Por: Federico Cedarri
El PRO se encuentra en un proceso de introspección política en trance hacia lo que será un 2027 crucial en lo que refiere fundamentalmente a las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
Hace unos días y luego del congreso nacional de la fuerza, donde finalmente el líder del espacio Mauricio Macri no adelantó si los amarillos presentarán un candidato presidencial o reeditarán una alianza con el mileísmo, el titular bonaerense Cristian Ritondo despejó dudas en lo que concierne a la provincia: aseguró que en territorio bonaerense esa conjunción electoral se replicará como en el 2025.
Desde la dirigencia bonaerense ven con buenos ojos una alianza de este tipo porque el PRO tendría el as de espada en el concierto del truco político: estiman que nadie en el campamento libertario le hace sombra en las encuestas al Colo Diego Santilli. Es más, algunos hasta pronostican que una hipotética fórmula para la gobernación bonaerense sería encarnada por el actual Minisro del Interior con Sebastián Pareja como candidato a vicegobernador.
Desde la conducción del PRO bonaerense aseguran que a partir de la irrupción del Colo en las elecciones legislativas nacionales de 2025 la ecuación cambio y los amarillos tendrán mayor injerencia en la confección de las listas en el 2027.
Además, en el macrismo estiman que con una eventual candidatura de Santilli podrán atraer sin inconvenientes a otros espacios bonaerenses para conformar un frente de carácter antikirchnerista: el radicalismo abadista figura al tope de los candidatos a sumarse a esa posible confluencia electoral.
En rigor, en el PRO son conscientes de que necesitarán de una figura fuerte en la conformación de la oferta para la gobernación para intentar retener los distritos que manejan: son doce en territorio bonaerense. “Sin la tracción de una candidato a gobernador taquillero y sin alianza con los libertarios y parte del radicalismo estamos condenados a perder más intendencias y que continúe el kirchnerismo manejando la provincia”, admite sin rubor ante PDS un legislador amarillo.
Es en esta instancia, que desde la conducción de Ritondo esta vez quieren meter a todos en el combo electoral y no dejar cabos sueltos como sucedió con el actual jefe de los senadores bonaerenses, Pablo Petrecca, que jugó en septiembre pasado en Somos Buenos Aires conjuntamente con la alcaldesa de Nueve de Julio, María José Gentile.
También explorarán la opción de contener al angelicista Javier Martínez, alcalde de Pergamino, que se apareó con los Passaglia en Hechos en la elección provincial de 2025 representando a la Segunda Sección electoral.
En ese marco, se han hecho visible en los últimos días los fuertes cruces entre alcaldes y referentes amarillos con el ahora diputado provincial Manuel Passaglia. Desde la conducción de Hechos entienden que el PRO solo persigue una conveniencia electoral en su alianza con LLA para posicionarse con chances concretas en los comicios bonaerenses: “No les importan sus votantes, sino sus intereses personales”, suelta ante PDS un referente parlamentario del incipiente passaglismo
También desde la conducción bonaerense amarilla ya lanzaron los primeros dardos hacia los hermanos nicolenses.
A sabiendas de que será imposible sumarlos a un futuro frente electoral, los macristas aseguran que cualquier armado por fuera de una hipotética alianza opositora en 2027 con eje en el PRO y LLA será funcional al kirchnerismo.
Vale recordar que los Passaglia formaron parte del PRO durante el gobierno de María Eugenia Vidal en la provincia y pegaron el portazo cuando se materializó la alianza con Milei, aún luego de haber desandado una buena relación con el gobierno libertario durante los primeros tiempos del mandato iniciado en diciembre de 2023.
Los Passagglia no ocultan su intención de constituir una tercera vía electoral en el 2027 en territorio bonaerense, conformando de hecho una oferta de centro que exceda a la Segunda Sección y hasta ponga en la cancha una fórmula para la gobernación.
En la Legislatura ya comenzaron los primeros ensayos: se alinearon en el Senado con el radicalismo fernandista que maneja una docena de alcaldes y le escamotearon al garrista Marcelo Leguizamón al PRO.