Gabriela Salisio es presidenta de la Asociación Civil No Seas Pavote y directora de los hogares convivenciales que forman parte de la organización en Lomas de Zamora. Pese a las dificultades económicas y tras cuestionar el rol del Estado, remarcó que a nivel local se refuerza la tarea comunitaria.
Gabriela explicó que la Asociación Civil nació hace 17 años en una escuela secundaria del distrito, en donde los adolescentes que empezaron a participar acompañaban y asistían a personas en situación de calle. “A partir de ahí empezamos a crecer en el acompañamiento y nos establecimos en la estación de Lomas todos los martes. Después decidimos abrir un centro barrial”, recordó la presidenta de NSP.
Luego, se creó una Casa de Mujeres y Niños Víctimas de Violencia y más tarde abrieron un hogar de niños y otro de adolescentes. En la actualidad, contó Gabriela, que están armando un barrio en Merlo para las personas que salieron de su situación de calle y están en un proceso de recuperación de adicciones. Además, cuentan con una cooperativa de trabajo, un centro barrial que acompaña diversidades sexuales y recientemente inauguraron una casa de salud mental y prácticas restaurativas.
Entre las personas que se encuentran en los hogares convivenciales y las que atienden en situación de calle suman 400.
“Estamos en una situación bastante crítica porque tenemos convenios con un organismo nacional que es la SEDRONAR y con el Organismo Provincial de Niñez”, contó Gabriela, quien detalló que el primero adeuda pagos desde diciembre, mientras que el segundo regularizó dos meses de deuda que se había acumulado desde enero. “Tenemos 55 trabajadores, pagamos alquileres, la comida de toda la gente, nos hacemos cargo de todos los gastos”, remarcó.
En línea con esto, detalló que el principal problema lo tienen con el Gobierno nacional que recortó el Potenciar Trabajo, que utilizaban los trabajadores de las organizaciones sociales y comunitarias, los niños con medidas de abrigo eran beneficiarios de la AUH pero este mes no las pagaron y para los adolescentes que a los 18 años se les terminan las medidas de abrigo, había un programa llamado PAE, que acompañaba el egreso de esos chicos sin familia y también fue quitado.
“Estamos en una situación muy crítica porque se está hiriendo de muerte todo lo que tiene que ver con la organización comunitaria, que sostiene un montón de vidas. A veces somos invisibles en el tejido social, pero sostenemos un montón de cosas y aportamos mucho a la pacificación social, porque atajamos cosas que en otros lugares no tiene lugar”, lamentó Gabriela.
Asimismo, reflexionó: “Es responsabilidad del Estado y se está corriendo desde lo económico. Y también hay un relato de mucha agresión y violencia muy peligroso. Por otro lado, en otros espacios del Estado, nos llaman y nos piden todo el tiempo vacantes para que recibamos gente. Por un lado, tenemos una sobredemanda de lugares, de alojamiento, de atención, y por otro lado, el Estado no nos da los fondos para poder soportar esta embestida”.
En línea con esto, calificó a esta política como un “mecanismo cruel” porque considera que se traslada a la sociedad civil la responsabilidad de cuidado y no se da ningún recurso para cuidar a tanta gente.
Finalmente, Gabriela comentó que reciben donaciones de todo tipo pero actualmente lo que más necesitan para los chicos son útiles escolares, zapatillas, artículos tecnológicos como computadoras, celulares, tablets, mobiliario, sillas, mesas y electrodomésticos en buen estado. Para colaborar se pueden acercar los articulos a los distintos hogares y las donaciones económicas se realizan a través de https://noseaspavote.org.ar/colabora/.