como Jorge Remes Lenicov y Jorge Sarghini.

La figura de Alak no es menor en este esquema. El jefe comunal platense que aspira como varios a ser el próximo mandamás bonaerense, viene adoptando un perfil activo frente al gobierno nacional, con críticas directas a las políticas de ajuste y un discurso que pone en valor el rol de los municipios en la contención social. “Los municipios estamos sosteniendo lo que la Nación abandona”, afirmó recientemente en un encuentro federal de intendentes. Esa posición lo ubica como un actor clave para articular territorialmente cualquier intento de ampliación del espacio.

En ese contexto, distintos sectores del oficialismo bonaerense señalan al MDF —donde tiene peso el ministro Andrés “Cuervo” Larroque— como uno de los ámbitos desde donde se impulsa esta estrategia de apertura. La lógica que prima es pragmática: sumar volumen político, contener a dirigentes históricos y evitar que la fragmentación vuelva a debilitar al peronismo en un escenario electoral competitivo.

El trasfondo de estos movimientos está directamente vinculado a la evolución del escenario nacional. Si bien Javier Milei mantiene niveles importantes de apoyo, distintos estudios comienzan a mostrar señales de desgaste. Un relevamiento reciente de CB Global Data lo ubica aún al frente en intención de voto hacia 2027, pero con una brecha menor frente a sus competidores, mientras crece la proporción de indecisos. En la provincia de Buenos Aires, además, su imagen presenta niveles de rechazo superiores a la aprobación, lo que refleja un escenario más equilibrado.

Este contexto abre una ventana de oportunidad para el peronismo, pero también lo obliga a resolver sus tensiones internas. La experiencia reciente dejó en evidencia que sin unidad amplia no hay posibilidad de construir mayorías sostenibles. Por eso, los gestos de acercamiento —como el encuentro entre Duhalde y Alak— adquieren relevancia política más allá de su bajo perfil público.

Sin embargo, el camino hacia un acuerdo ampliado no está exento de dificultades. Persisten diferencias ideológicas, disputas de liderazgo y recelos entre distintos sectores del justicialismo. La eventual convivencia entre el kirchnerismo, el peronismo territorial y figuras históricas exigirá una arquitectura política compleja.

Con todo, el peronismo bonaerense parece haber asumido que el tiempo de definiciones ya comenzó. Kicillof, mientras tanto, avanza en la construcción de su espacio, acumula apoyos y observa cómo se reconfigura el mapa político. Su proyección hacia 2027 dependerá, en gran medida, de su capacidad para transformar estos movimientos incipientes en una coalición sólida y competitiva.

Una fuente del mismo riñón del gobernador que milita el MDF en la Tercera Sección, no dudó en ser objetivo y detener la ansiedad que empieza a crecer en el peronismo que busca un líder inmediato ante la caída en la imagen del presidente Milei: “Hay que ver qué pasa con Axel. Es un dirigente honesto, muy buena persona, pero habrá que ver si puede conducir las tensiones entre el peronismo tradicional y la presión de Cristina (Fernández)”.

 

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